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El Córdoba y el sueño que se tornó pesadilla

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Cuarenta y dos años después de que el Córdoba volviera a la Primera División tras aquel agónico gol de Uli Dávila en el tiempo de descuento en aquella tarde del 22 de junio de 2014 en el estadio de Gran Canaria, el retorno del cuadro califal a la máxima categoría del fútbol español está resultando una auténtica pesadilla.

Y es que la “Lotería” que le tocó al cuadro blanquiverde no ha sido aprovechado por el club cuyo presidente Carlos González asumió en la Cadena Ser las culpas de la mala planificación de la plantilla tanto en el mercado estival como en el invernal y tras la derrota ante el Elche C. F. ya asume el descenso (pese a no ser aún matemático), y preparar un proyecto para subir a Primera la próxima temporada anunciando que si se consigue el ascenso los abonados de la temporada 15/16 tendrán gratis su abono la próxima temporada. Una vez que se consume el descenso, el Córdoba jugará “con ventaja” con respecto a los demás equipos de Segunda ya que se debería poner en marcha para hacer un proyecto que reactive la ilusión de la afición que ha sufrido durante una temporada para olvidar.

Y es que ya van una serie de partidos donde la afición ya ha manifestado su malestar contra el presidente y la directiva ante la caída libre del club a la Segunda División, y eso que en su día el presidente manifestó que la plantilla era una de las mejores del mundo (dieciséis fichajes en el mercado estival, en su mayoría cesiones, y cinco altas y bajas en el mercado invernal cuando Djukic quería un plantel menor del que se disponía). En total son treinta y dos jugadores utilizados a lo largo de la temporada con tres entrenadores distintos, la afición no sabría decir el once del club blanquiverde de carrerilla con tanto cambio en las alineaciones.

Con el equipo colista a falta de siete jornadas con diecinueve puntos en su haber (sólo un punto en toda la segunda vuelta) a nueve puntos de la salvación, la imagen del equipo en las últimas jornadas está dejando que desear. Puede ser la mala suerte en momentos puntuales, la falta de concentración, los errores en defensa, las debilidad de los laterales, la falta de confianza en la portería, los goles en propia puerta, la falta de gol, el sabotaje del césped en la ciudad deportiva ,etcétera . Y es que 21 goles de los 51 encajado por el Córdoba han venido o bien en jugadas de estrategia (17) o en propia puerta (4) siendo el equipo que más goles encaja en la Liga en estrategia y en autogoles.

Toda la ilusión que se generó en el ascenso se ha transformado en desilusión, todo atisbo de esperanza y creencia en la permanencia tras el gran partido realizado ante el Real Madrid en El Arcángel, con el equipo fuera de la zona de descenso, se ha transformado en pesadilla con una de las peores rachas en la historia de la Liga (10 derrotas consecutivas), el delantero Nabil Ghilas (máximo goleador del club blanquiverde con 7 goles) autor del gol de la primera victoria del Córdoba en esta Liga fue uno de los focos de la afición tras ser sustituido ante la falta de actitud. Justo todo lo contrario con jugadores como los cedidos José Ángel Crespo (sancionado el último partido) y René Krhin y el delantero del filial Florin Andone que se han ganado el cariño de la afición gracias a su entrega y compromiso en el campo.

Los jugadores, además del presidente Carlos González -que a pesar de conseguir el ascenso del equipo tras 42 años no es muy querido en la ciudad-, Pedro Cordero (secretario técnico) o Cándido Cardoso (asesor deportivo) como responsables de la situación del club a lo largo de la temporada han fallado en un proyecto donde lo único que ha sido de Primera ha sido su afición.

Quizás las palabras de J. A. Crespo en rueda de prensa dejan claro el mensaje de que “a lo mejor nos creímos más buenos de lo que somos”. A falta de siete jornadas tocará seguir aferrándose a las escasas opciones de permanencia que quedan hasta que las matemáticas digan lo contrario para por lo menos si no se consigue el objetivo, acabar de la forma más digna posible para que esa afición que cada vez que canta el himno al salir al terreno de juego y en el minuto 54 vuelva a volver a ver ganar a su equipo en esta categoría.

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