Fútbol italiano

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De Zerbi, ilusión en la trituradora

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El Caos Palermo sigue su curso, como si nada hubiera cambiado en los últimos años. Porque después de 37 cambios de entrenador en los últimos 16 años, diez de ellos en los últimos 10 meses, nada ha cambiado. Porque Maurizio Zamparini, dueño y presidente del club, sigue ahí, pese a sus continuas declaraciones de intenciones de vender. De momento, nada.

Una muerte anunciada

El último en caer ha sido Davide Ballardini, poniendo fin prematuro a un matrimonio que ya se preveía inestable. Ballardini ya sustituyó a Iachini hace un año, a partir de la 13ª jornada del pasada campeonato. Duró mes y medio y salió a palos con todos en el club. Volvió -evidentemente, un clásico italiano- al final de la temporada, tras la marcha de Novellino -duró tres jornadas- y el equipo se salvó. Por demérito del resto, ya que hubo tres equipos peores.

Sorprendentemente siguió, bajo la eterna promesa zampariniana de crear un proyecto con él. Risas. Solo ha ocurrido con Iachini, y no por casualidad el Palermo bajo su mando disputó su mejor fútbol desde la época de Delio Rossi, con Dybala y Vázquez como estrellas.

GRADISCA D'ISONZO, ITALY - OCTOBER 13:  President Maurizio Zamparini looks on during a Palermo training session at Stadio Gino Colaussi on October 13, 2015 in Gradisca d'Isonzo, Italy.  (Photo by Tullio M. Puglia/Getty Images)

Tenía como destino acabar mal y así ocurrió. Durante el parón de selecciones, tras las dos primeras jornadas -una derrota en casa contra el Sassuolo y un afortunado empate con un gol de rebote en San Siro- Ballardini acordó con el club la rescisión de su contrato. Su principal razón: el pobre mercado de fichajes que ha realizado el club, perdiendo a sus escasos puntales y fichando solo jóvenes balcánicos semidesconocidos y Diamanti, a última hora. Sin delantero centro ni portero de nivel contrastado.

“¿He vuelto a ser como antes? No, no he echado a nadie. Se ha echado solo Ballardini. Hemos hecho un mercado más fuerte que cualquiera de nuestros rivales”. Maurizio Zamparini.

¿Quién es De Zerbi?

Su valiente sustituto será un joven entrenador, Roberto De Zerbi, que elige la peor plaza para estrenarse en la élite. Canterano del Milan, fantasista clásico, fue un habitual de la Serie B entre 2004 y 2009, jugó tres partidos en Serie A con el Milan y llegó jugar a las Champions con el Cluj en los últimos momentos de su carrera.

Bresciano de nacimiento, sus únicas experiencias en el banquillo se reducen al Darfo Boario, un equipo de la provincia en Serie D, y un clásico refundado, el Foggia. En dos años, desplegó un fútbol magnífico y la temporada pasada estuvo a punto de ascender a Serie C, perdiendo en una emocionantísima y caliente final de playoff contra el Pisa de Rino Gattuso, que curiosamente también debutó -sin suerte, claro- en el banquillo del Palermo.

“Coger un equipo con la liga empezada no es fácil. Con mis ideas y mi personalidad intentaré aprovechar esta ocasión. Conozco a Zamparini, es el artífice de esta elección y conmigo se ha portado muy bien. No me dejo influenciar por juicios de otros, el pasado me interesa poco”. Roberto De Zerbi.

¿Cómo jugará el Palermo?

De Zerbi forma parte de esa nueva hornada de entrenadores italianos que, siguiendo los recientes éxitos en España, apuestan por un fútbol de toque, combinativo y ofensivo, aprovechando las bandas con los extremos. El 4-3-3 es la formación más habitual de este técnico.

Está por ver si abandonar la defensa de tres le sentará bien a una zaga que quedará aun más expuesta a sus propias debilidades: la lentitud y los errores individuales. Giancarlo González, con poco espacio hasta ahora, y Edoardo Goldaniga, con el nuevo fichaje Rajkovic en la recámara ocuparán en el centro de la zaga. Los laterales, sin muchas más opciones, serán ocupadas por Rispoli y el internacional noruega Aleesami.

En el mediocampo, puede aparecer el recién llegado Bruno Henrique como regista, con Gazzi como alternativa conservadora, mientras con toda probabilidad los volantes serán para Hiljemark, uno de los pocos fijos, y Chochev. En ataque, De Zerbi apostará por tridente: en las bandas están las opciones de los jóvenes Bentivegna, Embalo y Quaison, mientras en la punta del ataque está la duda: Nestorovski sigue siendo una enorme incógnita y se ha dejado caer que Diamanti podría entrar como ‘falso nueve’.

No tiene mucho más el Palermo, y que con estas piezas tendrá que jugar De Zerbi para tratar de imponer su fútbol, sabiendo que tiene la soga al cuello -deportiva e institucionalmente- desde antes de siquiera sentarse en el banco. El reto, salvar al Palermo y crear una identidad, es complicadísimo. Especialmente, como es previsible, si carece de tiempo.

“De Zerbi tiene una cláusula, según la cual si le despido se llevará muchísimo dinero”. Maurizio Zamparini.

Probablemente, se lo llevará.

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