Fútbol mexicano

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Diego Lainez, la nueva perla mexicana

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El Club América de Ricardo La Volpe, el célebre entrenador mundialista de 2006, caía al descanso como visitante contra el Club León, último lugar de la tabla general de la Liga MX en su versión de Clausura 2017. Pese a jugar con un hombre más por la expulsión del atacante leonés Pereyra por roja directa cerca de la media hora de partido, los americanistas tenían un juego previsible y lento cuando pasaba de mediocampo. Los errores a balón parado les costaron el 1-0 en contra.

Entonces, para la segunda mitad, La Volpe echó mano de Diego Lainez. Con cuerpo y cara de niño, normal a sus apenas dieciséis años, el joven que ya había visto actividad en la Copa MX a media semana, hizo su debut en primera división desde el primer instante del segundo tiempo. Ingresó por José Guerrero, un mediocampista central de corte defensivo.

El impacto de Lainez fue inmediato. El primer balón que recibió fue conducido con criterio por el sector izquierdo del campo y su jugada terminó en saque de esquina favorable a su escuadra. De dicho balón parado logró el Club América empatar el partido, resultado que sería el definitivo del encuentro (1-1). Dicho lo cual, podemos centrarnos en el debut que sorprende a todo el fútbol mexicano.

 

Aspecto físico

A los 16 años puede haber jugadores con un desarrollo corporal sorprendente, como suele ocurrir con eás frecuencia en Europa. No es el caso de Diego, cuyo físico es muy delgado pero proporcionado a su estatura de 1,67 metros, lo que indica que ganará cuerpo con el tiempo. Lo que sí mostró fue una agilidad de pies alta y fiable, que le permitió alcanzar su velocidad punta en poco tiempo, es decir, una aceleración notable.

Además de ello, en situaciones donde debía disputar la pelota o protegerla de la llegada de un rival, la agilidad ya mencionada y una muy buena capacidad de reacción a le permitieron tocar la pelota antes que su rival, controlarla antes y lograr ventaja en las disputas individuales desde el control de la pelota. Mostró además sentido de ubicación para interponer el cuerpo en duelos done por físico no podía competir, como los balones altos.

De todos modos, cualquier choque físico dio con el americanista en el suelo, precisamente por su fragilidad. Aún tiene que aprender a conservar el equilibrio. No es difícil desestabilizarlo, aunque reacciona muy rápido como para que chocarlo sea una manera efectiva de despojarlo del balón.

Aspecto táctico

El más sorpresivo del joven, por la madurez que mostró en su desenvolvimiento por el campo. Empecemos por su desempeño defensivo, donde pese a ser eminentemente un jugador ofensivo tuvo la responsabilidad de compensar en un 4-4-2 defensivo la posición junto al mediocentro del equipo. La exigencia era estar atento a no dejar desguarecido a su compañero y compensar el acudir a la banda izquierda cuando el rival lo exigiera.

Se mostró atento primero a recuperar la posición para a partir de ahí tomar la decisión de donde intentar recuperar, intenso cuando la situación lo requirió. Su falta de experiencia se notó primero en alguna jugada donde eligió mal el gesto individual para enfrentar al rival y una jugada de contragolpe rival que estuvo atento e intenso para cortar, pero haciéndolo tras derribar al contrario con un jalón de camiseta, situación de la que terminó amonestado.

Ofensivamente dio mejores sensaciones. Se movió en el espacio entre mediocampo y delanteros, pero con más frecuencia cargado a la izquierda del carril central, casi como interior de ese sector. No dejó de moverse, lo que dio arrastre para que el extremo izquierdo de su equipo encontrara cierto espacio para enganchar y abrirse panorama por dentro.

Si recibía la pelota en la zona arriba descrita, Lainez podía arrancar y conducir hasta el área grande, donde buscaba un compañero para descargar. La otra opción para atacar que usó con mayor frecuencia fue trazar una diagonal dentro fuera, a la espalda del lateral rival que marcaba a su compañero en la banda izquierda. Ahí ganaba profundidad para habilitar un desmarque interior con el pase o intentar rebasar a su rival.

Un aspecto interesante de su juego fue la interpretación de espacios y dibujo ofensivo. Se le vio compensar la salida de un punta ocupándola él para que no se perdiera la referencia de un nuevo. En los centros laterales interpretó correctamente cuando llegar de segunda línea para pisar área, diferenciando si intentar rematar en línea con los centrales rivales o cuando retroceder para buscar el espacio libre entre centrales y mediocampistas.

Aspecto técnico

La agilidad y respuesta de su cuerpo le da la posibilidad de componer su control de balón. Sus recepciones son cortas pero le queda camino para dirigirlas con más intención. En donde se notó fuerte fue en el pase, tanto corto como a media distancia. Aún en carrera, la precisión nunca le falto a sus envíos al compañero.

Sus centros laterales no carecieron de fuerza y altura, aunque si de mejorar la dirección para que presenten una ventaja seria al compañero. Pese a mostrar gran confianza en sí mismo, se intuye que su potencial para desequilibrar por medio del regate tiene todavía mucho por ser mostrado.

Sus conducciones, por el espacio donde se mueve, se producen alternando la cabeza alta y la mirada al balón. En el proceso de una carrera su velocidad mantiene al rival a raya, pero al igual que si defiende la pelota en una banda, “espejea” continuamente para saber el posicionamiento de sus compañeros en la búsqueda de asociarse.

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