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Diego Costa, un ‘mal’ necesario

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Lucha, fuerza, potencia y gol. Cuatro características inherentes que acompañan al mejor delantero español de las últimas 3 temporadas. No les hablo de los dos delanteros que parecen indiscutibles para el seleccionador nacional, ni es Paco Alcácer, ni es Álvaro Morata ni del ‘joven’ llamado por aclamación popular, Aritz Aduriz. No es otro que Diego Costa.

Por todos es conocido que dejó de lado la opción fácil, la de jugar con la selección de Brasil un Mundial que se jugaba en su lugar de nacimiento. Dejó de lado un puesto, el de delantero centro, que tenía su camiseta amarilla de titular para equipársela partido tras partido. La crisis de delanteros en la verdeamarela era por aquel entonces, y ahora, más que evidente y Diego optó por dejar a un lado a su país, a la Torcida y a Scolari para perseguir un sueño menos cómodo, ser delantero de la selección nacional de España.

Es menos cómodo porque cuando un equipo o selección se instaura en el éxito siempre que no gana es un drama, a veces se olvida que los torneos solo los gana uno. Es menos cómodo cuando las piezas que hicieron grande un proyecto se van gastando por el inexorable paso del tiempo, véase Xavi, Villa, Torres, Alonso, Puyol o hasta el discutido Casillas, al que le dolería menos la cabeza si hubiese dado un paso al lado. El relevo generacional era más que evidente tras la Eurocopa de 2012, se necesitaban con urgencia nuevos jugadores, sangre fresca que inyectar a un equipo veterano que lo había ganado todo, pero la contundente victoria en la final de la EURO atrasó, con cierta reivindicación, dicho relevo.

Sin Torres, ni Villa en los planes de Del Bosque, llegaba el casting del delantero centro y a él se apuntó Diego Costa, que presentó sus credenciales tras arrasar defensas en el Atlético de Madrid con quién fue campeón de Liga en el 2014. Tras un largo proceso jurídico de nacionalización y la pertinente jura de la Constitución Española, Diego Costa pasó a ser ciudadano español, como antes lo fueron Marcos Senna, Mariano Pernía, Juan Antonio Pizzi, Donato, Catanha, Puskas o Kubala, todos ellos internacionales con la Selección Española.

Durante el Mundial, poco pudo hacer Diego Costa en la catástrofe ante Holanda, aunque provocó el penalti con el que España se adelantaba en el marcador, y menos lució contra Chile. Durante la fase de clasificación para la presente Eurocopa arrastró lesiones y sobrecargas que siempre le impidieron rendir al 100% y solo fue capaz de anotar un único gol, el único que lleva en sus 10 partidos como internacional.

La bilis hizo acto de presencia cuando las molestias impidieron a Diego Costa viajar con la Selección, eso, y ser entrenado por Mourinho lo fijó en el ojo del huracán de la opinión especializada. Los partes médicos dejaron de tener valor y empezó a valer la verdad de los periodistas deportivos especializados en medicina, surgió la corriente ‘Diego Costa se borra’, ‘ha utilizado a la Selección para jugar el Mundial’ o el manido ‘nunca será uno de los nuestros‘. El hispano-brasileño ha tenido que cargar con una mochila pesada de críticas que han sobrepasado en ocasiones el mal gusto. Las comparaciones son odiosas, pero otros compañeros que acusaron en su día a Fàbregas o Piqué de no acudir a la cita de la selección, son los que en más de una ocasión han dejado de lado a la Selección por dudosas molestias. El salvoconducto de esta especie se subsana con miradas al infinito cada vez que suena el himno y muñequeras rojigualdas.

Con Diego, dejó de evaluarse el rendimiento deportivo, ya que era evidente que sus cifras no admiten dudas. Se siguió la tónica dejada en el Atlético cuando Costa era ‘uno más de las violentos‘, en Londres se quedó de solista del otro fútbol fijando cada semana su sello sacando amarillas, expulsiones y llevando casi a la locura a los rivales. Uno de los mejores en ese otro fútbol, más de calle, más de vivos, más de un pura sangre desbocado que nunca desestimó un cara a cara y que no ha huido, ni falta le hace, de un roce con el central de turno. Es fútbol.

Hace unas semanas surgió la penúltima polémica con el 19 del Chelsea, un enfrentamiento con Gareth Barry en la FA Cup. La enésima entrada del mediocentro inglés a la que Costa reaccionó en los minutos finales con un bocado a la yugular, o eso nos quisieron vender. Poco importó que Barry desmintiera horas después el supuesto mordisco, poco importó que no hubiera una marca o señal sobre el cuello, poco importó que el árbitro no redactara nada en el acta del partido. El jurado de opinión popular ya condenó a Diego Costa. Aquella noche fue la primera, y única, noche en la que Diego Costa dejaba a su equipo con uno menos cuando corría el minuto 84 de partido.

La memoria es corta, y ahora se juzgan los valores para vestir la camiseta nacional, ahora, precisamente ahora. Lejos quedan ya en la memoria agresiones, patadas a destiempo, teatros y demás ‘lances’ del juego que los integrantes llamados por Del Bosque han realizado en más de una ocasión. ¿Deben ir los mejores, o los más educados?

La respuesta debe ser obvia, y a Francia hay que ir con los mejores a por el tercer campeonato consecutivo. Paco Alcácer, delantero titular del Valencia CF, ha marcado en la presente temporada 11 goles en todas las competiciones, ninguno de ellos en la Champions League en casi 3.000 minutos de juego. Álvaro Morata lleva marcados 10 tantos en 2.100 minutos. Aritz Aduriz, 31 goles en casi 4.000 minutos y Diego Costa 15 goles (y 10 asistencias) en 3.000 minutos. Estos cuatro delanteros son la terna que maneja, supuestamente, Vicente del Bosque para llevar a Francia. Dos irán seguro, y un tercero es probable. Lo que tiene que quedar claro a del Bosque es que Diego Costa es diferente y necesario para el presente y futuro de la Roja.

Comparativa de las 3 últimas temporadas entre los delanteros de la Selección

Comparativa de las 3 últimas temporadas entre los delanteros de la Selección

Futbolísticamente, Diego Costa debe ser imprescindible para el seleccionador por varias razones. Ante defensas adelantadas y líneas de presión juntas, como hizo Holanda en el Mundial, Diego Costa debe ser necesario para atacar el espacio. Su potencia y velocidad es la más destacada entre sus compañeros del ataque nacional. Quizás no sea el mejor rematador de cabeza de los cuatro estando Aduriz, tampoco quizás sea el que mejor se desmarque de los cuatro estando Alcácer y quizás, solo quizás, sus conducciones sean más toscas y menos elegantes que las de Álvaro Morata, pero en el conjunto de las habilidades y pericias que deben marcar diferencias entre los delanteros, Diego Costa es el más completo de los cuatro. Vicente, por el bien de todos, suba en el barco al 19.

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