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El Emirates no será dulce hogar para Cesc Fàbregas

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Mítico y recordado es el anuncio de turrones en fiestas navideñas en el que un joven chico vuelve a casa por Navidad, emocionando a los telespectadores de la época que, por diversos motivos tiene a familiares fuera. Dejar un hogar, por voluntad propia o por obligaciones externas, hace que el vínculo creado durante años entre la persona y el espacio haga añorarlo cuando se está lejos, o viviendo fuera.

Hogar, dulce hogar” asegura el dicho popular. Independizarse hace que las personas, pese a marcharse, mantengan ese vínculo con el hogar donde crecieron, donde vivieron experiencias inolvidables y donde, al fin y al cabo, asentó los años más relevantes de su existencia. Sin embargo, no siempre la bienvenida será la esperada, ni siquiera será cariñosa.

Cesc Fàbregas volverá a jugar, desde su marcha en el verano de 2011, en el Emirates Stadium, volverá a jugar ante la afición del Arsenal. El hijo pródigo que creció y se asentó en la capital londinense defendiendo los colores del conjunto Gunner volverá, ahora, como rival, pero no un rival cualquiera, sino vistiendo la camiseta del Chelsea, rival directo de la capital.

Desde el anuncio oficial de su fichaje por los Blues el pasado verano, las redes sociales cargaron las balas, rebuscaron en los baúles de tweets guardados, existentes, y pronto salió a la luz un famoso mensaje del futbolista español en el que aseguraba que, pese a marcharse al FC Barcelona hace años, será siempre Gunner.

Un mensaje que, tras oficializarse su fichaje por el Chelsea, rival londinense, no cayó nada bien en la parroquia del Emirates Stadium. El que en su día fue ídolo pasaba, para muchos, a ser un traidor. No asimilaban que se uniera al enemigo moderno (recordemos que el poderío deportivo del Chelsea se inició rotundamente desde la llegada de Roman Abramovich, no antes. El rival histórico es el Tottenham), no asimilaban que le verían jugar en el mismo torneo que ellos, pero no defendiendo sus colores.

Generalizar siempre conlleva problemas, ya que siempre habrá personas que mantengan sentimientos innatos, y probablemente le deseen suerte a Fàbregas (quien nunca, desde su marcha, ha negado su cariño hacia el Arsenal), pero la nota predominante hará que el centrocampista español, máximo asistente del torneo inglés, tenga un recibimiento no del todo ameno, ni simpático. Todo lo contrario.

El jugador nunca ha tenido malas palabras contra el club. El Arsenal supuso el gran punto de inflexión de su carrera deportiva. Llegó siendo un adolescente, procedente de la cantera del FC Barcelona, y fue en Londres, con Arsène Wenger como gran protagonista, donde tuvo minutos en el primer nivel oficial siendo sólo un chaval, llegando a ser incluso capitán y líder, heredando el dorsal 4 de un histórico del club, como Patrick Vieira. Ni un mal gesto del futbolista, pero su fichaje por el Chelsea provocó el enfado de muchos aficionados, que el próximo domingo, posiblemente, no le recibirán con sus mejores galas.

El Emirates Stadium no será, a priori, el hogar dulce que todos desean encontrar cuando se marchan y, por cuestiones diversas, deben volver. El líder Chelsea llegará al estadio londinense dispuesto a sentenciar virtualmente el título, ya que el encuentro llega con los Blues primeros, y con el Arsenal como segundo clasificado, a una distancia considerable del liderato.

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Evidentemente, esta corriente es a nivel popular. El club mantiene simbologías referentes a Cesc Fàbregas. Cualquier aficionado que se acerque al estadio londinense encontrará imágenes en los exteriores con el jugador vistiendo la camiseta del Arsenal. Una bandera (o póster) que ha generado polémica, ya que esta misma semana ha habido seguidores que han pedido al club retirar la imagen para su recibimiento con el Chelsea.

El ídolo caído para muchos, un gran futbolista al que le deben grandes años y grandes recuerdos. A priori, el Emirates Stadium prepara un ambiente caldeado para la visita del líder Chelsea, llegando con un Cesc Fàbregas que, en sólo una temporada, podría conseguir el reto que no consiguió en sus 8 temporadas como futbolista Gunner. Un derbi londinense, un encuentro que ha adquirido carácter de rivalidad moderna, acentuada en la última década, y que deparará, seguramente, un gran ambiente de cita grande en el Norte de Londres.

No será dulce hogar para Cesc Fàbregas en su vuelta a casa, parece ser.

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