Motociclismo

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El espíritu inmortal de Marco Simoncelli

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Marco Simoncelli sigue vivo. La tragedia de Sepang pudo llevarse su cuerpo, pero él sigue aquí. Su espíritu permanece inalterable dentro de todos los aficionados al motociclismo. La simple visión de una melena rizada cualquiera evoca su imagen con absoluta nitidez. El número 58 solamente posee un significado, inevitablemente unido a la figura del genial piloto italiano. Cualquier máquina roja y blanca con las palabras ‘San Carlo’ está plenamente poseída por el dolor y la nostalgia. Las pruebas son contundentes: Marco sigue entre nosotros.

“Todo nació para no morirme”. Las palabras pronunciadas por Paolo Simoncelli sintetizan a la perfección el sentir del motociclismo mundial, en él agudizadas hasta el infinito por la cercanía. Si todavía hay fans derramando lágrimas cada 23 de octubre, muy pocos pueden imaginar el nivel de dolor diario de su progenitor, por más que haya hecho de la entereza la bandera con la que ocultar una procesión interna aterradora.

Sin embargo, en este caso hay algo aún mayor que el dolor del padre: el espíritu del hijo. Y de ahí nació el ‘SIC 58 Squadra Corse’, la estructura creada por Paolo con un triple objetivo: perpetuar la memoria de Marco (aunque no hiciera falta), impulsar el avance de nuevos talentos transalpinos y, como él mismo reconoció, impedir que el vacío de su pérdida terminase por consumirle.

 

En 2015, la ‘Squadra’ se hará mayor, compitiendo en el Mundial Junior de Moto3 –heredero del FIM CEV- después de haber dado sus primeros pasos en el nacional italiano. El prometedor Tony Arbolino, actual campeón italiano de PreMoto3 125 2T, será su punta de lanza en el nuevo campeonato, donde Paolo quiere gestar su salto al Mundial.

El rojo y el blanco del ‘San Carlo’, aún presentes en el Mundial de Moto3, se unirán a la paleta de la gran cantera de talentos que se darán cita en el Mundial Junior; uniéndose a la gestación de futuros campeones del mundo. Nadie puede saber hasta dónde llegarán Arbolino y los demás jóvenes pilotos que Paolo acoja en su estructura, pero de momento eso es irrelevante.

Transformar el desconsuelo y la angustia de la muerte de un hijo en ilusión y futuro es la primera victoria. Y la más importante de todas. Con el espíritu de Marco como motor, Paolo ha blindado la inmortalidad que su hijo se había ganado a pulso. El ‘SIC 58 Squadra Corse’ es la prueba irrefutable de que hay vida más allá de la muerte.

“Moriremos dos veces.

Una, cuando muramos.

Otra, cuando muera nuestra reputación,

si es que muere”.

(Xhelazz)

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