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El Cosmos y los errores de un pasado glorioso

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En la década de los ’70 y los ’80, el fútbol norteamericano -o soccer– disfrutó a Pelé, Chinaglia, Beckenbauer Carlos Alberto vestidos de blanquiverde. Desembarcaron en Nueva York y con el Cosmos llenaron estadios de más de 70.000 espectadores. “Eran como los Rolling Stones“, admitió el periodista Gavin Newsham. Pasaron a ser el club más galáctico del planeta de la noche a la mañana, pues hasta entonces las entradas para sus partidos se regalaban con la compra de tíquets de párking en Manhattan o como boletos de cortesía por comer en el Burger King.

Pero todo resultó ser un carpe diem. Esa algarabía tan sólo era fruto del momento. Y es que con el adiós de los astros, el club también dijo adiós conjuntamente con la NASL (el campeonato americano) por no existir ninguna viabilidad de futuro. El Cosmos se había convertido en un espectáculo, no había creado ‘escuela’. El soccer, en realidad, no había conectado con la cultura e identidad nacional yankee, y de la misma forma que llegó, se fue.

Después de más de 20 años de recuerdos borrosos del Cosmos galáctico, ambos entes se refundaron a principios de la segunda década del Siglo XXI inspirándose en el pasado. El objetivo era el de ‘competir’ contra la todopoderosa y creciente MLS, que de la mano de Don Garber -comisionado de la competición- había trazado una hoja de ruta con las claves para no caer en los errores de su predecesora.

Sin embargo, tras cuatro temporadas en el ruedo, el New York Cosmos ha vuelto a echar el cierre entre celebraciones, pues recientemente se consagró campeón de la NASL por octava vez en su divida historia. Para los propietarios ha sido imposible reflotar el club y devolverlo a toda gloria que un día tuvo pese a haber reunido a grandes jugadores como Raúl y Marcos Senna.

Y desaparece (más allá de los problemas financieros) sobretodo por la imposibilidad de competir contra dos monstruos como son el NY City y el NY Red Bull en la misma ciudad, equipos totalmente solventes, con un gran apoyo empresarial detrás y enrolados en la MLS, que han logrado -además de reunir a varias estrellas futbolísticas, como hizo el Cosmos en el pasado- cimentar las bases para que la viabilidad del club no termine cuando si lo hagan las carreras de sus mejores jugadores.

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Está por ver si el NY Cosmos pone fin a sus actividades profesionales de forma indefinida o si, como reporta Empire Soccer, el actual presidente Seamus O’Brien tan sólo ha decidido hacer un paréntesis hasta buscar nuevos inversores en Asia y Europa para relanzar al equipo en 2018. En cualquier caso, lo que resulta atronador es que uno de los equipos impulsores del soccer en suelo norteamericano esté a punto de desaparecer, de nuevo.

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