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Después de Tévez

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Se fue. Con más dudas que certezas y sin ser fiel a su palabra (‘’La camiseta está por arriba de todo’’), Carlos Tévez dejó la turbulencia del fútbol argentino por el enriquecedor y emergente fútbol chino, que cada día tienta a más futbolistas con sus lujuriosos ofrecimientos. Boca cerró el año como único puntero y con rendimientos superlativos del 10 xeneize: 2-1 a San Lorenzo, 4-2 a Racing, 4-2 a River en El Monumental y 4-1 a Colón. Llegó la oferta, arrancaron las especulaciones y finalmente, el oriundo de Fuerte Apache se marchó y consigo se desvaneció el funcionamiento logrado por el equipo de los Schelotto.

La pretemporada dejó otra impresión: graves problemas en la faceta defensiva, falta de efectividad en ataque y dudas en el recambio para el mediocampo. Por otro lado, las pésimas actuaciones de Axel Werner ante Aldosivi y River posibilitaron la titularidad de Agustín Rossi, arquero de 21 años que llegó tras un gran paso por el Defensa y Justicia de Ariel Holan. Pero la preparación ha finalizado. Aún sabiendo que el inicio del fútbol pende de un hilo debido a la ausencia de millones y millones de pesos que deben a los futbolistas, los equipos ultiman detalles de cara al inicio de la competencia. Con Ricardo Centurión como enlace y Fernando Gago comandando el medio, estas son algunas claves del Boca que se viene:

  1. El arco xeneize

Tras la antológica eliminación en Copa Libertadores ante Independiente del Valle, Agustín Orión perdió buena parte del respaldo ganado en Boca. Aún siendo referente de la escuadra azul y oro y habiendo sido artífice del pasaje a Semifinales, el guardameta cometió graves errores ante el equipo ecuatoriano y fue la cara principal de la eliminación. Luego de eso, se marchó a Racing y Guillermo Sara se volvió nuevo guardián del arco boquense. Para crear la competencia interna llegó Axel Werner, cancerbero de Atlético Madrid que arribó a préstamo. El chico de 21 años tuvo la oportunidad de mostrarse antes de lo esperado tras la lesión de su compañero. Sin embargo, una cadena de errores sembró la duda en el ambiente del club de la Ribera y la dirigencia optó por buscar otro arquero. Así llegó Agustín Rossi, que tuvo su primera oportunidad como titular en el amistoso ante Colón de Santa Fe. Se mostró seguro toda la noche e incluso atajó un penal. No obstante, el cuerpo técnico ve a Axel Werner como arquero titular. La disputa será constante hasta Junio, cuando el ex Atlético Rafaela regrese al Atlético de Madrid.

  1. Presión

Con mayor o menos intensidad según la zona del campo, Boca se basa en presionar para recuperar. Tratando de apretar arriba con un doble tridente (tres volantes y tres delanteros), la idea es dificultar la salida y cualquier conexión rival. Pero el pressing no escalonado y la presión tras pérdida no suelen ser efectivas: un rápido cambio de orientación, entre otras cosas, afecta el orden del xeneize y expone déficits en la última línea.

  1. Los laterales

En la línea de retaguardia yace el gran problema. Al margen de los repetidos inconvenientes para armar la defensa, hay serios problemas conceptuales. Vicisitudes que se han ido arrastrando a lo largo de los años, aún con el cambio de intérpretes. Boca tiene laterales ofensivos excelentes: Gino Peruzzi (recientemente pretendido por Nápoli), Frank Fabra (colombiano que tuvo sondeos del Besiktas de Turquía) y Jonathan Silva, a préstamo de Sporting Lisboa. Pasando al ataque, no se diferencian de un buen extremo. Todos los marcadores de punta mencionados se asocian muy bien y pueden terminar en el vértice del área para finalizar jugadas de peligro. Dicha cualidad se destaca con mayor intensidad en el lateral cafetero, que ha marcado varios goles terminando dentro del área chica. Sin embargo, hay una jugada tan repetida que parece arquetípica de las fallas boquenses: el rival coloca a un jugador veloz por afuera y devora las espaldas por banda. En pretemporada, Rodrigo Mora y Camilo Mayada de River lo hicieron con frecuencia. Neri Bandiera de Aldosivi y tanto Iván Torres como Nicolás Silva de Colón desnivelaron en los últimos encuentros. Por otro lado, el equipo de Schelotto sufre los cambios de orientación porque la defensa no llega a bascular para tapar el ingreso por lateral contrario, maximizando las deficiencias.

  1. Los zagueros de la discordia

Aunque Boca sale a buscar nuevos marcadores centrales todos los años, nunca tiene variedad en el puesto. Dicha curiosidad roza lo ridículo y deja expuesta la pésima política de fichajes. Santiago Vergini es el primer marcador central y no parece haber sustituto más allá del joven Lisandro Magallán. El compañero de zaga muestra inconvenientes mayores: Fernando Tobio se ha mostrado menos seguro que el semestre pasado y sufrió una lesión en el último encuentro. Juan Manuel Insaurralde, que debió ser suspendido por un encontronazo con Jonathan Silva, es lento y no parece tener suficiente recorrido para integrar una línea que intenta jugar al achique. El último encuentro ingresó Leonardo Jara a ocupar su lugar. Su versatilidad provee una alternativa para una zaga huérfana de caudillo tras la salida de Daniel ‘’Cata’’ Díaz.

  1. El regreso de Rodrigo Bentancur

El mediocampista uruguayo, muy criticado por el entorno xeneize, retornó potenciado del Sudamericano Sub 20. Ante Colón se lo vio seguro como pocos y brindó facilidades en cada salida mostrándose como opción de pase. En un primer tiempo donde Fernando Gago se vio desprolijo e incómodo como interior derecho, Rodrigo Bentancur dio la nota.

  1. Cada pieza en su lugar

No hay muchos secretos en el funcionamiento de Boca: Fernando Gago es un engranaje fundamental, siempre y cuando se lo vea fungiendo como mediocentro. El director técnico lo colocó como interior derecho y sufrió en demasía durante la primera mitad ante Colón. Wilmar Barrios tampoco estuvo cómodo como único mediocentro. La rotación de cara al complemento significó una verdadera ruptura en el partido, la peripecia del relato: Gago jugó de Gago y Wilmar Barrios tuvo más libertad para pasar al ataque y descolgarse de su posición por dentro, más alejado del círculo central. La ignominiosa actitud del cuerpo técnico fue remediada y Boca sintió la mejora.

  1. El factor Centurión

Irregular, díscolo, conflictivo, rebelde. Ricardo Centurión es eso y más. Pero ningún jugador da más fútbol que él. Heredero de la 10 que dejó huérfana Carlos Tévez, el joven delantero es atrevido y tiene potrero en la sangre. Al igual que cientos de magos sudamericanos, no quiere revelar sus secretos y aparece cuando lo desea. Su falta de regularidad, un defecto. Su chispa, una esperanza. Los encuentros de los últimos meses dejaron una conclusión contundente e innegable: si el 10 está encendido, las chances aumentan exponencialmente. Boca ya gestiona la continuidad del ex Racing.

  1. Mejor finalización, más goles

No significa ningún misterio para la humanidad: el que más y mejor llega, mejor termina y más goles convierte. Boca ha tenido partidos que, aún con graves errores transicionales, mereció convertir cinco o seis tantos. Jugadas que se asimilan a las europeas y un nivel magistral lo hicieron golear con autoridad a rivales de categoría como Racing o River. Por desgracia, la irregularidad y la definición son grandes déficits del cuadro xeneize. Cristian Pavón tiene buena parte de culpa: en uno contra uno, cuasi imposible de frenar. Pocos laterales han podido parar los explosivos arranques del ex Talleres pero su forma de darle cierre a las jugadas sigue siendo un punto a mejorar.

  1. El nueve de Boca

Guillermo Schelotto tiene un dilema: morir con la suya o cambiar según las circunstancias. El nueve de los mellizos es Darío Benedetto. El ex Arsenal y América de México resignó dinero para llegar al club de la Ribera y responde al arquetipo del delantero centro xeneize: alto, técnico, oportunista, de buen cabezazo y gran remate.  Pero la figura del momento es Walter Bou, hermano del delantero racinguista. Mete todo lo que toca. Entra y mete goles importantes. La pregunta ronda en la mente del cuerpo técnico azul y oro.

  1. El recambio para el ataque

Hasta la llegada de Junior Benítez, Boca no poseía tantas variantes como aparentaba para el dibujo inicial. Tal es así que Fernando Zuqui, conocido por sus actuaciones como volante interior en Godoy Cruz, figuraba como alternativa para Cristian Pavón en el extremo derecho. La venida del ex Lanús relegó al mendocino al banco.  Más con el recambio del medio en el que Sebastián Pérez, Pablo Pérez, Fernando Gago, Wilmar Barrios y Rodrigo Bentancur son protagonistas. Pero otro jugador ha emergido como alternativa: Nazareno Solís, ex jugador de Talleres de Córdoba. El delantero de 22 años buscará tener oportunidades y demostrar toda su valía a lo largo de un año donde Boca debe hacerse fuerte en el plano local.

El Xeneize volverá a jugar por el Torneo ante Banfield. La primera parada será en el Estadio Florencio Solá. En un año donde el equipo boquense no juega copas internacionales, la obligación será que la estación final se llame Campeón Argentino. Lo pide su gente y su magnificencia. El primer paso para volver a crecer es creer. Y vencer.

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