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David Silva, reconocimiento al guía de la Selección española

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Siempre me he preguntado si David Silva es lo realmente bueno como para ser un jugador para el recuerdo. Este sábado en Los Cármenes, tuve la oportunidad de presenciar su juego en vivo por primera vez. Casualmente, su mayor zona de influencia durante todo el partido se produjo en el sector en el que tenía mi localidad. En cuanto tocó su primer balón se me despejaron todas las dudas.

Todo el juego de ataque con sentido de la Selección española proviene de sus botas. Libre de ataduras tácticas, campa a sus anchas por cualquier zona ofensiva del terreno de juego. Acostado a la banda derecha, encara al defensor por dentro para bien zafarse de él o habilitar el desdoble del lateral. Te aparece en banda izquierda para dar apoyo al compañero y desatascar una jugada que parecía no ir a ninguna parte.

Socio perfecto de cualquiera. Dominando el juego entre líneas como pocos. Pero sin abusar. Si la jugada merece una continuación distinta no duda en aplicar su visión periférica para cambiar el sentido. Lo que sí es un abuso es su ruptura de líneas. Sin prisa pero sin pausa. Con el dinamismo necesario para no ser presa del contrario y con la calma suficiente para saber cuándo dar ese último pase. Al hueco; por arriba o ras de césped. Y es que no es el más fuerte, ni el más alto, ni si quiera el más veloz; pero su agilidad mental es superior.

Escondiendo el balón como nadie, conduciendo el cuero con cariño, con clase. En un tiempo en el que premiamos las “florituras” sin ningún tipo de repercusión en el juego, él hace de un simple regate con sentido la jugada más bella. Para más inri, es disciplinado en la presión y no rehusa las labores defensivas. Anoche, en su partido 108 como internacional estrenó capitanía. Pero en este caso da igual portar el brazalete o no para saber que Silva nos está guiando con su liderazgo futbolístico al Mundial de Rusia 2018.

David Silva | Getty

David Silva | Getty

Perdónanos David por no haber sabido apreciar tu fútbol tanto como te mereces. Si hubieras jugado en el Real Madrid o el FC Barcelona nadie dudaría de tu calidad; aunque no la tuvieras. Y es injusto. En el verano de 2010 pudiste fichar por el conjunto blanco. Sin embargo, decidiste poner rumbo a Manchester, para ser adalid del City. Jamás lo entendí. Anteponer un club de, por entonces, segundo nivel a la grandeza de Madrid o Barça. Quizás ahora lo entienda. Analizándolo desde otro prisma, aunque nadie puede saberlo a ciencia cierta.

Hubieses sido presa fácil de algunos dirigentes de los clubes del fútbol. Esos que desmerecen al futbolista nacional. Que prefieren la incógnita de un jugador extranjero con renombre a la fiabilidad de uno de casa. Te hubieran presentado como una estrella con tal de contentar al respetable, para más tarde fichar a otros con más cartel en tu puesto y dejarte en un segundo plano. Por llamarte Silva y no Silvinha.

Habrías sido carne de cañón del merchandising y del capricho de dirigentes fieros en el aspecto económico a la par que ineptos desde el punto de vista futbolístico. Bien es cierto que la Premier es puntera en ello, pero allí saben poner a cada jugador en el sitio que se merece. A todos ellos les digo que no saben lo que se perdieron. Nadie puede negar que te has trabajado tu propio camino, apostaste por ti y, créeme, has ganado. Nos has ganado.

Muchos siguen recordando a Xavi Hernández. Todos reconocemos de manera unánime la figura de Andrés Iniesta. Pero tú, Silva, no tienes nada que envidiarles. Porque reúnes una mezcla de condiciones de ambos jugadores. Y es que el fútbol de España sin ti se habría quedado cojo.

Indiscutible para Luis Aragonés, fuiste pieza clave para hacernos campeones de Europa 44 años después. Con Vicente del Bosque no fuiste indispensable, especialmente en Sudáfrica 2010. A pesar de ello, y a diferencia de otros, supiste jugar tu rol y esperar tu oportunidad. Hablando en el campo nos volviste a enamorar en la Euro 2012. Siempre serás el 21 de la Roja, miembro destacable de esos locos bajitos que nos hicieron felices.

Y ahora, cerca de los 31 años, has alcanzado tu plena madurez futbolística. Brújula que direcciona el juego del Manchester City de Pep Guardiola y guía incontestable de la Selección española de Julen Lopetegui. Mi duda se ha despejado. Hoy puedo decir que disfrute en vivo y en directo de una de tus clases magistrales. Nunca es tarde. Tu juego mágico nació en Arguineguín pero es patrimonio de España. David Jiménez Silva, simplemente, gracias.

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