Fútbol italiano

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El ejemplo de Muntari

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Un nuevo episodio de vergüenza racista tuvo lugar este domingo en Serie A. Sulley Muntari, mediocampista del Pescara fue el objetivo de los insultos racistas de una parte de la grada de Sant’Elia, en Cagliari.

Muntari, lógicamente indignado, protestó vehemente ante Daniele Minelli, árbitro del encuentro, por este acto de racismo. El colegiado, no solo hizo oídos sordos tanto a los coros racistas de la grada como a las protestas del ghanés: también le sacó una tarjeta amarilla. El futbolista abandonó inmediatamente el terreno de juego, en el minuto 90, en clara señal de indignación.

“Todos habéis visto lo que ha pasado. Los aficionados hicieron cánticos racistas en el primer tiempo. Había un niño pequeño que lo hacía con los padres al lado. Entonces fui, le dije que no había que hacer estas cosas y le di la camiseta. Hay que dar ejemplo. Luego, en la segunda parte, ha vuelto a ocurrir y he hablado con el árbitro. Y allí me he cabreado. Me ha dicho que no debía hablar con el árbitro. Le he preguntado ‘¿pero no lo has escuchado?’. He insistido diciéndole que debía tener la valentía de parar el partido. El árbitro no solo sirve para estar en el campo y pitar, debe hacer todo, también escuchar estas cosas y ser ejemplo”.

 

En noviembre de 2005, cumplida la hora del partido que enfrentaba a Messina e Inter en el estadio San Filippo. El defensa marfileño Marc Zoro, del equipo local, cogió el balón con la mano. Harto de los insultos y abucheos racistas de parte de la curva ocupada por aficionados del Inter, paró el partido y amenazó con abandonar el campo. Jugadores rivales como Adriano le convencieron para seguir, pero su gesto visibilizó un problema instalado desde hacía años en las gradas de Italia.

 

Cinco años después, el episodio se repitió en 2010, también en Cagliari, en un encuentro contra el Inter. Esta vez fue el árbitro Tagliavento quien, valientemente, paró el partido durante varios minutos ante la insistencia de los insultos racistas contra Samuel Eto’o. Los insultos pararon y el camerunés anotó un gol, que celebró realizando un irónico baile imitando a un simio como respuesta a estos improperios.

En enero de 2013, un amistoso entre el Pro Patria contra el Milan se suspendió por los coros racistas de un sector ultra del estadio Speroni. Boateng, objetivo de los insultos junto a Niang y el propio Muntari -entonces jugador rossonero– interrumpió una jugada para lanzar un balonazo a esa zona de la grada. Acto seguido abandonó el campo y el capitán Ambrosini decidió retirar al equipo del amistoso.

Actos como estos son sancionados cada semana en los campos italianos y se repiten en otras grandes ligas como España o Francia casi todos los fines de semana. Gestos como el de Muntari ayudan a visibilizar este gravísimo problema y demostrar que el racismo todavía sigue siendo un hecho lejos de erradicar en el fútbol y la sociedad.

El juez de la Serie A ratificó la sanción a Muntari de un partido por la expulsión que provocó su abandono del campo. En cambio, no sancionó al Cagliari alegando que los insultos racistas fueron emitidos por menos del 1% de la grada. Hace poco sí que hubo sanción para las aficiones de Lazio e Inter por racismo, aunque ésta quedó pospuesta y solo se aplicará en caso de reincidencia.

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