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El Barça recupera constantes vitales ante el City

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Borja PARDO – El Barça sigue vivo, lo cual podría resultar una obviedad siendo quien es y con un 0-2 de margen, pero no lo es tanto cuando se viene del bochorno y la vergüenza sufrida en Valladolid.

Ante el Manchester City se dio una alegría balsámica para recuperar las constantes vitales y lograr el billete para cuartos de final. Un Barça sin el “flow” de antaño deja en la cuneta a una de las mejores plantillas del viejo continente y está a tan sólo cinco partidos de la Copa de Europa. No es un mal negociado ese para un equipo en supuesta fase de autodestrucción.

Martino alineó a los jugones para minimizar los riesgos, Cesc y Neymar en el once a costa de sacrificar a los extremos puros. Una medida más práctica que justa. Hacerse fuertes con el balón como leitmotiv. Los azulgranas buscaban profundidad desde el control pero un Kompany excelso ejercía cual cacique que es. Iniesta -el mejor del choque- reclamaba el balón para poner clarividencia a las dudas de Cesc y luz a la oscuridad de un Xavi al que se le va apagando el candil por el paso inexorable del reloj biológico. Messi buscaba encontrarse consigo mismo y hasta se permitía la coquetería de bajar a presionar recordando tiempos más felices. Neymar desquiciaba a Kolarov aunque aún sigue pareciendo una burda imitación oriental del chico osado que maravillaba en el Santos. Cuestión de tiempo pensará alguno. El primer tiempo finalizó sin goles y con un Barça mejor, aunque fuera a los puntos.

En el segundo acto se precipitaron los acontecimientos. Lesión muscular del Kun Agüero y entrada de Dzeko –dejando a Negredo en el banquillo-, una genialidad de Messi que un palo ingrato boicoteó, un Valdés providencial que salvó un gol de cabeza del bosnio y en estas, llega el minuto 66, Lescott deja patente el porqué Demichelis es titular por delante de él y Messi esta vez no perdona. Ni Hart ni el palo evitan un 1-0 que hacía justicia a lo visto en el terreno de juego. El partido y la eliminatoria muere en ese instante. El gol de Lionel anestesia el duelo. Ambos equipos se dan una tregua tácita que sólo animó Kompany en el 88’ con un gol a la salida de un córner, y el gol reivindicativo (?) de Dani Alves en el 90’ para sellar la victoria, los euros que da la UEFA por el triunfo y la autoestima que supone ganarle los dos duelos a uno de los “cocos” en el sorteo de dieciseisavos.

Con esta victoria el Barça no redime los pecados, los excesos y las carencias del pasado más reciente, pero al menos le puede servir para volver a sentar un punto de apoyo sobre el que cimentar una carga de confianza y automatismos que permita al equipo mirarse al espejo y gritar aquello de: “¡Al loro! Que no estamos tan mal…”

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