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Dybala, el diamante que brilla en Palermo

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El retorno del Palermo a Serie A se caracterizó por un verano tranquilo. Algo extraño, dado el historial del presidente Zamparini, pero las estrecheces económicas obligan. Se firmó la continuidad del técnico Iachini, artífice del ascenso, que ya lleva más de un año asentado en el banquillo. Se mantuvo el bloque del ascenso, con los Sorrentino, Muñoz, Maresca, Barreto o Vázquez, aderezado con el central costarricense Giancarlo González o Luca Rigoni. Y sobre todo se le dieron galones a su diamante en bruto Paulo Dybala. Y el joven argentino no solo los ha aceptado, sino que se ha convertido en uno de los jugadores más influyentes de Italia.

Una joya, como le apodan en Argentina, pagada como tal. Allá por octubre de 2011 el empresario Gustavo Mascardi se puso en contacto con Sean Sogliano, entonces -efímero- director deportivo del Palermo, para ponerle sobre la pista de un joven talento argentino que estaba destacando la segunda división argentina. Paulo Dybala, de origenes polacos por parte de padre e italianos por parte de madre, no paraba de golear en el Instituto de Córdoba, batiendo récords de precocidad en poder de Mario Kempes, que también había empezado a golear en La Gloria a principios de los ’70.

Dybala, desde muy joven en la cantera del club albirrojo, había debutado en la élite apenas unas semanas antes, todavía sin cumplir los 18 años. Mascardi, un personaje investigado por evasión fiscal, falsificación de pasaportes de futbolistas y lavado de dinero con la venta de jugadores -hecho en el que también estaba implicado el expresidente argentino Nestor Kirchner- poco tardó en hacerse con los derechos del jugador, por 3,5 millones de euros a través de su empresa Pencilhill Limited.

Con él negoció Maurizio Zamparini hasta anunciar su fichaje a finales del mes de abril de 2012, pese al interés de equipos como Inter, Chelsea, Liverpool, PSG o Borussia Dortmund. “Hemos pagado 12 millones, una cifra considerable, pero creo que los vale todos”, señaló el excéntrico presidente del Palermo. Los números del traspaso, el más caro de la historia del club, todavía siguen coleando, dadas las numerosas partes implicadas. De hecho, ya ese mismo verano, Insituto amenazó con no enviar el tránsfer internacional para poder inscribir a Dybala en Italia, acusando al equipo rosanero de impagos.

El tema se resolvió y el Palermo pagó 5,14 millones de euros al club (1,14 de ellos a la Federación Argentina) más otros 3,5 millones por la mediación a la empresa Pluriel Limited. Mascardi, sin embargo, denunció al Palermo por no pagarle lo estipulado y el Tribunal Superior de Arbitraje (TAS) lo resolvió a su favor a finales del pasado mes de agosto. Así, el Palermo deberá pagar, tal y como aparece en su balance económico de este año, otros 6,72 millones de euros a Pencilhill Limited, si bien el club recurrirá a la Corte Federal Suiza al entender que de ese pago debían encargarse Instituto. En total, el coste de Dybala ascendería a unos 15,3 millones de euros.

 

Ajeno a todos estos embrollos económicos, Dybala terminó su primera y única temporada en el primer equipo de Instituto con 17 goles en 38 partidos y se enfundó la camiseta rosanero. El salto, desde la segunda división argentina hasta la Serie A era abismal y su adaptación lenta. Se destapó con un doblete ante la Sampdoria, en su segundo partido como titular, pero su año fue discreto, lastrado por los cuatro cambios de entrenador y el posterior descenso del equipo.

En Serie B tampoco terminó de arrancar hasta el pasado mes de marzo, cuando Iachini le dio libertad absoluta en ataque. El Palermo voló al primer puesto y Dybala, acompañado por Lafferty o sobre todo por su compatriota Franco Vázquez, fue uno de los líderes del rush final para el ascenso. Su progresión no se quedó ahí, sino que se ha redimensionado en la máxima categoría, hasta el punto de convertirse en uno de los mejores futbolistas de este comienzo de temporada.

Recién cumplidos los 21 años, Paulo Dybala es el líder futbolístico de un equipo que, tras un inicio muy dubitativo culminado con la grave derrota en Empoli, ha encadenado nueve partidos con la única derrota ante el líder, Juventus. El argentino llegó a anotar en cinco jornadas consecutivas y su influencia sobre el campo es total: referencia cuando debe, cayendo a bandas, coloborando incluso en la creación, lanzando o resolviendo contragolpes, generando superioridades, regateando y, por supuesto, goleando.

De técnica exquisita, velocidad y eficiencia en la conducción y disparo preciso también desde fuera del área, no es raro que ya en sus tiempos de Instituto le compararan en algunos aspectos con Pastore -último gran jugador del Palermo antes de su venta millonaria al PSG-, Agüero e incluso, exageradamente, Messi. Las comparaciones siempre hay que tomárselas con cautela, pero en este caso no iban tan desencaminados. Su influencia en el Palermo es tal que ahora mismo sería difícil imaginarse a este equipo siquiera la mitad de competitivo en esta Serie A sin su presencia.

Zamparini, con su histrionismo habitual, ya se descolgó declarando que su valor ya supera los 40 millones de euros, mientras grandes equipos de la Premier League ya se han interesado por él. También la selección italiana podía haber optado a convocarlo, gracias a los orígenes de Dybala, pero el propio jugador ya ha confirmado que su deseo es jugar con la camiseta de su país natal. De momento, serán los palermitanos quienes disfrutarán, al menos este año, de sus goles y su calidad. La joya se está puliendo.


VÍDEO CON LO MEJOR DE DYBALA (vía YouTube)

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