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¿Dónde has dejado la nave nodriza, Don Stephen?

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La historia de amor entre Curry y los triples es pura poesía. El último episodio, vivido la madrugada del martes 8 de noviembre ante los Pelicans, supone una nueva página en la historia de la NBA. Y la sensación es que solo él es capaz de superar sus propios récords desde más allá de los 7,24.

Cuando Curry siente el ‘picorcito’ el aro se transforma. Da igual la posición, da igual la forma de ejecutar – en carrera, mal situado –, ni siquiera importa el rival enfrente: si está enchufado, la mete. Nos mal acostumbra y nos hace creer que lo complicado es sencillo. MVPs, récords y todo tipo de halagos, su recompensa.

Curry no es un ejemplo a seguir. Tiene una facilidad innata para encestar. Compararse con él puede llevar a la frustración: dribla, finta y ejecuta en décimas de segundo con un alto porcentaje de acierto. Solo un jugón puede dejar de anotar un triple en un partido, después de una racha de 726 días haciéndolo, para al siguiente batir el récord histórico en un encuentro.

La clave de su éxito reside en entrenar. Una y otra vez. Por ello, repasa todas las situaciones posibles que uno puede encontrarse en un partido, tal y como mostró la Pitipedia, por ejemplo, tras el encuentro contra los Pelicans. Si Curry no fuera un luchador, si no fuera un currante, si no quisiera siempre más, él no habría llegado a ser lo que es en la mejor liga de baloncesto del mundo. Solo hay que ver alguno de sus informes de joven para ver que los expertos le pintaban un futuro negro. Les ha callado la boca y de qué manera.

La ecuación con Curry es simple: si está fino más allá del 7,24, los Warriors ganan. Esta temporada, además, con la incorporación de Kevin Durant, sumado al talento de Draymond Green y Klay Thompson, el trabajo colectivo proporciona a Curry, por un lado, mejores situaciones de tiro y, por el otro, mayor libertad. Cierto es que sus dos primeras semanas, donde solo anotó 19 de 54 (35,2%), fueron irregulares, pero a la vez esta última ha sido soberbia. Tarde o temprano, las estrellas siempre aparecen y él es el Rey de la NBA junto con Lebron James.

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