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Chapecoense, de la serie D a la final de la Copa Sudamericana

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La llegada de Chapecoense, un equipo joven y poco conocido, a la final de la Copa Sudamericana tomó por sorpresa a varios en el continente. Sin embargo, detrás de este éxito del conjunto brasileño se dan varios factores que posibilitaron su acceso a esa instancia, inédita en su historia.

Para acceder a la definición del certamen, Chapecoense dejó en el camino primero a Cuiabá, un equipo pequeño de Brasil. Luego, sin embargo, los “peces gordos” fueron cayendo: primero fue Independiente, de Argentina; luego Junior de Barranquilla, de Colombia y, en semifinales, el que quedó en el camino fue San Lorenzo, también argentino.

El último escollo en el camino del “Chape” a la gloria será Atlético Nacional, de Colombia, último campeón de la Copa Libertadores. El partido de ida será el miércoles en Medellín, y el de vuelta, el 7 de diciembre en Curitiba, ya que el Arena Condá, estadio del equipo brasileño, no posee capacidad suficiente para albergar un juego de este tipo.

Chapecoense fue fundado en 1973. Representa a la ciudad de Chapecó, un polo industrial importante de Brasil en el estado de Santa Catarina, en el Sur del país, en el que viven aproximadamente 200.000 habitantes. En 2009, estaba en la Serie D del fútbol nacional y, luego de un ascenso meteórico, llegó a primera división en 2014.

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Desde entonces, no sólo se ha mantenido en la máxima categoría, sino que cada año ha mejorado su rendimiento y ahora está a sólo dos juegos de ganar el primer título internacional de su corta pero fructífera historia.

En 2010, sin embargo, la realidad no era tan feliz para el “Chape”. El equipo realizó una mala campaña en el campeonato catarinense y descendió a la segunda categoría estadual. Sin embargo, el Atlético de Ibirama desistió de participar del torneo siguiente y así, el conjunto de Chapecó mantuvo su lugar.

Desde entonces, todo lo que vino fueron éxitos y consagraciones. En 2011, el equipo ganó por cuarta vez en su historia el torneo de Santa Catarina. En 2012, en su tercer temporada en la categoría, quedó tercero en la Serie C a nivel nacional y ascendió a la B. Y al año siguiente, gracias al subcampeonato en la segunda división, se ganó el derecho a fomar parte de la élite del fútbol brasileño.

En su primera temporada en la A, Chapecoense terminó en la posición 15. En 2015, acabó en la decimocuarta ubicación. Y este año, después de ganar el estadual catarinense, marcha noveno a una fecha del final, y en la definición de la Sudamericana.

En Chapecó, según relatan los medios locales, se vive una “fiebre” por el conjunto. Antes, en las calles, sólo se veían camisetas de Internacional y de Grémio, los clubes grandes de la ciudad cercana de Porto Alegre, o de otros equipos de Santa Catarina, como Avaí o Figueirense.

Ahora, y desde hace unos años, el verde y blanco del “Chape” tomó la ciudad.

En ese proceso, mucho tuvo que ver la planificación y organización económica de un club que, si bien es pequeño, está alojado en un núcleo urbano próspero.

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El “Verdao”, como lo apodan en Brasil, no tiene deudas con ningún jugador de su plantel, y, al contrario de lo que suele suceder en el fútbol local, mantiene gran parte de su escuadra desde el 2015. Los contratos de sus figuras, además, son hasta 2017.

Cleber Santana, Thiego, Ananias, figuras del Chapecoense en su camino a la final de la Copa, jugaron en clubes grandes de Brasil, en los que no tenían mucho lugar, antes de llegar al equipo verde. Otros, como Danilo, Kempes y Gil, hicieron carrera por varios clubes del país hasta desembarcar en Chapecó. En el plantel del equipo, sólo hay un extranjero, el argentino Martinuccio, que casi no juega.

Caio Júnior, el técnico, también tiene una trayectoria dilatada como entrenador, aunque todavía no ganó ningún título importante en Brasil. Reconocido por sus jugadores como un motivador, logró darle al equipo una identidad asentada en el equilibrio y la eficiencia para aprovechar errores rivales.

De hecho, en el torneo brasileño, Chapecoense tiene más goles en contra que a favor, y sin embargo se ubica entre los diez primeros. Y en la Sudamericana, ganó sólo uno de sus últimos seis partidos (3-0 a Junior, en Brasil), pero supo cómo conseguir sendos empates con Independiente y San Lorenzo y vencer primero en los penales y luego, gracias al gol de visitante.

Así, lleno de envión y con toda una ciudad detrás, el “Chape”, primer equipo de Santa Catarina en jugar una final internacional, se prepara para dar la gran sorpresa ante Atlético Nacional y agregar a su historia el capítulo más glorioso.

En 2013, el Ponte Preta (de Campinas) llegó a la final de la Sudamericana y perdió ante Lanús, de Argentina. Chapecoense tendrá así la oportunidad de ser el primer conjunto del interior de Brasil en coronarse a nivel continental.

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