Fútbol italiano

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¿Derby del Sole o partido del miedo?

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Del fútbol italiano se sabe que cualquier partido puede significar un encuentro de alto voltaje. La tasa de rivalidades entre equipos es sumamente alta y por ello, que se juegue un derbi no es ninguna novedad. Por el contrario, los hermanamientos no es algo que esté a la orden del día, tanto que en el Derby del Sole se pasó de la amistad al odio.

Hubo un tiempo en que ambas aficiones, las de la Roma y el Napoli, estuvieron hermanadas. Cada partido entre ellos era una fiesta que servía para celebrar todos los buenos valores que unían al Centro-Sur de Italia. Banderas entrelazadas, sonrisas constantes e intercambio de camisetas y bufandas. Es algo que ya no se recuerda y que romanos y napolitanos no quieren recordar.

Todo empezó en la temporada 1987/88, a raíz de que el Napoli se había hecho dos años atrás con los servicios del delantero de la Lazio (máximo rival de la Roma), Bruno Giordano. El jugador, odiado por los tifosi giallorossi, fue el inocente detonante de esta historia. Insultado en el partido de ida entre ambos equipos, la curva napolitana no lo perdonó. La tensión había explotado. Además, en la misma temporada se produjo un hecho que, todavía hoy, los aficionados de la Roma no han olvidado. El culpable fue Salvatore Bagni, centrocampista del Napoli, que dedicó a la Curva Sud del Stadio Olímpico el gesto del paraguas, calificado por los romanos como desagradable.

Ese mismo año, episodios de violencia en las gradas, de insultos y de mofas, terminaron por romper una relación destinada al fracaso. Desde entonces, este odio mutuo ha ido pasando de generación en generación y el Derby del Sole ha pasado a ser el partido del miedo. Basta con ver como están las cosas tras lo sucedido en mayo de 2014, cuando a pocas horas de que la Fiorentina y el Napoli disputasen la final de Coppa, Ciro Esposito -ultra napolitano- murió a manos de Daniele De Santis -ultra de la Roma-, que alcanzó a varios aficionados con los disparos efectuados con su pistola.

El tiroteo y la muerte subsiguiente, aumentó -por si era poca- la tensión entre las aficiones de la Roma y el Napoli y empañó un final de temporada que los napolitanos recordarán con amargura pese a haberse llevado la Coppa tras el 3-1 que le endosaron a la Fiorentina.

Y si aún no era suficiente con la muerte de Esposito y toda la carnaza que se echó en los días posteriores en diarios y programas de televisión, la semana después de la final de Coppa, los ultras de la Roma mostraron pancartas de apoyo a De Santis en su partido frente a la Juventus: “Ciro Boom!” y “Daniele Free” fueron algunas de las más sonadas. Mientras, por su parte, a “Ciro, el héroe” le acompañaron cientos de ultras partenopei en su funeral.

Tras los hechos, unos meses después, ambos equipos se volvieron a ver las caras en un partido de Serie A, el que se conoce como el de la advertencia: Toda palabra es en vano: si se presenta la oportunidad, no habrá misericordia. Toda una declaración de guerra de una parte de la grada de San Paolo pero cuyo escenario puede ser variable y en el que el fútbol parece haber pasado a un segundo plano para algunos aficionados de ambos equipos.

Así, para evitar desgracias, los clubes, a recomendación de la policía, han decidido no vender entradas a grupos de aficionados visitantes. Es la medida que han acordado para frenar esa escala de violencia que está girando en torno al partido. Es la medida con la que se pretende, al fin y al cabo, que el Derby del Sole no pase a llamarse el partido del miedo.

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