Europa League

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Liverpool, Klopp y el factor psicológico

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“Un equipo es un estado de ánimo”, afirmó en su día Jorge Valdano y, efectivamente, razón no le faltaba. Un equipo puede contar con los mejores jugadores del mundo pero sin fortaleza mental difícilmente ganará algo y viceversa. Equipos como el Liverpool, el Atlético o el Leicester han puesto en valor tal afirmación esta temporada: son un equipo, tienen un plan y lo ejecutan con confianza y determinación. Creen en sí mismos, anteponen el colectivo al individualismo y afrontan el calendario bajo el lema ‘partido a partido’.

Sonará a tópico, pero suele cumplirse: cuando las cosas van bien todo sale de cara, pero cuando van mal todo falla y las debilidades quedan expuestas. El Liverpool es un buen ejemplo de ello. La llegada de Jürgen Klopp, en octubre de 2015, transformó por completo la mentalidad de los reds y convirtió al equipo en uno competitivo, recuperando el carisma que había perdido. En tan solo 7 meses el ex del Dortmund no solo se ha ganado el apoyo y cariño total de la afición, sino que además ha llevado al equipo a dos finales: la de la Copa de la Liga, que perdió en los penaltis contra el City, y la de la Europa League, que jugará frente al Sevilla. Para contextualizar este dato, simplemente cabe resaltar que el Liverpool había disputado las mismas finales en los últimos 7 años. Con los mismos jugadores que arrancaron la temporada, simplemente motivándoles y haciéndoles creer en sí mismos. El factor psicológico.

Klopp ha hecho o, como mínimo, lo está intentando, pues aun quedan muchas cosas por pulir, el equipo suyo. Lo ha dotado de una confianza que ha permitido a los jugadores sacar lo mejor de sí mismos. Tanto es así que, por ejemplo, en Anfield en Europa League los reds han estado intratables en los últimos 5 encuentros: pleno de victorias, 12 goles, 4 concedidos y 3 partidos finalizados con la portería a 0. Es más, en todas las competiciones, desde la llegada del técnico alemán, el Liverpool no ha perdido en 21 de los 24 partidos disputados en casa.

La prensa británica reclamaba al Liverpool que salvase el honor del fútbol inglés tras la eliminación del City. Dicho y hecho. Cualquiera que viese el partido de los reds y el de los citizens, pensaría que el Liverpool jugaba las semifinales de Champions y el City, las de Europa League. Queda claro que tras apear al Manchester United, al Borussia Dortmund y al Villarreal (es el único en haber eliminado a un equipo español esta temporada), el honor del fútbol inglés, al menos por parte de los reds, queda salvado.

Equipo serio, generoso y competidor, el Liverpool ganará o no la Europa League, pero lo que es evidente es que se auguran buenos tiempos en Anfield. El lavado de cara, en pocos meses, ha sido importante y todavía falta que Klopp saquee el mercado para terminar de configurar una plantilla 100% a su medida. El Liverpool vuelve a competir, vuelve a creer en sí mismo y Anfield vuelve a rugir con fuerza. El factor psicológico también juega.

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