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El efecto revulsivo de los cambios en el banquillo

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Enrique JULIÁN GÓMEZ – Tantas veces durante los primeros meses de campeonato en las grandes ligas, cuando un equipo no funciona todo lo bien que se esperaba, se especula con que si tal o cual entrenador llegará a “comerse el turrón”, como se dice coloquialmente, es decir, acabar el año en su puesto. Y una vez llegado el parón invernal, excepto en Inglaterra, que es ahora cuando se intensifica el ritmo futbolístico, es un buen momento para analizar los movimientos que han tenido lugar en los banquillos hasta ahora.

Despedir al entrenador suele ser la opción más sencilla que ejecutan las directivas para intentar dar un cambio de ritmo al club. Especialmente en los países latinos, como España o Italia, donde habitualmente la paciencia y la creencia en proyectos a largo plazo es menor y la destitución del técnico -a veces como cabezas de turco de la situación- es un fenómeno habitual. Esta temporada, con tres y cuatro entrenadores despedidos respectivamente hasta ahora, los números se mantienen -se reducen incluso en el Calcio– en ambos países.

Un fenómeno que ahora parece estar trasladándose a la Premier League. Los resultados apremian y donde antes la paciencia era un don ahora es un lastre para los clubes que buscan voltear una mala situación. De hecho, con la retirada de Ferguson, Wenger es el único entrenador que lleva más de tres años en su club actual, el Arsenal en su caso, situación sintomática cuanto menos. Y todavía más impactante es el número de técnicos despedidos en lo que se lleva disputado de temporada, hasta cinco, número que ya supera, no solo el de Italia y España, sino el de destituciones en las temporadas 2011/2012, 2010/2011 completas, además de igualar la 2009/2010.

La duda que se plantea habitualmente en estas situaciones es si el cambio de entrenador supone realmente un revulsivo o simplemente una aspirina transitoria, a veces ni eso. De momento en Inglaterra, el efecto está siendo más que discreto. El Sunderland despidió al polémico Di Canio tras conseguir apenas un empate en cinco partidos, y su sustituto Poyet solo ha ganado dos partidos de diez para continuar como colista. Algo mejor le ha ido al Crystal Palace, pasando de la 'era' Holloway (una victoria en ocho partidos) a la de Pulis (tres victorias en seis partidos), mientras el Fulham solo ha conseguido una victoria y tres derrotas con Meulensteen en el banquillo, sustituto de Jol. Los tres equipos continuan en las tres últimas posiciones de la tabla. Además, antes de esta última jornada Clarke y Villas-Boas fueron despedidos de West Bromwich y Tottenham respectivamente.


Sinisa Mihajlovic, técnico de la Sampdoria | Getty Images

En Italia en cambio, el efecto revulsivo en el banquillo sí que ha hecho efecto. Exceptuando el caso del Catania, que despidió a Rolando Maran -tras su magnífica temporada anterior- y con De Canio sigue hundido en el último puesto, tanto Genoa, Chievo como Sampdoria han mejorado ostensiblemente sus tendencias. Tras el temprano y esperado despido del debutante Liverani en el caliente banquillo genovés -solo venció un partido de seis, el derby precisamente-, con Gasperini el Genoa se mantuvo ocho partidos con la única derrota frente a la líder Juventus y se ha acomodado en la zona meida de la tabla. En el Chievo, tras la destitución de Sannino (una victoria en doce encuentros), Corini consiguió tres victorias consecutivas, si bien ahora ha perdido dos seguidos, mientras en la Sampdoria, Mihajlovic ha hecho los mismos nueve puntos en cinco partidos que Delio Rossi en los doce anteriores

En España está el ejemplo de Osasuna, que despidió a Mendilibar tras tres derrotas en las tres primeras jornadas y con Javi Gracia, aunque ha mejorado ligeramente -cuatro victorias y tres empates en catorce partidos- la irregularidad todavía le mantiene en zona de descenso. Por su parte, el Betis, colista, despidió a Pepe Mel tras la brillante clasificación para Europa de la pasada temporada y Garrido solo sabe lo que es perder en los encuentros que lleva. El último en caer fue Djukic en Valencia. En Alemania, por su parte, tres entrenadores han sido despedidos: Schneider, que sustituyó a Labbadia en el Stuttgart, se mantuvo sus siete primeros partidos invicto y se encuentra en mitad tabla; Van Maarwijk ocupó el lugar de Fink en el Hamburgo y pese al impulso inicial -cuatro partidos invictos- el equipo ha vuelto a la irregularidad -una victoria en los últimos siete partidos- mientras en Nurnberg, tanto con Wiesinger como con Verbeek el colista ha sido incapaz de ganar ningún partido.

Así pues, pese a continuar siendo una acción habitual dentro de los clubes, incrementada ostensiblemente además en la Premier League, los ejemplos de este año demuestran que en su gran mayoría -excepciones hechas de los casos en Italia- no han provocado grandes cambios en el rumbo del equipo. Y es que normalmente, los problemas de un equipo entero, en el que tanto la plantilla como la dirección desde los despachos tienen una lógica importancia capital, dificilmente se solucionan con el cambio de un solo hombre. Pero siempre es más fácil cargarle el muerto de un problema a una sola persona que a treinta.

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