Fútbol Europeo

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El balón parado como método de supervivencia

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Pocos conocerían Empoli de no ser por el fútbol. Una ciudad, si es que se puede considerar como tal, desangelada y sin ningún atractivo turístico ni paisajístico, y ya es decir en una de las regiones más bellas del mundo, como la Toscana. También es obligado punto de paso para conectar las ciudades de Florencia, Siena y Pisa a través del poco efectivo sistema de ferrocarriles regionales italianos. Pero a parte de esperar el cambio de tren en su vetusta estación, en Empoli también se puede ver fútbol de Serie A.

El Empoli es un clásico equipo ascensor del Calcio en este cambio de siglo. Debutante en la máxima categoría en 1986, ha ascendido cuatro veces desde 1997, no manteniéndose nunca más de tres temporadas seguidas, como hizo en su penúltima y más exitosa presencia: En 2006 fue octavo y debió clasificarse para Europa tras las sanciones por Calciopoli, pero ni siquiera había solicitado la licencia; al año siguiente finalizó séptimo con los Saudati, Pozzi, Raggi y Davide Moro -actual capitán del equipo- y entonces sí pudo jugar la Copa UEFA. Al año siguiente, fue eliminado por el Zurich en primera ronda y descendió por última vez a Serie B pese a dar a conocer a Marchisio y Giovinco.

La última promoción fue la temporada pasada, después de perder contra el Livorno en la anterior. Cumpliendo los pronósticos, consiguió el segundo puesto, tras el Palermo, para cumplir su décima participación en la presente Serie A. Con el eficiente Maurizio Sarri en el banquillo, el club ha mantenido el bloque del ascenso, sin realizar cambios significativos en la plantilla más allá del joven portero Sepe y el volante chileno Vecino. El resto, idea y jugadores, no varían con el cambio de categoría.

La presencia de buenos jóvenes como los centrales Rugani y Tonelli, los laterales zurdos Mario Rui e Hysaj o los mediapuntas Verdi y Pucciarelli, además de los carismáticos delanteros Maccarone y Tavano, hacen del Empoli un equipo apañado, pero al que le cuesta, lógicamente, imponer su juego y ritmo como lo hacía en la segunda división. Sin embargo, sí que ha podido trasladar su habilidad y efectividad en una de las suertes más codiciados en el fútbol: el balón parado.

De los nueve goles que ha anotado el Empoli hasta ahora, siete han llegado tras jugadas a balón parado: cuatro tras saque de esquina, uno tras falta, otro como consecuencia de un saque de banda y el primero de penalty. Seis puntos conseguidos mediante la estrategia -una victoria y tres empates-, además de una imbatibilidad que ya dura un mes y permite al equipo azzurro mantenerse en mitad de tabla.

Mención especial para Mirko Valdifiori, el regista del equipo y encargado de lanzar córners y faltas. Su precisión en el pase, útil también a la hora iniciar la jugada del Empoli, es un arma infalible a balón parado, lo que le convierte también en uno de los mejores asistentes del campeonato italiano. En su séptima temporada en el club, el mediocentro romagnolo de 28 años, futbolista también de gran inteligencia táctica, está siendo una de las claves de la solidez del Empoli en este inicio de temporada, lo que, unido a su influencia a balón parado, le hace pieza indispensable del equipo.

Aunque probablemente lo que más llama la atención de este equipo es el absoluto dominio del juego del áreo de sus dos centrales: Lorenzo Tonelli y Daniele Rugani. Además de ser dos de los futbolistas con más balones recuperados, también dominan el área contraria. Es más, Lorenzo Tonelli (24 años) es, con tres goles y junto a Manuel Pucciarelli, el máximo goleador del equipo, mientras Daniele Rugani (20 años), propiedad de la Juventus y que ya fue uno de los mejores defensas de Serie B, ha anotado otro gol y fue convocado para los últimos partidos de la selección absoluta por Antonio Conte.

No obstante, el Empoli es un equipo bastante limitado para el campeonato de Serie A, cuyo objetivo único es conseguir la permanencia, mentalizados para sufrir hasta el final. La presencia de tantos jóvenes y la poca influencia hasta ahora, lesiones mediante, de sus dos líderes Maccarone y Tavano, puede ser un lastre en un torneo tan competitivo. Sin embargo, el dominar la estrategia como no lo está haciendo ningún equipo en Italia hasta hoy puede ser suficiente para conseguir evitar el descenso. Los medios, los tiene.

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