Fútbol inglés

article title

El final de Pardew

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn

Es gracioso que hace tan solo unas horas escribiera unas líneas sobre la navidad en la Premier tras la destitución de Alan Pardew. Quizás ahora quien lo lea no le encuentra el sentido, pero es bien fácil. Los equipos, que cada año se quejan más de lo apretado del calendario, aceptan que deben jugar tres duelos en siete días. Quién le va a decir que no a una de las mayores tradiciones en Inglaterra. Temporadas atrás existía, también, aquel respeto hacia el técnico que entrenaba en las islas. El propietario daba tiempo a que el entrenador se acomodara y con solo nombrar a Alex Ferguson –que tardó once primaveras en ganar una liga- hay que callar.

El Crystal Palace, dos cursos atrás, se empeñó en firmar a Pardew. El de Wimbledon era una leyenda de los eagles y, a pesar de pertenecer al Newcastle, los de Londres estaban dispuestos a darlo todo por él. De hecho, depositaron dos millones de libras para contar con sus servicios. Y, al inicio, todo iba bien. El Palace se encontraba en una situación de urgencia y su llegada acarreó un soplo de aire fresco a su plantilla, que acabó sin sufrir en una plácida décima plaza.

En la temporada 2015/2016 las cosas continuaron muy bien, hasta enero. Pardew consiguió firmar a jugadores de mucho calibre lo que obligó a gran parte de los expertos a etiquetarlos como posible revelación del año. Sin embargo, la forma de su escuadra cayó en picado hasta rozar el descenso. La salvación se consiguió al final, con mucho sufrimiento.

Los malos resultados actuales acrecientan las razones de su marcha. La mala posición final y su racha de resultados son los que le dejan en el paro. El problema real reside en que si hubiera sido otra época Pardew seguiría en el club. Cabe recordar que el Palace un año atrás casi gana la FA Cup. Nadie podrá olvidar su mítico baile en Wembley pero lo más importante fue su increíble trabajo en Selhust Park, donde trajo ilusión de nuevo. Y eso, no es fácil.

 

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn

Artículos relacionados