Fútbol inglés

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Howe y el Bournemouth, el triunfo del silencio

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Ni el propio Eddie Howe se imaginó, en algún momento de su vida, que llegaría a ser un entrenador de primer nivel y nada menos que a los tan solo 38 años. La historia de este hombre inglés, nacido en Amersham el 29 de noviembre de 1977, y el Bournemouth es una auténtica novela de amor y odio.

Howe empezó en el balompié siendo futbolista. A los tan solo 14 años de edad fichó por el Bournemouth. En el club cherrie militó durante dos etapas. La primera desde 1994 hasta el 2002. La segunda entre el 2004 y el 2007. Este último año sería de muy mal recuerdo para él. Las lesiones le obligaron a dejar el fútbol a los 30 años. Sin duda la parte más negativa de esta novela.

A partir de ese momento, Howe se preparó para ser entrenador. El primer club al que dirigió fue, y como no podía ser de otra manera, el Bournemouth. De hecho, se convirtió en el entrenador más joven de la historia en la League Two (la cuarta división de Inglaterra), con 31 años. Aunque cuando cogió las riendas del equipo, a principios del 2009, la situación deportiva y económica de la entidad eran muy desfavorables. El club cherrie, por culpa de problemas económicos, había sido sancionado con la reducción de 17 puntos en la liga. Howe logró el primer milagro. Salvó al equipo de descender.

La temporada siguiente, el inglés consiguió ascender el Bournemouth a la League One (la tercera división). Estas buenas actuaciones no pasaron desapercibidas por otros clubes ingleses que se interesaron por él. Howe decidió en la temporada 2011-2012, fichar por el Burnley que se encontraba en ese momento en la Championship (la segunda división). Los clarets tenían como objetivo volver a la Premier League. No lo consiguieron. Al finalizar esa campaña Howe optó por volver a “su club”, el Bournemouth.

En la temporada 2012-2013, la primera después de su regreso del Burnley, Howe consiguió ascender, otra vez, al Bournemouth. Esta vez subían a la Championship.  Las dos siguientes campañas, los cherries permanecieron en la segunda inglesa. El primer año quedaron ubicados en la décima plaza de la clasificación. El siguiente fue una temporada mágica para los aficionados al club. Howe y el conjunto cherrie se proclamaron campeones de la segunda división. Hecho que les hizo estar, por primera vez en toda su historia, en la Premier League. Esa campaña alcanzaron la cifra de 90 puntos y quedaron por delante del Watford, con 89, y del Norwich, con 86.

Esta hazaña le hizo ganar a Howe el premio al mejor entrenador de la última década en la Football League (la segunda, tercera y cuarta división inglesa) por ascender al Bournemouth desde la League Two hasta la Premier League.

El conjunto cherrie llegó la temporada pasada a la máxima división inglesa, siendo uno de los equipos con menos presupuesto y de los máximos favoritos en las apuestas para descender. Howe volvió a lograr otro milagro y salvó al Bournemouth, sin demasiado sufrimiento, del abismo del descenso.

Leer más: Bournemouth, las segundas partes sí son buenas

Este año, los cherries han empezado bien la temporada y ya están ubicados en la zona tranquila de la tabla. Como tantos otros equipos ingleses, gracias a la gran cantidad de dinero que reciben de las televisiones, han realizado este último verano el fichaje más caro de su historia. Han contratado al ex jugador del Liverpool, Jordan Ibe, por 18 millones de euros. Por el momento Howe y los suyos están en buena dinámica.

El historial de Howe como entrenador es inmaculado. No sorprendería que en el futuro, el entrenador natural de Amersham, optara a ser el seleccionador de Inglaterra. El perfil del entrenador inglés es ideal para el puesto.

El éxito de Howe se ha basado en el trabajo y el esfuerzo. Siempre estando en un segundo plano del centro de la atención. Desde el silencio se entrena mejor. El Bournemouth y el técnico inglés se retroalimentan el uno al otro. No sabemos qué hubiera sucedido si estos dos actores no se hubieran encontrado por el camino. Seguramente no hubiesen llegado hasta donde están ahora mismo. La carrera truncada por las lesiones de ese futbolista inglés, de 30 años, se ha convertido en una novela de éxito como entrenador casi imposible de imaginar desde un principio.

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