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Drenthe explica por qué se retiró a los 29 años

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Royston Drenthe tiene 30 años, fue el mejor jugador del Europeo sub-21 de 2007, año en el que fichó por el Real Madrid. Fue su segundo equipo tras el Feyenoord, pero después vendrían siete más hasta poner fin a su carrera deportiva de forma prematura. El holandés explica las razones en MARCA.

Me retiré porque no era feliz. Estaba cansado, decepcionado, desilusionado… Ya no me hacía feliz jugar al fútbol profesional, no me gusta ese mundo. Me pasaron cosas muy malas y yo ya estaba jugando en Emiratos… Así que un día dije: basta, lo dejo. Tuve problemas con los representantes, con gente que se acercó a mí… No quiero dar nombres, pero en el fútbol hay gente que no es honesta. Yo firmaba unas cosas y luego lo que me pagaban era otra cosa completamente diferente, siempre mucho menos de lo que habíamos hablado. ¿Y qué ha pasado ahí? Yo soy un tipo fuerte, a veces frío, pero tengo un buen corazón. Quien me conoce sabe que soy una buena persona, que me fío de la gente… Y sí, hubo mucha gente que se acercó a mí sólo por interés, para aprovecharse de mí, para engañarme. Los últimos años yo no tenía representante porque yo ya no me fiaba de nadie. Y, bueno, pues al final terminé dejando el fútbol”.

Drenthe reconoció que se siente muy orgulloso de haber jugado en el Real Madrid, el club del que es fan, pero las expectativas que se crearon fueron muy altas y el cambio de vida, muy drástico.

El Madrid es el mejor club de la historia y yo jugué en él. Eso no lo podrá borrar nadie. Hay megacracks que han soñado jugar en el Madrid y nunca lo han conseguido. Yo sí lo logré y lo disfruté muchísimo, porque viví un sueño allí. Siempre llevaré al Madrid en el corazón. Soy un fanático del Madrid. Yo llegué con 20 años, como mejor jugador del Europeo sub 21 y en mi primer partido marqué un golazo espectacular al Sevilla. Ahí la gente esperaba mucho de mí, puse las expectativas muy altas. Y no es fácil asumir eso con sólo 20 años. Pasé de vivir con mi madre en una casa muy pequeña a vivir en un chalet que valía millones. La vida te cambia completamente y a veces no es fácil asimilar eso“.

Además, desveló que fue Mourinho quién le apartó del club y que le echó una bronca cuando dejó de entrenar con el Hércules:

En 2010 yo hice la pretemporada con él y trabajé muy duro y muy serio. Me encontraba genial y estaba súper centrado. Marcelo además estaba lesionado, así que yo tenía esperanzas de jugar y triunfar. Y de repente el día del cierre del mercado, me llama y me dice que me tengo que ir. ¡Tenía menos de 24 horas para elegir un equipo! No me lo creía y me puse serio ahí. Tuve palabras serias, pero me dijo que no podía hacer nada, que era cosa de Valdano. En fin, que al final dio igual y me fui al Hércules cedido. Empezamos genial. Hasta ganamos en el Camp Nou 0-2 y yo fui a la selección absoluta y todo. El problema fue que nos dejaron de pagar y dejé de ir a entrenarme. ¡Entonces me llamó Mourinho y me echó una bronca tremenda! Que yo era jugador del Real Madrid y no podía hacer eso, me dijo. ¡Pero joder, habría que verle a él si no le pagaban! El caso es que ahí se empezó a torcer todo. Me echaron a la gente encima y hasta los seguidores vinieron a mi casa a buscarme.

Sobre Djukic:

“La culpa ahí la tuvo la directiva (del Hércules), que despidió a Esteban Vigo. Esteban era un entrenador magnífico. Pero le echaron y trajeron a Djukic, que sólo le preocupaba entrar en el vestuario para enseñarnos sus abdominales. Todavía se creía futbolista el tío. No me gustaba, la verdad. Y con él ya nos hundimos”.

Sobre su pelea con Saviola:

“Con Saviola estábamos un día entrenando y yo le pedía que pasara el balón. Se la pedí cuatro veces seguidas porque no me la echaba. ¡Saviola, Saviola, Saviola, Saviola! Lo típico en un partido o entrenamiento. Entonces se paró y me pegó un pelotazo. Al final del entrenamiento me acerqué a él, le cogí y le dije qué pasa. Me dijo que había sido muy pesado pidiéndole el balón. A mí no me dolió el pelotazo que me dio, me dolió el hecho de que sólo se atrevía a enfrentarse conmigo, a los demás nunca les decía nada. Pero yo le pedía el balón y se enfadaba, como si conmigo valiera todo. Eso me dolió. Pero hablamos y todo quedó arreglado y hasta tuvimos una buena relación”.

Sobre sus fiestas:

“Salía, sí. No todas las noches, como se decía. Pero sí muchas noches, bastante. Íbamos al Buddha y allí lo pasábamos bien. Muchas veces tenía que salir en secreto porque no era el momento adecuado. Pero no es fácil decir “no” todas las noches, porque como jugador del Madrid te ofrecen muchas cosas. Madrid es una ciudad muy guapa, hay muchos restaurantes, hay mucha fiesta, chicas muy bonitas… Y tú eres joven, jugador del Madrid… Son muchas las tentaciones que te ponen delante y si no estás totalmente centrado…”.

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