Fútbol italiano

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Dos delanteros sin domicilio fijo

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Redacción – Javier Zanetti, Ryan Giggs, Francesco Totti, Alessandro Del Piero… Ejemplos habituales en los últimos años de amor a unos colores, fidelidad y estabilidad. Son futbolistas banderas de sus clubes, a cuyo nombre siempre viene relacionado irremediablemente el del equipo del que han vestido durante tantos años su camiseta.

Sin embargo, existe otro tipo de jugador que representa todo lo contrario. Los mejores ejemplos son dos delanteros, goleadores, que han hecho de su carrera un contínuo salto de club en club, sin estabilidad, sin importar con qué camiseta se hace gol.

Luca Toni ha fichado hoy por el Hellas Verona. El equipo más importante de la ciudad de Romeo y Julieta, que vuelve a la élite tras una década vagando por las catacumbas del Calcio, será el decimoquinto equipo del potente delantero italiano a sus 36 años. Goleador de explosión tardía, pasó por el Modena, equipo donde creció, Empoli, Fiorenzuola, Treviso y Vicenza, equipos italianos de bajo perfil. En el Brescia compartió equipo con Baggio y Guardiola, y en Palermo se destapó definitivamente como gran goleador con 26 años, anotando 50 goles en dos temporadas. Saltó a la Fiorentina, donde venció la Bota de Oro europea y de ahí al Bayern Munich, equipo en el que más ha permanecido –dos años y medio-. Desde 2010 pasó por Roma, Genoa, Juventus y buscó el retiro dorado en el Al Nasr, para volver a la Fiorentina el verano pasado. Verona es el último destino de su trayectoria. O no.

Por su parte, Nicolas Anelka posaba ayer con la camiseta del West Bromwich Albion inglés. Tres años menor que Luca Toni, el conjunto inglés es el número 11 de su carrera. De hecho, hasta la serie de traspasos de Ibrahimovic, Anelka era el futbolista que más dinero había movido entre clubes de la historia. Debutó en el PSG y pasó con 18 años al Arsenal. Dos años después protagonizó un sonado traspaso y fracaso en el Real Madrid para volver a París. A partir de ahí, dio tumbos vistiendo las camisetas de Liverpool, Manchester City, Fenerbahce y Bolton para encontrar la estabilidad en el Chelsea, donde permaneció cuatro años. Un año de retiro dorado en China -donde llegó a ser entrenador-jugador del Shanghai Shenhua– no le convencieron y volvió a Europa. Testimonial su presencia en la Juventus durante los últimos seis meses, el WBA le permite volver este verano al campeonato donde más cómodo ha estado.

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