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El curioso caso de Víctor Valdés

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De la gloria al fracaso solo hay un paso y, si no, que se lo digan a Víctor Valdés. Tras 19 años en Can Barça, 12 de ellos en la primera plantilla, decidió cambiar de aires y explorar nuevos mundos. Una lesión en el mes de marzo de 2014 en los ligamentos de la rodilla fue un augurio de lo que se le venía encima: no se despidió de su afición en persona (sí mediante una carta), no pudo acudir al Mundial, el Mónaco descartó su fichaje y ha fracaso estrepitosamente en el Manchester United.

Louis Van Gaal está decidido a no ponérselo fácil. Al holandés no le sentó nada bien que el guardameta del Bajo Llobregat se negase a competir con el equipo sub-21, cosa que el futbolista negó rotundamente a través de las redes sociales (efectivamente, sí que jugó algunos encuentros, pero no tantos como su entrenador habría preferido); el ex seleccionador de Holanda consideró que al entrenar con los jóvenes Valdés recuperaría más rápidamente la forma. Para el técnico del United, esta situación le sacó de sus casillas, se sintió traicionado – le había dado una oportunidad, tras lo sucedido con el Mónaco, cuando nadie más se la daba – y decidió no volver a contar más con el ex  azulgrana.

El Manchester United ha ido apartando a Valdés de forma paulatina. La última medida, surrealista, ha salido a la luz gracias a los rotativos ingleses, que se han basado en informaciones de goal.com: el guardameta no podrá acudir a ejercitarse a la Ciudad Deportiva de Carrington antes de que se hayan ido los jugadores del primer equipo; si lo hace, será multado.

El que hace poco más de un año fue considerado, según un estudio del Centro de Investigación de Historia y Estadística del Fútbol Español (CIHEFE), como el mejor portero de la historia de la Liga Española se enfrenta ahora a un futuro incierto. Salvo que el United se lo niegue marchará en enero, pero tras jugar tan solo 106 minutos con los ‘Red Devils’ habrá que ver quién le quiere. Sea cuál sea su destino, Valdés deberá dar un paso atrás para intentar dar dos adelante en un futuro no demasiado lejano (por su edad: 33, 34 en enero): necesita jugar, recuperar sensaciones, coger confianza y volver a sentirse importante.

 

La fama es efímera y el tiempo, en según qué ocasiones, injusto. Valdés no merecía esto; así se las gastan en Inglaterra.

No me gustaría finalizar este artículo sin previamente citar un par de declaraciones sobre el papel del guardameta que considero que siempre deberíamos tener presentes. Una es de Borja Pardo, director de Sphera Sports, y la otra de Patricia Ramírez Loeffler, psicóloga zaragozana. Ambos comentarios pueden encontrarse en el recomendado libro “La soledad del portero” de Santy Menor.

“El fotógrafo de la boda, el patito feo en El lago de los cisnes y el lunes en el conjunto de las semanas. Ese es el portero, una figura tan necesaria como marginada en un mundo tan cruel e insensible como es el del fútbol. Héroe ocasional, y cabeza de turco recurrente”. Borja Pardo.

“Un portero debe estar centrado en aquello que controla. ¿Qué depende de él? De él no depende que le elijan para ser titular, sino esforzarse entrenando y hacer lo que sabe hacer. Sacarle partido a sus capacidades para que, llegado el momento de jugar, pueda estar al mismo nivel que el compañero que lo estaba haciendo con asiduidad. La atención del meta no puede estar centrada en si va o no va a jugar; sino en estar disponible al máximo nivel”. Patricia Ramírez Loeffler.

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