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Dele Alli, el heredero del heredero

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Cuando debutó un joven pecoso de 16 años en Goodison Park, Inglaterra creyó haber encontrado a su salvador. Lejos quedaba ya aquella Copa del Mundo del ’66 y las ilusiones inglesas cayeron en los sacos rotos de David Beckham y Michael Owen principalmente. El chico se llamaba Wayne Rooney y estaba destinado a ser el heredero de Bobby Charlton.

Sin embargo, el cambio de testigo nunca llegó a producirse. Primero fue la Eurocopa de 2004, el Mundial de 2006, la terrible decepción por ausencia en 2008, Sudáfrica, Brasil… una decepción tras otra. La fe en Rooney desapareció y la llama de los inventores de este deporte parecía relegada al ostracismo absoluto.

Pero una nueva generación de futbolistas ingleses ha vuelto a llamar a la puerta de los corazones ingleses. Harry Kane, el devorador del área; Marcus Rashford, el mejor amigo del gol; Eric Dier, la calma necesaria antes de la tormenta y sobre todos ellos se erige uno como el heredero: Dele Alli. La promesa que se hizo realidad.

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Sus brillantes actuaciones en el Milton Keynes Dons llamaron la atención del Tottenham Hotspur que lo fichó en febrero de 2015 dejándolo cedido en su club hasta la finalización de la temporada. Sus números fueron dobles tanto en goles, 16, como en asistencias, 12, en los 44 partidos que disputó con el MK Dons donde fue vital para certificar el ascenso a Championship.

En el verano de 2015, Dele Alli realizó la pretemporada con el Tottenham a las órdenes de Mauricio Pochettino y su futuro parecía estar ligado a una cesión debido a su temprana edad, 19 años, y la feroz competencia en la media punta con Eriksen, Lamela o Chadli. Un adolescente que necesitaba era minutos y los consiguió, vaya si lo hizo, sin necesitar cesión alguna.

No solo obtuvo muchos más minutos de lo esperado sino que se asentó en el once inicial de forma inamovible y fue uno de los pilares claves en la gran temporada del Tottenham que de no haber sido por el Leicester, podría haber terminado en campeonato. Jugó 46 partidos (33 de ellos en Premier), marcó 10 goles y repartió 11 asistencias.

Esta campaña Dele Alli ha de dar un paso al frente para ser el líder, para asumir la responsabilidad y alcanzar ese estatus indescriptible que no se puede explicar y que separa a los jugadores excepcionales de los escasos elegidos y así lograr aquello que el heredero, Wayne Rooney, nunca pudo. Ni Owen. Ni Beckham. Ni nadie. Ser el heredero del heredero, el hombre que comande el ejército inglés hacia la victoria. Por el momento, la promesa ya se ha convertido en realidad pero lo verdaderamente difícil no es llegar, sino mantenerse en la cima.

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