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Dani Pedrosa: el tigre, las ovejas y el león

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El nombre de Dani Pedrosa vuelve a ser el más nombrado en el mundo del motociclismo; y una vez más, lo es sin que el piloto español haya hecho absolutamente nada para serlo; sino por lo que otros han dicho de él.

Esta vez ha sido Kevin Schwantz. El mítico norteamericano, campeón del mundo de 500cc en 1993 con Suzuki, y uno de los hombres más carismáticos que han pisado nunca un paddock, realizó unas controvertidas declaraciones sobre el tricampeón del mundo.

En una entrevista concedida a la web crash.net, Schwantz manifestaba sus dudas sobre si Pedrosa hubiese podido estar delante con las antiguas motos del medio litro; unas palabras que encendieron la mecha de los fans de Dani, provocando una traca de comentarios de las más diversa índole.

Aparecieron rápidamente todo tipo de críticas hacia la figura del 34. Muchas mesuradas, algunas argumentadas, y unas pocas, por decirlo muy suavemente, claramente destructivas.

Algún pedrosista llegó incluso a desear la muerte de Schwantz, evidenciando no sólo que no representan a su ídolo y que no han entendido nada de motociclismo; sino que faltaron a clase el día que explicaron el ‘fair play’, y que también llegaron los últimos al reparto de cerebros. Pero se retratan solos, no conviene malgastar tiempo en rebatir semejantes barbaridades.

En primer lugar, es conveniente contextualizar las declaraciones de Schwantz, empezando por la pregunta que las originó. Al estadounidense se le pidió su visión sobre qué sucedería si los pilotos actuales tuviesen que cambiar sus actuales motos por las vetustas 500.

 

 

Kevin respondió que los mejores seguirían delante, nombrando a (Marc) Márquez, (Jorge) Lorenzo y (Valentino) Rossi. Y concretó aún más diciendo que no creía que hubiese visto nunca a Pedrosa al frente de una parrilla de 500cc.

“You’d see Marquez, Lorenzo and Rossi at the front of the field. I don’t think you would ever have seen a Pedrosa at the front of a 500 field though!” (Cita original)

Se puede estar de acuerdo o no, pero las dudas del texano son legítimas. Schwantz parte de la base de la gran diferencia existente entre las monturas actuales y las dos tiempos de su época; donde la ausencia total de electrónica obligaba al piloto a tener un tacto exquisito con el puño del gas, ya que en cada aceleración existía un elevado riesgo de ‘high side’.

Dicho esto, y sin necesidad de entrar a valorar qué hubiera podido hacer Dani con las motos del medio litro, la pregunta de si hubiera estado al frente es, sencillamente, irrelevante.

Pedrosa compite en MotoGP, con motos de cuatro tiempos y cargadas de electrónica, exactamente igual que sus rivales. A un piloto hay que valorarle por lo que hace con la moto con la que compite. Todo lo demás es un ejercicio de ficción que sólo conduce a un debate tan conflictivo como estéril.

Como sucede en las investigaciones policiales, hay que huir de teorías preconcebidas. No es nada recomendable partir de una idea para tratar de encajar en ella las pruebas y las declaraciones de los testigos, porque el método inductivo conduce al error. En vez de buscar respuestas rápidas que apoyen el pensamiento individual de cada uno, lo conveniente es plantearse las preguntas adecuadas. Huir de la ficción y regresar a la realidad. Y la realidad es MotoGP 2015, empezando por Qatar.

 

 

¿Cómo pueden afectar a Dani Pedrosa las palabras de Kevin Schwantz?

Hace una década que opinar sobre el 26 es como un mini deporte nacional dentro del motociclismo, y en los últimos tiempos se ha internacionalizado con las opiniones de algunos expilotos como Mick Doohan o el propio Schwantz, que hace menos de dos años también cuestionaba la relación de Pedrosa con Alberto Puig, que por entonces aún tutelaba su carrera deportiva.

Hace solamente unos meses, Pedrosa incendiaba las redes sociales al responder a algunas críticas con un críptico tuit: “Hay un proverbio chino que empleo desde que soy pequeño: Un tigre no pierde el sueño por la opinión de las ovejas”.

Las críticas venían de algunos conocidos periodistas; a los que no voy a nombrar por dos razones: por respeto profesional; y, porque si ellos son ovejas, servidor no pasa de inocente corderillo.

El significado de aquellas palabras estaba claro: Pedrosa quería dejar claro que no iba a dejarse influenciar por las opiniones menos cualificadas que la suya en el tema (la distinción tigre-ovejas lo dejó bien claro). En resumen: que el que se juega la vida en los circuitos es él, no nosotros los periodistas.

Ahora la cosa cambia. Esta opinión de mucho más arriba, de una voz autorizada como muy pocas en el motociclismo. De un piloto muy querido y admirado en los noventa, un hombre que creó un estilo de conducción propio. Kevin Schwantz no es una oveja, es un león.

 

 

Así pues, la pregunta es: “¿Cómo afecta al sueño de un tigre la opinión de un león?”.

Evidentemente, sólo el tigre sabe la respuesta. Pero este felino tiene ante sí una papeleta complicada. Afronta una nueva temporada a la sombra del gran favorito, y la lupa que el 26 tiene encima desde hace años es cada vez de más aumentos. Ahora el rendimiento del catalán se pasa constantemente por el microscopio, y a nadie le gusta escuchar según qué cosas de un mito de su propio deporte.

Porque los balidos pueden entrar por un oído y encontrar sin problemas la salida por el otro. Pero los rugidos son otra cosa.

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