Las Palmas

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De auras y otros intangibles

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Decía Setién en rueda de prensa post-partido que la Unión Deportiva no tenía aún el “aura” que rodea a los grandes, grupo en el que -hace ya tiempo- sí podemos incluir a su rival de esta jornada, el Villarreal. El bueno de Quique trataba de justificar una decisión arbitral ciertamente discutible; el colegiado se encontraba a escasos metros de la jugada y la acción está lejos de ser engorrosa. El resultado de la decisión del árbitro (recordemos que el partido agonizaba) tuvo esta vez incidencia directa en el marcador: el gol de Bakambu privó de recompensa a un equipo que empieza a acostumbrarse a sentir que su saco de puntos no se corresponde con su buen hacer sobre el césped.

Pero no nos llevemos a engaño, Las Palmas también tiene lagunas y errores propios que la hacen vulnerable. ¿Ha influido la mala suerte/malas decisiones arbitrales en el bagaje actual de Las Palmas? Sin duda. ¿Es el único motivo por el que los amarillos no están más arriba? En absoluto.

Los goles, un bien de lujo

Una de las carencias hasta la fecha de esta Unión Deportiva es la falta del recurso de un goleador de alto nivel. Digo esto a la vez que recuerdo un dato que parece que lo refuta: Las Palmas es el cuarto mejor realizador de la Liga con 17 dianas (empatado con el Sevilla). 9 de esos 17 los hizo en las dos primeras jornadas (4,5 goles de media), los 8 restantes se reparten en los otros 6 partidos (la media baja a 1,3 goles).

Livaja y Araujo. El croata es un guerrero con grandes recursos que  se pierden con frecuencia entre el fango, pero parece más un facilitador para llegadores de segunda línea que un goleador nato. El argentino, que también posee talento, tiene su caballo de batalla en otro plano: el psicológico.

La pregunta que lanzo es a qué optaría Las Palmas de tener un delantero top. Para entendernos, un ‘nueve’ de 20-30 millones. Lo que sí tienen Sevilla y Villarreal, por ejemplo. Los canarios juegan un fútbol al alcance de pocos en el panorama actual: con balón parecen una versión desenfadada del Brasil de antes, el del juego creativo, el del ritmo de samba y el talento como base argumental. Sin balón han crecido muchísimo desde la llegada de Quique: defienden bien en todas las alturas y han corregido algunos de los errores –evidentes- que mostraban antes en transición defensiva. Ese fútbol, cuando no eres el Barça y tienes a un marciano haciéndose pasar por futbolista, requiere de alguien en quien poder desembocar, un omega para tu fútbol en forma de delantero.

Rápido y al espacio

He leído ciertas críticas a Setién por la gestión que hace de los cambios. En mi opinión su lectura de los partidos suele ser buena, ayer poco más pudo hacer. Le preguntaron por ello en rueda de prensa y respondió claro, cortita y al pie.

“No teníamos mucha capacidad para cambiar muchas cosas en el banquillo, conozco a mis jugadores. Hoy nos faltaba alguien con algo más de velocidad arriba y no lo tenemos. Tengo jugadores de precisión y toque, pero me faltan que vayan al espacio con velocidad”.

A El Zhar debieron de pitarle las orejas. Y ahí está otra laguna clara de este equipo –lógico teniendo en cuenta el presupuesto con el que cuenta Las Palmas-. ¿Se acuerdan de la importancia de Ludovic Giuly en el Barcelona de Rijkaard? El francés aportaba verticalidad y profundidad a un equipo plagado de futbolistas con un fantástico trato de balón pero que la pedían siempre al pie. Nabil El Zhar es –salvando las distancias- el ‘Ludo’ de Setién. Clave en esta plantilla.

Manejar otras armas

La Unión Deportiva ha crecido mucho, pero aún le quedan tareas pendientes. En ocasiones –como en algunas fases el pasado domingo- se repliega demasiado y parece como si se desconectara. No se trata de pretender no sufrir en una visita al Villarreal, sino de sacar a relucir otros recursos como el contragolpe.

Un gol como paradigma

La obra de arte que esculpieron en el minuto 30 Viera, Tana y Prince es un ejemplo perfecto de lo que pretende el juego de Las Palmas. Si hay acciones individuales inverosímiles por su dificultad, imaginemos juntar una vaselina como la de Jonathan, una asistencia de tacón en el aire como la de Tana y un remate como el de Boateng. Un tuya-mía de escándalo de unos tipos que parecen bailarines del Bolshoi sobre el verde. Vaya regalo para la vista.

Haría bien Las Palmas en dejar de lado debates estériles y seguir trabajando para alcanzar algún día ese aura que comentaba Setién. De momento ya han conseguido otro clase de halo: el de equipo diferente y que despliega un fútbol brillante como pocos.

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