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El chico malo estrena palmarés

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La semana pasada Nick Kyrgios consiguió su primer título ATP en Marsella doblegando a Marin Čilić en la final


Veinte años y nueve meses han tenido que pasar para que Kyrgios, el chico malo del circuito, que desde la temporada pasada es noticia por sus gamberradas más que por sus éxitos tenísticos, estrene su palmarés. Lo hizo el domingo culminando un torneo perfecto en el que no cedió ningún set, ni tan siquiera un solo break. El torneo ha sido inmaculado y se ha vengado de sus verdugos en los últimos Grand Slams. En cuartos eliminó a Gasquet, quien le había vencido en Wimbledon, y en semifinales a Berdych, quien hace un mes le había dejado fuera en Australia.

Los casi dos años que lleva Kyrgios asentado en el circuito han estado llenos de altibajos. Apareció por primera vez en las portadas cuando en Wimbledon de 2014, con tan solo 18 años, ganó a Nadal en cuatro sets dando una exhibición de golpes ganadores. Iba a pasar desapercibido el resto de temporada hasta que llegó 2015 y con él el Open de Australia en su país, allá donde se siente como en casa y donde es el número uno de la afición. Conseguiría llegar hasta cuartos de final doblegando a jugadores como Seppi, Karlovic o Delbonis. Kyrgios ya era un jugador reconocido por todos los grandes jugadores pero ahora le quedaban sus asignaturas pendientes: el asentamiento y la regularidad.

Asignaturas que todavía no ha aprobado. Su tenis es todo lo contrario, capaz de ganar o perder con cualquiera, evitando subir puestos en la clasificación y manteniendo un ranking impropio para un jugador de su categoría (número 42). Es la estrella de la hornada de jóvenes australianos que vienen fuerte en el circuito, como son él, Millman o Kokkinakis, siendo este último un gran amigo suyo ambos de la escuela de otro conocido chico malo, Lleyton Hewitt. Todos recordarán el capítulo que protagonizaron estos dos chicos en verano cuando en Cincinatti, Kyrgios dijo a Wawrinka en la pista, cuando se estaban enfrentando, que Kokkinakis había tenido una aventura con su novia. Este revuelo dio la vuelta al mundo y puso a todos los pesos pesados del circuito en contra de estos dos “niñatos”, como les llamó algún jugador.

Episodios como este o el de Wimbledon, cuando no se movió en un juego al resto ante Gasquet, son una demostración de que la carrera profesional de Kyrgios hasta ahora es la opuesta a la de un jugador centrado que lucha por llegar a la cima. Tras estos turbios episodios de su carrera deportiva, Kyrgios parece que ha comenzado el 2016 mucho más centrado, firmando un notable Open de Australia y su ansiado primer título.

Nadie duda del potencial del australiano, pero hasta el momento su cabeza influye en gran medida en su juego. Su tenis es un clásico de pista rápida: servicio potente y derecha plana. Cuanto más rápida sea la pista, mejor para el de Canberra. Sin embargo, su mejor victoria hasta el momento se dio sobre arcilla, en mayo de 2015 ante Roger Federer en Madrid. 

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