Fútbol inglés

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El coleccionista de campos de fútbol

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Piensa por un momento a cuántos campos de fútbol has ido a lo largo de tu vida. Seguramente cualquier número que digas se quedará corto en comparación con lo vivido por Anders Johansen, un noruego que ha estado en 445 diferentes en Inglaterra (más 18 en Escocia, tres en Gales y dos en Irlanda del Norte), la mayoría en los últimos años. Hace dos, estuvo nada menos que en 117 en una sola temporada.

Da igual que llueva o truene, que el equipo sea de quinta o décima división. Anders siempre está allí. “Mis amigos piensan que estoy loco”, dice el noruego de 44 años, que ha visto 24 partidos en campos distintos en los últimos 27 días.

Todo empezó a principios de los noventa, cuando un amigo inglés le invitó a ver un partido del Reading. Anders se enamoró, y viajó en dos ocasiones desde Noruega para ver partidos del equipo que por entonces militaba en Championship. Sin embargo, el Reading ascendió en 2006 a la Premier League, y aunque era el sueño de Anders, lo que vio no le gustó nada.

 

 

“Cuando ascendimos me pareció aburrido. No me gusta el máximo nivel, no es para mí, se ha reducido a negocio, todo se trata de dinero: dueños extranjeros, gerentes extranjeros, jugadores extranjeros… Y no me gustan los estadios nuevos, todos tienen el mismo aspecto: de tazones de plástico”, explicó Anders a la BBC.

En una de sus visitas a Inglaterra para ver al Reading, entre partido y partido, decidió acudir a uno de la ‘non-league’ (así se llama a cualquier partido de categoría inferior a las primeras cuatro divisiones inglesas). “Me enamoré de nuevo. En la élite solo eres un cliente, un número. En la ‘non-league’, siempre recibes una bienvenida”.

Por eso, Anders ha disfrutado de una merecida bienvenida en cada rincón de Gran Bretaña. Una vez, en Shildon, cuando fue a ver al August Bank Holiday Monday, recibió un ‘full english‘ (típico desayuno inglés) y una pinta. En Sheringham, le regalaron una camiseta y le llevaron de vuelta a la estación. En Horden Colliery Welfare, ganó dos veces una rifa: Una botella de vino y una caja de bombones. Todo fue devuelto al club.

 

 

¿Por qué Anders vive con tanta pasión el fútbol de Inglaterra y no el de su país de procedencia? “Los campos de allí son muy aburridos por debajo de las dos o tres divisiones. Varios equipos comparten los campos, no son la casa de nadie, y no se les permite vender alcohol. La gente llega un minuto antes del saque inicial y se va al pitido final. Pero en Inglaterra, la mayoría de equipos tienen su casa, la gente llega temprano… los clubes son como pequeños centros comunitarios”, explica.

Más de 450 partidos después, Anders sigue viajando solo, encontrándose sonrisas amistosas que le reconocen de vez en cuando. Viaja en tren y duerme en hoteles económicos. En su tierra natal, Drobak (a 20 millas de Oslo), trabajaba en almacenamiento. Ahora se gana la vida escribiendo guías del fútbol inglés. Ahora debe volver a Noruega y ahorrar para el Boxing Day. Preguntado por lo que hará cuando haya estado en todos los campos posibles de Inglaterra, su respuesta no deja lugar a dudas: “Siempre hay nuevos motivos para visitar. En los últimos años me estoy decantando por los campos escoceses”. Todo un coleccionista.

Se puede leer su particular blog en este enlace

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