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De la selección alemana a morir por unos ideales

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La vida da muchas vueltas. Hoy estamos aquí y mañana dios sabrá. Eso es lo que le sucedió a Burak Karan, que pasó de ser uno de los jugadores más prometedores de Alemania hace poco menos de una década, a morir por uno ideales en territorio sirio. Esa es la historia que este lunes abre el diario más importante en Alemania, el BILD. Burak Karan, ciudadano alemán de ascendencia turca, dejó el fútbol para unirse a los ideales yihadistas. Pasó de ser miembro de una de las canteras más productivas del país germano, la del Hertha de Berlín, compartiendo vestuario en el combinado nacional con jugadores de la talla de Sami Khedira o Kevin-Prince Boateng, entre otros, a perder la vida el pasado 11 de octubre en un bombardeo en la frontera de Siria con Turquía, cuando supuestamente luchaba en las filas de los rebeldes.

Tras pasar por alguno de los equipos con más renombre de Alemania, como el Hertha de Berlín, el Bayer Leverkusen, el Hamburgo o el Hannover, Burak Karan decidió poner punto y final a su carrera como futbolista en 2008, con poco más de veinte años de edad. Tras compartir vestuario con alguno de los jugadores más prometedores de los últimos años de Alemania, este joven de ascendencia turca comprobó como para él el fútbol no lo era todo. Tras colgar las botas, Burak poco a poco se vio seducido por el ideario yihadista, hasta el punto de hacer las maletas y viajar a Turquía para adentrarse de lleno en el movimiento.

El diario Bild entrevista a su hermano, Mustafa Karan, quién narra el cambio que sufrió su Burak: “El dinero y su carrera no eran importantes para él. Veía videos en internet de las zonas en guerra. Estaba desesperado, lleno de compasión por todas aquellas víctimas”, explica Mustafa. Y así es como parece que se unió a las filas de los hombres de Emrah Erdogan (salafista condenado por pertenencia a una organización terrorista).

La vida cambió por completo para Burak. Dejó los entrenamientos, su vida como futbolista de élite por luchar por lo que él consideraba una injusticia contra los suyos. Su hermano narra cómo Burak comenzó a recaudar fondos para mandar medicamentos y alimentos a las zonas en conflicto, paquetes que algunas veces no llegaban a su destino. Esta situación hizo que Burak se involucrara más aún en el asunto, viajando junto a su esposa de 23 años y sus dos hijos pequeños de tres y 10 meses a la frontera de Siria con Turquía, donde finalmente acabó perdiendo la vida.

Su familia evita a toda costa hablar de la posible vinculación de Burak con Al-Qaeda, pese a que en internet circula un vídeo de él junto a un kalashnikov. Su hermano excusa a Burak señalando que éste iba armado para proteger las medicinas que llevaba a las zonas en conflicto, que nada tenía que ver con ninguna organización terrorista, situación que está bajo investigación por parte de la oficina del fiscal en el estado de Renania del Norte, donde nació nuestro protagonista hace ahora 26 años.

Cinco veces internacional Sub16 y dos con el combinado Sub17 de Alemania, Burak pasó de compartir vestuario con jugadores de postín a luchar junto a los suyos en una de las guerras más mortíferas de los últimos años. Un ideario que le llevó a su fatídica muerte.

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