Sudamérica

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El enano que se reencontró con el fútbol

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El volante argentino llegó en el momento justo a Universidad Católica. Él necesitaba reencantarse con el fútbol y a la vez, Mario Salas necesitaba un ’10’ de categoría, debido a que Diego Rojas y Carlos Espinosa no convencían en plenitud al estratega.

Para el futbolero sudamericano, si hablamos de Diego Buonanotte, hacemos un ‘flashback’ al año 2008. Es que en ese año, el ‘Enano’ con apenas 20 años, fue figura de aquel River Plate campeón. Reconocido por su baja estatura, pero más por su calidad dentro de la cancha. En donde a pesar de su condición física; el talento, la agilidad y el regate hacían olvidar sus 1,59 metros, y así convertirlo en un gigante dentro del gramado. De tal forma, fue como se ganó al hincha riverplatense y lo que le valió irse transferido al Málaga de España en el año 2011, por una cifra cercana a los seis millones de euros.

Lamentablemente para el argentino, no logró acomodarse nunca al fútbol europeo. En cuatro temporadas en España, en donde jugó dos de ellas en el Málaga y otras dos en el Granada, nunca pudo destacar como sí lo hacía en River Plate. Por lo cual, no quedó otra opción más que emigrar del país ibérico y tomar el avión rumbo a México, en donde recaló en Pachuca. Para remate, el ‘enano’ tampoco convenció en tierras aztecas y sólo disputó 625 minutos. Por lo cual, decidió volver al fútbol argentino de la mano de Quilmes, en donde mostró destellos de su talento pero no de la misma cantidad que lo hacía en su pasado de la franja roja. Sólo disputó 12 partidos en el cuadro ‘cervecero’ y terminado su paso, emigró rumbo a Grecia para defender la camiseta del AEK Atenas.

Ya en Grecia, pudo jugar con más regularidad, cosa que no hacía desde Granada, en donde disputó 24 partidos en una temporada. En el AEK Atenas, disputó 27 encuentros y anotó seis goles. El argentino ya estaba con más confianza, pero quería algo más. Quería jugar en un fútbol competitivo y luchar por objetivos de un grande, como títulos nacionales o torneos continentales. Por lo cual, la dirigencia de Universidad Católica se comunicó con él para recalar en Chile. La negociación para llegar al elenco ‘cruzado’ fue bastante lenta. Demoró semanas. Debido a que el argentino necesitaba desvincularse del AEK Atenas para aterrizar a San Carlos de Apoquindo. Y a la postre, así fue.

Lamentablemente, su debut no fue para nada esperado, ya que fue expulsado frente a O’Higgins de Rancagua. Pero, cuando el ‘enano’ cumplió su sanción, de ahí en más nadie lo paró, ni los cánticos en contra de él -por su lamentable accidente en Argentina-, ni el bicampeón de América, Gonzalo Jara.

Volvió a aparecer en la derrota frente a Santiago Wanderers, pero dejó con buenas sensaciones al hincha ‘cruzado’, ya que anotó el gol del descuento y mostró un talento pocas veces visto en tierras chilenas. Luego de ese partido, la Universidad Católica tuvo que enfrentar a su archi rival, la Universidad de Chile. Y Diego Buonanotte ante 45.000 personas, no destiñó. Se robó las cámaras de la prensa, de los titulares del día siguiente, ya que anotó un gol, ‘bailó’ a Gonzalo Jara y el defensor terminó a la postre, siendo suspendido por oficio, debido a que escupió al ‘enano’. Ya con apenas dos partidos completos, el argentino era figura en Universidad Católica y admirado por sus hinchas.

El resto de los partidos fueron una demostración de que no eran sólo destellos, sino una regularidad total. De un talento y magia que se hace ver en todos los partidos, y no sólo en una jugada determinada. Esos regates, de izquierda a derecha en área chica, se hicieron conocidos por todos los hinchas del fútbol. Esos amagues a los defensas rivales, los sombreritos a los arqueros, la celebración tirándose un ‘piquero’ en el extremo de la cancha, ya son una marca registrada del ‘enano’ en canchas chilenas. Un talento pocas veces visto, que hace recordar a jugadores de la calidad de Gorosito y Acosta, y que ilusiona a cada hincha de la franja.

En apenas 12 partidos disputados en el Torneo Nacional, ya lleva ocho anotaciones y tres asistencias. Y en sus últimos tres partidos, ha anotado cuatro goles. Y justamente, sus últimos goles han sido en partidos importantes, en esos partidos que se necesita un jugador de la calidad de Buonanotte para abrir un partido que está cerradísimo. Es aquello, lo que necesitaba Mario Salas. Un ’10’ de categoría continental, de esos que de una jugada simple, son capaces de desterrar una estrategia del rival planificada hace semanas.

Ni siquiera los cánticos vergonzosos de la hinchada rival, que le hacen recordar su accidente años atrás en Argentina, en donde chocó en su auto y produjo la muerte de 3 de sus amigos, le hacen desconcentrarse en la cancha. Es que él, deja de lado todo lo que ocurre en el exterior y sólo se concentra en hacer lo suyo dentro del terreno de juego.

Un jugador de esta calidad era lo que necesitaba Universidad Católica, para anexar el medio campo con el potente trío ofensivo; Fuenzalida – Castillo – Noir. ‘Los Cruzados’ están a sólo un punto de obtener por primera vez en toda su historia, un bicampeonato en torneos nacionales. Y es gracias, a un equipo colectivamente fenomenal, pero que va totalmente de la mano de Diego Buonanotte. El astro argentino, que quería volver a sonreír.

Foto principal: cruzados.cl 

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