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Danny Rose: el cambio de look que desató la ira

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La rivalidad en el Norte de Londres está a la altura de pocas en el fútbol inglés. Un traslado territorial del Arsenal fue recibido por el Tottenham como una conquista de terreno que sentían como propio. Sí, un simple traslado en la infinita ciudad de Londres convirtió a Arsenal y Tottenham en dos rivales ya históricos que, actualmente, se traduce en una de las rivalidad más fervientes del fútbol británico y europeo.

Allí sus vecinos viven a diario con una rivalidad que va más allá del deporte y que en algunos casos llega al odio, intensificado en la semana previa de los duelos deportivos, ya sea en el Emirates Stadium o en White Hart Lane. Una rivalidad que, según cuentas sus propios protagonistas, limita muchos sus movimientos para evitar recriminaciones posteriores.

Tras los North London Derbies los jugadores, al menos sobre el césped a vista de todos, no intercambian camisetas. Cualquier gesto positivo o de cercanía hacia el rival puede ser mal visto por los aficionados. La rivalidad vecinal es tal que incluso ganar al máximo rival es considerado por muchos casi un título, convirtiendo al estadio (o la grada visitante) en auténticas fiestas de título. Es más, si alguno de los dos equipos consigue no perder sus enfrentamientos anuales (ganando y empatando) consideran su título personal. Pero no queda ahí. El Arsenal celebra anualmente las últimas décadas el ya famoso St. Totteringham’s Day. Nada oficial, pero que refleja el día (cada año en una fecha diferente) en el que los Gunners quedan oficialmente por delante de los Spurs en la tabla clasificatoria de la Premier League.

Leyendas del Tottenham afirman que la rivalidad es tan directa que el propio estadio evita hacer referencia en sus colores. Por ello, es complicado ver detalles, como puedan ser asientos, banderas, que tengan tonos rojos, ya que recuerdan al Arsenal. Hasta esos límites llegan. Una vez dentro de White Hart Lane el blanco y el azul son la tónica principal, haciendo referencia a los colores del Tottenham, evidentemente.

Es por ello que el pasado fin de semana, durante el Tottenham-Hull City, pudo verse una peculiar imagen que, a más de uno, ha hecho poca gracia. Durante el encuentro, llamó la atención el nuevo peinado del lateral izquierdo Danny Rose. De repente, casi de la nada, apareció con un peculiar tinte de pelo en tonos rojos. Había ocurrido. Un jugador del Tottenham luciendo rojo. Más de uno tuvo que sentir un escalofrío en aquel soleado sábado de fútbol londinense.


Y sí, las reacciones no se hicieron esperar. En Twitter, la red social por excelencia de las opiniones fugaces e inmediatas, ardieron tras ver al jugador luciendo un peinado tan ‘peculiar’. Gustos a parte, la decisión parece no haber gustado mucho, y la opinión de los fans del Tottenham, veremos, podría incluso acabar en otro cambio de look. Con la gran variedad de colores que ofrece el espectro visible tuvo que elegir uno que, evidentemente, sabiendo la rivalidad tan estricta entre ambos clubes, podía haber evitado. Él decidió dejarse llevar, y en White Hart Lane no ha gustado del todo.

Danny Rose, seguramente, habrá aprendido la lección de que, en fútbol, hasta un cambio de peinado y look puede traerte problemas.

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