Champions League

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El culmen de un proyecto

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Cuando Andrea Agnelli cogió las riendas de la Juventus en el año 2010, se propuso tres cosas: devolver al club bianconero a lo más alto en Italia; volver a estar de manera estable entre los mejores de Europa; y convertir a la Juventus en una potencia económica.

Exactamente siete años después, la Juventus acumula seis Scudetti consecutivos y ha ganado tres veces la Coppa Italia, dominando Italia con total autoridad; ha llegado a dos finales de Champions League en los tres últimos años, con la opción de ganar su tercera Copa de Europa en Cardiff; y se ha convertido en uno de los clubes de fútbol económicamente más fuertes del mundo.

 

Antonio Conte y el gen ganador

Tras una temporada decepcionante -la Juventus quedó séptima y fuera de Europa-, en el verano de 2011 llegó Antonio Conte como nuevo entrenador del club. Mito de juventino como jugador en los exitosos años ’90 de la Juve, Conte devolvió el gen ganador al equipo bianconero.

En 2012, ganó el Scudetto completando un campeonato invicto tras superar en duelo al Milan y devolviendo un trofeo a las vitrinas del club, vacías desde Calciopoli. Repitió, ya con total autoridad, en 2013 y 2014. La implantación de la dictadura de la Juventus en la Serie A ya estaba completada.

Conte evolucionó su idea inicial de juego (un sistema 4-2-4) para adaptarse a las características de sus futbolistas y dar forma a la base más evidente del éxito bianconero: la defensa formada por Gigi Buffon, Andrea Barzagli, Leo Bonucci y Giorgio Chiellini, que aun hoy siguen siendo el portero y defensas titulares.

Por delante, un mediocampo equilibrado por la creatividad de Andrea Pirlo, que había llegado gratis del Milan, el talento de Claudio Marchisio y la grinta de Arturo Vidal, con dos delanteros móviles. El 3-5-2 se instauró de manera fija como sistema infalible, especialmente en la tercera temporada –102 puntos en Serie A– con la progresiva incorporación de Paul Pogba y la llegada de Carlos Tévez.

El gran debe de la etapa trienal de Antonio Conte fue, sin lugar a dudas, el papel en los torneos eliminatorios. Especialmente dolorosas fueron la eliminación en la fase de grupos de la Champions League a manos del Galatasaray, la caída en semifinales de Europa League contra el Benfica -con la final en el Stadium- y la final de Coppa perdida contra el Napoli.

 

La reconversión de Allegri

Tras la repentina marcha de Antonio Conte en el principio del verano 2014, la llegada del hasta entonces criticado Massimiliano Allegri se reveló como un enorme acierto. Por recuperar la competitividad en las eliminatorias -en Europa Allegri ya había realizado actuaciones con el Milan muy por encima de lo que habría sido normal por nivel de plantilla- y por conseguir realizar una reconversión progresiva del equipo.

El primer año, sin apenas cambios en la plantilla -salvo la llegada de Morata-, Allegri perfeccionó la máquina creada por Conte, permitiendo al equipo hacer bisagra entre los sistemas con tres y cuatro defensas en función de rivales y períodos de partido. La Juventus, además del Scudetto, ganó la Coppa Italia -20 años después- y alcanzó la final de Champions League. En Berlín pagó su inexperiencia ante un Barcelona habituado a estos partidos.

En 2015 comenzó la reestructuración de la plantilla: las marchas de Arturo Vidal, Andrea Pirlo y Carlos Tévez obligaron a darle la vuelta al equipo con hasta 10 fichajes. La adaptación llevó su tiempo: entraron en el equipo Mandzukic, Dybala y Khedira, con Marchisio adaptado al puesto de regista y Pogba como estrella. La Juventus hizo su peor inicio de temporada en tiempos, pero el trabajo, lento pero bien hecho, terminó dando sus frutos con un nuevo doblete y una eliminación honrosa contra el Bayern en Champions.

Y en esta temporada 2016/17 la reconversión se ha completado: las llegadas de Higuaín, Pjanic y Alves, además de la consolidación de Dybala, Khedira y Alex Sandro han dado como resultado que Allegri vuelva a rozar un triplete que sería histórico. Ha ganado ya con superioridad la Serie A -histórico sexto Scudetto consecutivo, jamás conseguido antes- frente a Roma y Napoli y la tercera Coppa Italia seguida, contra la Lazio.

El resultado del cambio gestionado por Allegri se puede observar en la evolución entre ambas finales europeas. Los únicos titulares que repetirán son los defensas, la base de todo este ciclo: Buffon, Barzagli, Bonucci y Chiellini -que no jugó en Berlín-. La revolución no solo no ha empeorado el equipo, sino que lo ha convertido en una máquina todavía más fiable.

 

Una potencia económica

En el balance económico de la Juventus el 30 de junio 2011, el club bianconero batió récords negativos: unos ingresos de 154 millones de euros -por debajo incluso de la temporada en Serie B- y unas pérdidas netas de 95,4 millones de euros. Este era el punto de partida de Agnelli.

Siete años después, el crecimiento financiero de la Juventus ha sido exponencial. El ejercicio 2015/16 terminó con unos ingresos récord de 388 millones de euros. Cifra que será superada con creces en el balance de el ejercicio 2016/17.

Solo en el primer semestre del presente ejercicio, la Juventus ha presentado unos ingresos de 314 millones de euros, con un resultado útil positivo de 72 millones de euros. La previsión para el final de esta temporada, realizada por el portal especializado Calcio e Finanza, augura unos ingresos totales que superarán probablemente los 550 millones de euros, lo que supondría un crecimiento de casi el 42% en apenas un año.

¿Las claves principales? La explotación del nuevo estadio, inaugurado en septiembre de 2012 (incluida la venta de los derechos de naming por 75 millones de euros); los ingresos por la Champions League; y las plusvalencias por venta de jugadores, donde destacan Pogba, Vidal, Morata, Coman, Berardi e Immobile, los dos últimos sin siquiera vestir la camiseta bianconera.

Como factor clave, deportivo y económico, está la gran gestión de mercado del dúo formado por Giuseppe Marotta y Fabio Paratici. Y no solo en la cuestión de ventas, sino en el manejo de las contrataciones. Durante este ciclo han llegado a precio de saldo futbolistas como Dani Alves, Sami Khedira, Kingsley Coman, Carlos Tévez, Fernando Llorente, Paul Pogba o Andrea Barzagli. Una gestión económica que ha permitido realizar en los dos últimos años grandes inversiones por jugadores que ya son clave, como Higuaín (96 millones), Pjanic (23 millones), Alex Sandro (26 millones), Dybala (40 millones) o Mandzukic (21 millones), entre otros.

 

Rozando el triplete

Deportivamente, hay un punto clave que ha marcado la temporada 2016/17 de la Juventus. Tras la derrota contra la Fiorentina el 15 de enero, Massimiliano Allegri cambió el sistema, pasando a un 4-2-3-1. Un movimiento clave que, gracias al esfuerzo defensivo de todo al equipo, ha permitido a la Juventus, por fin ser sólida jugando con doble pivote y cuatro defensas.

Aun gobernando la Serie A con suficiencia, en los primeros meses la Juventus había sufrido hasta cuatro derrotas a domicilio –Inter, Milan, Genoa y Fiorentina y había mostrado altibajos en su juego y solidez, además de correr algunos riesgos en la fase de grupos.

Desde el cambio, la Juventus acumuló siete triunfos consecutivos en Serie A que le permitieron sentenciar el Scudetto y contemporizar hasta final de temporada. Y sobre todo, le permitió ser infalible en Europa, como se demostró especialmente en la brillante eliminatoria de cuartos de final contra el Barcelona, sin goles encajados y con un espectacular 3-0 en la ida en Turín.

En ataque, Dybala e Higuaín han alcanzado un nivel de entendimiento perfecto, con uno generando juego desde atrás y el otro actuando de estilete. Mandzukic se ha adaptado a la perfección a su nuevo rol en banda izquierda, realizando un trabajo defensivo y de apoyo brillante. Alex Sandro por la izquierda y Cuadrado y Alves por la derecha han dado una amplitud clave al ataque bianconero, con multitud de soluciones, con Pjanic, Khedira y Marchisio -ya recuperado de su grave lesión- rotando en el doble pivote. Y en la zaga, lo de siempre en los seis últimos años.

El punto extra de calidad, sobre todo en Europa, lo ha dado de manera sorprendente Dani Alves. Apagado durante gran parte de la temporada entre lesiones y rotaciones, a partir de marzo se hizo dueño de la banda derecha, jugando indistintamente de lateral y extremo, recordando a su mejor etapa en el Barcelona, cuando generaba el juego azulgrana desde el lateral. La actuación de Dani Alves en cuartos de final y semifinales contra el Mónaco fue, simplemente sobresaliente.

 

Y en Cardiff

De cara a la final de Cardiff contra el Real Madrid, Allegri cuenta solo con una duda: precisamente la posición de Dani Alves. En caso de optar por una alineación más defensiva -la más probable- optará por Barzagli en el flanco derecho de la zaga con Alves más adelantado. En caso contrario, entraría Cuadrado como extremo por delante del brasileño.

Pero como ha insistido mucho Allegri en los últimas semanas, la final de este año contra el Real Madrid es muy diferente que la de hace dos años en Berlín. El equipo llega con una experiencia ya demostrada a este nivel en Europa y la confianza en sus medios y su sistema de juego es total. Porque después de seis años, la base no ha cambiado -que se lo digan a Buffon, Barzagli, Bonucci y Chiellini- para que todo cambie a mejor. Y es que, por fin, la Juventus ha recuperado su gen ganador. También en Europa.

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