Fútbol francés

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Draxler hace brillar París

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El cielo de París brilló de una forma especial. Más fuerte, más luminoso de lo que acostumbra. Fue el pasado miércoles, un miércoles que con un poco de eco acaba sonando a Champions League.

Que mejor día que un 14 de febrero, un día de los enamorados en la ciudad del amor, para regalar a todos sus habitantes una noche que nunca olvidarían.

Se iba a vivir un partido especial en Paris ese día del amor, se trataba de los octavos de final de la Champions League, ese trofeo que tanto se le resiste al conjunto parisino. Sin duda, el proyecto llevado a cabo este año tiene como objetivo vital lograr éxito en Europa. Para ello, el Paris Saint Germain fichó al que es quizás el entrenador más experto en competiciones europeas, el hombre que llenó Sevilla de oro y de glorioso éxito, ganando tres Uefa Europa League seguidas (2014,2015,2016), algo que nadie ha hecho, toda una leyenda continental, Unai Emery.

Además para ese gran proyecto, se han fichado a varios jugadores de talla mundial. Pero fue un nuevo jugador en especial, recién llegado en el mercado invernal, el que se encargaría de iluminar de forma tan especial el cielo de Paris ese 14 de febrero, se trataba de Julian Daxler.

Para esos octavos de final, el equipo francés se iba a medir al Barcelona, equipo que les ha eliminado durante muchísimos años en la máxima competición europea, y que se había convertido en una total pesadilla para cualquier fiel seguidor en Paris.

Pasa que de tanto tropezar en la misma piedra varios años, al final se tiende a aprender, y parece que así fue aquel dia.

Como no, el partido iba a comenzar a las 20:45, hora ya tradicional de martes y miércoles que sabe a Champions. Pues bien, el PSG fue superior desde ese preciso momento, hasta el final del encuentro, en cada minuto, cada jugada, cada balón dividido, el Paris demostró que había aprendido.

El Paris Saint Germain estuvo muy cerca de lo que puede ser su mejor versión. Con una presión prácticamente impecable, con una actitud muy superior a la del rival, el Barcelona, y con un acierto de cara a puerta que no deja dudas de que en Paris hay pólvora, esa noche, la pesadilla había dado un vuelco enorme, era ahora el Barça el que agonizaba, y el PSG el que disfrutaba con su presa.

Hubo algo más constante aún que la superioridad del PSG, hablo de la magia de Draxler. El alemán no paró de repartir ilusión por los rincones de Paris durante el tiempo que le fue posible. Solo hubo 11 personas a las que hizo sufrir el mago aquel día, y fueron los jugadores del Barcelona, sobretodo el hombre al que le tocaba marcarle, Sergi Roberto.

Cada regate, cada mirada examinadora de fútbol, cada pase perfectamente calculado de Draxler aquel día eran una delicia. Fueron los momentos en los que Julian tenía el balón, los que se encargaron de hacer brillar la ciudad vigilada por la torre Eiffel, como si pusiera una bombilla en el cielo parisino con cada jugada llena de clase y sinfonía, Draxler traía luz, luz que siempre trae alegría. El cielo brillaba más que nunca, y aquella luz hizo despertar a la gente de la pesadilla, los parisinos abrían los ojos y saboreaban la dulce realidad.

Fue aquel día Julian Draxler, el auténtico príncipe del Parque de los Príncipes. El partido terminó 4-0, el segundo de esos 4 momentos de climax fue llevado a cabo por Julian.

Paris fue una fiesta, que despertaba de la pesadilla y vivía el sueño, un sueño que podría ser el anticipo de otro más grande, que espera en Cardiff a ser vivido, pero para ello, aún queda mucho por luchar, mucha luz que repartir.

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