Atlético

article title

El 4-4-2 desde diferentes prismas

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn

Uno de los esquemas más clásicos en la historia de este deporte, el 4-4-2, a pesar de los incesables cambios y modas que se atreven a –por ejemplo- matar los extremos más habilidosos continua siendo muy utilizado. Por ello es óbice hablar de ello y suponer el porqué se usa y cómo algunos equipos lo utilizan.

La clave para saber de qué manera va a jugar un conjunto u otro está especialmente relacionado con el rol de los interiores, en el que por ejemplo el Atlético de Madrid tan solo usa un jugador de banda para una de las dos posiciones poniendo a un centrocampista como Koke en la otra. De hecho, el debate estilístico levantado en orillas del Manzanares fue causado a causa de si Simeone debía acomodar a Koke en el centro y dar entrada a Correa por fuera. Esta disposición, para el argentino, parecía innegociable aunque últimamente la idea de Giménez como centrocampista posicional más dos acompañantes (4-5-1) cobra forma.

Si antes hablábamos sobre la muerte de los extremos no nos podemos ir muy lejos para encontrar una entidad que utiliza a sus hombres más exteriores para vivir en el centro. El Villarreal, desde la llegada de Marcelino, se empeña en dejar toda la banda libre para que sus laterales corran y gente como Soriano o Dos Santos tengan espacio para cuajar sus diagonales. Aun así, cabe añadir un matiz importante. Estas diagonales no podrían ocurrir con tanta asiduidad si hubiera un “10” en el once, algo muy común actualmente. Además, la entrada de Trigueros amplía las posibilidades de que, con la calidad del de Talavera, las recepciones entre líneas sean posibles.

El Mónaco, por calidad de sus extremos, tiene que ver su 4-4-2 casi convertido en 4-2-4. La fuerza física del doble pivote francés es suficiente para que Bernardo Silva –con una pinta de grande europeo pronto- y Lemar puedan estar más centrados en encarar y centrar para Falcao y Germain. El equipo de Jardim está preparado para robar y salir rápido y con Fabinho –un fantástico pasador para iniciar contras- los goles en la Ligue 1 son de lo más normal.

Es evidente, entonces, que la formación es cada vez menos importante. Quien dijera en su día que los esquemas “eran simples números de teléfono” empieza a tener razón. El fútbol, claramente, es de los futbolistas por lo que la idea de un equipo depende mucho de cómo es cada jugador y que rendimiento se le pueda sacar.

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn

Artículos relacionados