Sevilla

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El Delorean de Nervión

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“Supongo que no están preparados para esta música, pero a sus hijos les encantará”. Con esta frase mítica de ‘Regreso al futuro’ podríamos resumir el pasado de algunos de los futbolistas que a día de hoy, encontraron refugio en Sevilla soñando una segunda oportunidad, un regalo pendiente, un nuevo acorde para recuperar la banda sonora que nunca debió alejarse de sus carreras deportivas.

Verano de 2011. Estadio Pacaembú. Sao Paulo. Los más de 40000 espectadores que presencian la vuelta de la final de la Copa Libertadores insonorizan el caótico tráfico que existe en la ciudad brasileña. Sobre el césped, Danilo, Elano, Arouca y las dos grandes estrellas del conjunto local, Neymar y Paulo Henrique Ganso. El 0-0 de la ida era un resultado favorable para los de Muricy Ramalho y Santos aprovecharía el factor campo para alzar el máximo torneo a nivel de clubes de Sudamérica. El ’10’ formaría parte del once ideal de América ese mismo año. Ganso era como ese sombrero de copa alta que guardaba un conejo dentro. El conejo era Neymar, la magia salía de la chistera de Paulo Henrique.

Pocas semanas después, a más de 9500 kilómetros, el Manchester City hace oficial el fichaje de Samir Nasri, que abandona el Arsenal en busca de títulos a cambio de 25 millones de libras. De esta manera, Roberto Mancini tendría en sus filas al hombre que deseaba, la pieza clave para conectar el centro del campo citizen con el Kun Aguero, recién llegado a Inglaterra procedente del Atlético de Madrid. A final de temporada, el City conseguiría su tercera Premier League tras empatar a puntos con el Manchester United y gracias a los goles de Dzeko y Aguero en el descuento del último encuentro. Apoteósico. Nasri, acabaría entre los máximos asistentes del campeonato meses después de ser elegido el futbolista francés del año.

Mientras tanto, en Florencia lloran la pérdida de Stevan Jovetic, la gran promesa viola que había llegado a Italia a cambio de 8 millones de euros cuando aún tenía 19 años. La de 2010-2011 fue una temporada para olvidar para el montenegrino. Pero aquella rotura del ligamento anterior cruzado de su rodilla derecha no truncaría el futuro de una de las estrellas emergentes del viejo continente. Los dos años posteriores significarían el renacer de Jovetic, de vuelta al escaparate internacional de tal manera que el propio Manchester City, aún con Nasri en sus filas, estuvo dispuesto a desembolsar 27 millones de euros por Jo-jo.

Y en el futuro, sus carreras encontraron un nexo de unión en el barrio de Nervión. Tras aquellos maravillosos años, cayeron en el olvido presos de la inconstancia de todo futbolista con un talento innato que no necesita del trabajo diario para demostrar que habían nacido para jugar al fútbol. De alguna manera u otra, fueron víctimas de su ilusionante comienzo, como el champagne que pierde toda la magia cuando tras un tiempo abierto, se queda sin su efervescencia, sin su verdadera magia.

Monchi ha decidido montarse en el Delorean y recuperar el talento que un día, no hace mucho tiempo, deslumbró al mundo. El director deportivo del Sevilla es el encargado de ofrecer esa segunda oportunidad, ese regalo pendiente, el encargado de entregar una nueva partitura a aquellos que parecían convertirse en los compositores más destacados del fútbol en el Siglo XXI.

Sevilla es el lugar ideal para renacer, el lugar ideal para olvidar una pesadilla pasada sin dejar de soñar en el presente. Y ahora, como dirían en Regreso al futuro: “calma McFly. Solo es un sueño, un sueño muy real”

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