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El asunto DeAndre Jordan

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Cada verano, el mercado NBA nos deja unas cuantas historias con las que llenar el vacío estival. Este año, merece la pena pararse a analizar un caso en concreto. DeAndre Jordan sacudió los cimientos de la liga al romper su compromiso verbal con los Dallas Mavericks y firmar con Los Angeles Clippers.

El asunto se remonta a mayo. Los Clippers, uno de los favoritos al título la pasada campaña, acabaron la temporada de la peor manera posible. Tras conseguir una ventaja de 3-1 en su serie de semifinales de conferencia oeste contra los Houston Rockets, los angelinos hicieron historia (negativa) al convertirse en uno de los 9 equipos que se han dejado remontar una serie con esa ventaja. Tras la derrota, empezó a hablarse del descontento de Jordan con la franquicia. Se especulaba con que la mala relación del pivot con la estrella de la franquicia, Chris Paul, iba a hacer muy difícil su continuidad. Además, Jordan se sentía encasillado en su papel de defensa-rebote-alleyoop, y quería tener una mayor importancia en ataque.

Los Mavericks se cruzaron en el camino del pivot. Tras una convincente reunión con el propietario Mark Cuban, el entrenador jefe Rick Carlisle y varios jugadores entre los que se encontraba Dirk Nowitzki, se empezó a hablar del interés de DeAndre en el equipo texano. La intención de Carlisle de hacer de Jordan una de las principales armas ofensivas de los Mavs y la complicidad de éste con el alero Chandler Parsons (uno de los jugadores más activos a la hora de reclutar a Jordan) hicieron el resto. El 4 de julio, DeAndre Jordan se comprometía con los Dallas Mavericks por 4 años y 80 millones de dólares.

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Hasta aquí todo correcto. Lo anormal empieza cuando el día 8 de julio, a tan solo horas de que los acuerdos verbales puedan hacerse oficiales, se filtra el rumor de que DeAndre podría estar pensando en romper su acuerdo con los Mavericks y volver a los Clippers. A partir de ahí, la locura. El propietario de los Clippers, Steve Ballmer, junto con Doc Rivers, Blake Griffin, Chris Paul, J.J. Reddick y el recién adquirido Paul Pierce llegaron a la casa de DeAndre en Houston para convencer al pivot de que volviera a Los Angeles. Mientras tanto, Mark Cuban y los Mavericks no podían contactar con Jordan, ya que este directamente rechazaba sus llamadas.

La situación se volvió aún más rocambolesca debido a que todo lo que pasaba se iba filtrando en tiempo real. Los propios jugadores anunciaron con tweets que iban en dirección a Houston, y una vez dentro de la casa de Jordan, todo lo que pasaba dentro acabó llegando al exterior (que estaban cenando, a que juego de cartas jugaban…). Conforme avanzaba la noche, se supo que los miembros de los Clippers presentes en la casa de Jordan no se irían hasta que llegaran las 12 de la noche y éste firmara el contrato de 88 millones de dólares que le uniría a la franquicia por 4 años más. Y así lo hicieron. Paul Pierce twiteó una foto en la que se veía a DeAndre firmando el contrato junto a Doc Rivers. Jordan era oficialmente jugador de los Clippers.

Este movimiento va a marcar el futuro próximo de las dos franquicias implicadas, y quien sabe si también cambia la manera de negociar con los agentes libres de cara al futuro. Los Clippers sin Jordan tenían un agujero en el puesto de 5, el pivot es un hombre básico para la defensa angelina y sin él conseguir el anillo sería aún más difícil. Tras recuperarlo y con los refuerzos de Pierce, Josh Smith, Lance Stephenson y Pablo Prigioni, el equipo se vuelve a situar entre los favoritos al título, con una plantilla mucho más compensada que el año pasado.

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Los Mavericks tienen motivos para estar muy enfadados con DeAndre. Rompiendo su compromiso, además de perder a Jordan, Dallas también perdió la opción de hacerse con otros jugadores que podían haber ocupado su lugar, ya que entre los días 4 y 8 de julio llegaron a un acuerdo con otros equipos. Robin López acabó firmando por los Knicks, y Roy Hibbert fue traspasado a los Lakers. Al final, se han tenido que conformar con un veterano como Zaza Pachulia y con una apuesta arriesgada como es JaVale McGee. Días más tarde de la firma, Jordan pidió disculpas públicamente a Mark Cuban y a los Mavs, disculpas que el propietario de la franquicia no aceptó.

Este asunto ha generado un debate en la NBA. El mercado de agentes libres se abre el 1 de julio, pero hasta el día 9 no se pueden firmar contratos, por lo que en los primeros días de la agencia libre se trabaja en base a acuerdos verbales, que tanto jugadores como franquicias respetan. Al saltarse esta ley no escrita, Jordan ha creado un precedente que puede que cambie la manera en la que se negocian los contratos. Algunos han pedido que se elimine el periodo de moratoria entre el 1 y el 9 de julio, pero en ese tiempo es cuando la liga fija el tope salarial para la siguiente temporada. Sería absurdo que se firmaran acuerdos sin que los equipos sepan cual es el límite salarial. Es posible que la temporada que viene la confianza de las franquicias en los jugadores, y de éstos en los equipos no sea la misma, y a partir de ahora ambas partes andarán con pies de plomo ante la posibilidad de que una de las 2 partes emule a DeAndre y rompa el acuerdo sin que haya nada firmado.

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