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Diez claves para entender el top ten de David Goffin

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La vida nos enseña, cada día, que el mundo está lleno de héroes silenciosos. Personas que luchan por conseguir sus metas sin hacer ruido, sin generar un gran revuelo a su alrededor. Seres que lo dan todo sin pedir una recompensa a cambio. Y, es curioso, sólo a esas personas se les concede, de la manera más sincera, el mayor de los reconocimientos. Así le ha ocurrido a David Goffin, el claro ejemplo del héroe discreto que con un trabajo constante y riguroso ha conseguido llegar a lo más alto.

Tan alto que, tras su gran actuación en el torneo de Rotterdam, Goffin se ha convertido en el primer jugador belga que alcanza el top ten de la ATP. A diferencia de la WTA, en la que destacaron grandes nombres como Justine Henin y Kim Clijsters (ambas número uno y ganadoras de Grand Slam), el tenis belga masculino siempre había adolecido de una importante figura. Sin embargo, tras años de vacío, por fin uno de ellos ha podido acceder al grupo de las diez mejores raquetas del mundo.

David Goffin es de esos jugadores a los que siempre apetece ver sobre una pista de tenis. Elegante en sus golpes, respetuoso en sus acciones y educado tanto en la victoria como en la derrota. Siempre correcto. Ni un mal gesto. Ni una palabra malsonante.

Así pues, con motivo del ingreso del belga en el top ten, en Sphera Sports analizamos las diez claves que han llevado a David Goffin a entrar en el selecto club de los mejores jugadores del mundo.

Goffin celebra un punto en el Open de Australia | PETER PARKS/AFP/Getty Images

1. Roland Garros 2012. “Aquí empezó todo”, como (más o menos) diría Gerard Piqué. En aquel Roland Garros comenzó a gestarse la historia de David Goffin como uno de los jugadores con mayor proyección en el circuito. El de Lieja entró al cuadro final del Grand Slam de tierra como lucky loser, sustituyendo a Gaël Monfils, y maravilló al mundo entero con su juego.

En su primera aparición en el cuadro final de un major, el joven David, con 21 añitos, se plantó en los octavos de final del torneo y, aunque perdió con el gran Roger Federer, consiguió asustarle haciéndose con el primer set. Esta sería, pues, la primera toma de contacto del público con una estrella que, poco a poco, iría brillando cada vez más.

2. Templanza en las derrotas. El belga ha disfrutado de grandes victorias en estos últimos años, sin embargo, es un jugador que ha sufrido importantes derrotas a lo largo de toda su carrera. A diferencia de otros compañeros, que no sabían lo que era perder, Goffin, ya desde su etapa junior, echó en falta el poder ganar partidos en Grand Slam y así le ocurre también en la máxima categoría. Su mejor resultado en un major son unos cuartos de final en Roland Garros 2016 y en Australia 2017.

A pesar de ser unos resultados muy escasos en torneos importantes para un jugador de su nivel, el de Bélgica no ha tirado nunca la toalla, ha sabido reponerse y templar su ansiedad por ganar. Así se ha visto reflejado en sus dos últimas temporadas, en las que ha logrado sus mejores números en Grand Slam.

3. Positividad ante la falta de títulos. A pesar de su buen juego y su actitud, el belga ha pisado pocas finales – ocho en toda su carrera y ninguna de ellas de Grand Slam o Masters 1000 –. Es más, de esas ocho finales, ha sido campeón sólo en dos de ellas, por lo que el palmarés de Goffin en cuanto a títulos no es demasiado extenso.

Sin embargo, eso no le ha frenado a seguir intentándolo, buscando el lado positivo y afrontando cada torneo como si fuera el primero. Quizás otro jugador, al verse falto de trofeos, habría desistido en la lucha, sin embargo, él se mantiene en liza. Y debe seguir haciéndolo. Recordemos cómo Caroline Wozniacki llegó al número uno del mundo sin ganar ningún torneo de Grand Slam. Todo es posible.

4. Respeto y admiración por el rival. Desde que se dio a conocer en ese gran partido de Roland Garros ante Roger Federer, su ídolo de juventud, Goffin siempre ha mostrado mucho respeto por todos y cada uno de los rivales contra los que ha jugado. En el caso del suizo era admiración total, pero en relación al resto de tenistas el belga siempre ha tenido buenas palabras, actitudes cordiales y respeto fuera y dentro de la pista. Quizás su timidez y evidente humildad le han llevado a convertirse en uno de los jugadores mejor valorados del circuito y eso, a pesar de dar puntos en la clasificación, sí engrandece al tenista.

5. Mente fría en momentos difíciles. Es complicado, en muchos instantes del juego, ser capaz de no perder la cabeza y tirar por la borda un partido entero por culpa de dos malas decisiones. Sin embargo, parece que Goffin maneja este aspecto a la perfección. El control mental de los tenistas es fundamental, más incluso que el físico, y sin lugar a dudas el belga puede presumir de tener la cabeza bien amueblada y siempre fría en los momentos más delicados de un encuentro.

6. Versatilidad y adaptación a todas las superficies. Quizás el valor más importante de Goffin es la capacidad de adaptarse a cualquier superficie. Hay jugadores hechos para triunfar en hierba, otros en arcilla y otros en pista dura, el belga es apto para las tres. Así lo demuestran sus resultados. Su primer título, en el torneo de Kitzbühel, fue en tierra batida y al aire libre mientras que el segundo, en Metz, tuvo lugar sobre pista dura y en una cancha cubierta. Asimismo, de sus otras seis finales encontramos cuatro torneos de pista dura, pero también uno en arcilla y otro en hierba. Todo ello hace patente la gran aclimatación de Goffin a cualquier escenario así como su juego versátil, en el que todos los golpes presentan un nivel espectacular.

7. Importante evolución de su físico. Junto al completo juego que siempre ha mostrado Goffin, destaca el gran progreso que, a lo largo de los años, ha experimentado su físico. Siempre se habla del “pequeño” jugador de Bélgica, pero de pequeño no tiene nada. El de Lieja mide 1,80 m. y no tiene nada que envidiar a otros tenistas. Cierto es que en el aspecto muscular sí que ha necesitado un mayor trabajo por su delgada constitución, no obstante, la evolución ha quedado perfectamente patente. Desde sus inicios profesionales (2009) hasta la actualidad, el cuerpo de Goffin ha sufrido un cambio importante. Ha aumentado su musculatura, sin perder su elasticidad, y ha conseguido sacar partido de su fibroso cuerpo, el cual le permite volar sobre la pista.

8. Libre de lesiones. Aunque el aspecto mental es clave para cualquier tenista, que las lesiones le respeten es, quizás, más importante aún. David Goffin, gracias a su condición de ‘peso pluma’ y su juego directo, ha podido ahorrarse más de un disgusto en relación a las lesiones. Pocas veces hemos tenido que lamentar la ausencia del belga en un torneo y esperemos que así se mantenga hasta el final de su carrera.

9. Regular y constante. El hecho de estar libre de lesiones ha permitido que David Goffin gozara de una gran regularidad en cuanto a sus participaciones en torneos. Pero en el caso del belga es el trabajo diario y el esfuerzo continuado los que han marcado la regularidad en el juego del tenista. El de Lieja puede perder en la primera ronda de un torneo, pero no es habitual verle hacerlo en varias competiciones consecutivas. Todo lo contrario, en la mayoría de los torneos muestra un gran tenis que le permite alcanzar rondas importantes.

10. Progreso silencioso pero efectivo. El resumen de todas estas claves es la figura de un jugador que, poco a poco, con mucho esfuerzo y pocos aspavientos, ha ido subiendo escalones hasta convertirse en el gran tenista que es hoy. Un top ten merecido para un héroe de Bélgica que llama la atención por sus ganas, su gran trabajo y, sobre todo, por su gran tenis.

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