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El ejército griego de Xavi Pascual

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En una ciudad (Atenas) en el que dos colosos se enfrentan cada año para saber quién tiene el control del baloncesto, los rojos de Olympiacos han podido muchas veces con los verdes de Panathinakos durante los últimos años. Pero con la llegada de Xavi Pascual, la cara ha cambiado en el OAKA. Todos a las órdenes del coronel.

2016. Las aguas estaban turbias y las tensiones entre compañeros y entrenador eran constantes. Tras una temporada con la esperanza de que el carácter de Sasha Djordevic se contagiara y finalmente fracasara, el regreso de Argys Pedoluakis daba un poco de aire a un proyecto que podía caer tras su primera experiencia.

Pero no fue así. Su segunda etapa al frente del PAO fue notable… hasta que llegó el clásico griego ante su eterno rival por 88-63 en la segunda jornada de la Basket League griega de la temporada pasada. El equipo estaba desestructurado, no había un líder y muchos hacían lo que ellos querían. Hasta que llegó él.

Después de acabar una exitosa y turbulenta carrera con el FC Barcelona, Xavi Pascual no tenía equipo. Ingeniero industrial de profesión y de hobby entrenador, se volcó en el baloncesto cuando comenzó en el primer equipo culé como segundo y luego como primero. Una persona con una cabeza muy amueblada y lo demostró con su llegada a Grecia.

8 años demostrando un juego diferente al resto de entrenadores del Barça y de Europa y consiguiendo muchos éxitos que al final caducó. Sin equipo, el Panathinaikos le llamó a la puerta para mejorar a un equipo que estaba en la deriva y el coronel Pascual vinó para poner algo que necesitaban tanto dentro como fuera: disciplina.

Un estilo de juego distinto, dando mucha más importancia a la defensa que no al ataque (un estilo como Tom Thiboudeau en la NBA). Todo tipo de defensas se ven: zonal, al hombre, presión y luego con un ataque que ya demuestra el talento que tienen las muchas estrellas que tienen. Pero él solo quiere defender, le encantan los partidos a pocos puntos, le encanta que tanto los titulares como los suplentes solo defiendan para que el ataque sea más fructífero luego.

En la mente de Pascual no solo hay defensa, el ataque tiene su parte, pero es muy pequeña si lo comparamos. Y en buena prueba de ello es en como crea sus plantillas. Largas y con mucha variedad de defensas, como rápidas y anticipadas o toscas y lentas, hay para dar y vender, y eso se agradece bastante en un baloncesto tan ofensivo.

El coronel Pascual tiene un grupo que es de lo más obediente en todos los aspectos. Y el teniente coronel de este escuadrón es Nick Calathes, el organizador. ¿Y por qué es el líder del escuadrón? Él conoce a cada uno de sus compañeros, y lo demuestra en la pista. No destaca por su tiro o por su fuerza, pero si por su elegancia en todo lo que hace además, de tener una visión de juego increíble, de los mejores de Europa, además de ser un ladrón de guante blanco. La experiencia es oro.

Pero el Panathinakos de Pascual no es solo defensa, su ataque se base en la rapidez, el juego al contraataque y también en el juego interior. Todos los jugadores superan el 1’90 metros y eso es porque buscan mucho el juego interior y aprovechar la fuerza y la altura. Además, tanto perímetro como interior pueden combinar el estilo del dentro-fuera, son multiusos.

Nikos Pappas, Lukas Lekavicius, Kenny Gabriel, Matt Lojeski, Thanasis Antetokoumpo… una combinación de jugadores veteranos con jugadores que ya se han hecho un hueco en Europa. Su gran tiro exterior y una capacidad de penetración fuerte por su altura puede hacer que cualquiera puede jugar tanto fuera como dentro, algo poco visto en la Euroliga. No obstante, hay que decir que encontramos aleros puros, como KC Rivers, un jugador que puede revolucionar un partido cuando quiere.

Y como no, hay que hablar de su punto más fuerte, la pintura (no pintura). Salvo Ian Vougioukas, un interior de los toscos y fuertes difíciles de defender, los otros son aquellos que hacen de todo. Los veteranos James Gist y Chris Singleton son aquellos jugadores que te pueden defender todas, a hacer un mate espectacular, como meter un triple. Estos dos jugadores pueden hacer de todo, no tienen un foco destacado y esto les hace impredecible. A ellos hay que unirles una perla por pulir, pero que puede dar mucho y es Zach Auguste, un jugador que es como los otros dos mencionados.

Pero no de todos los veteranos y los que se hacen un hueco, sino que los jóvenes también piden paso. Konstatinos Mitroglou, Kalaitzakis, Bocohoridis… la camada que llega es para observar con lupa, cada uno puede aportar en su posición, pese a que estén muy verdes. Tendrán pocas oportunidades sino trabajan, pero si lo hacen, pueden ser muy buenos cambios.

Llegó Pascual, y cambió la cara por completo de este equipo. De la deriva a la gloria. Con la liga y la copa conseguidas, solo queda la Euroliga. El coronel ha conseguido su objetivo, poner a todos hechos y derechos, ahora solo queda moldear, mejorar y dar más guerra de la que dan. El OAKA siempre estará preparado para recibir a los mejores y porque no una Euroliga en sus vitrinas.

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