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Dani Güiza y el fútbol impredecible

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“La vida da muchas vueltas”, que frase más sabia. El futuro es muy caprichoso y jamás imaginas hacia dónde te puede conducir. Esta condición, quizás, se acentúe más si cabe en la figura del futbolista, o si no que le pregunten a Dani Güiza.
La trayectoria de este jerezano de nacimiento sobre los terrenos de juego no ha sido nada fácil. Su historia parecía ser un calco a la de otros muchos jóvenes. Jóvenes que arrasaban y deslumbraban en equipos inferiores, pero con los que no se tuvo paciencia. El ansia de muchos por hacerle madurar futbolísticamente de forma precoz, llevó al bueno de Dani a debutar en la máxima categoría de nuestro fútbol con tan solo 19 años. Aquel 2 de abril del año 2000 frente al RCD Espanyol será un momento inolvidable para él. Ya estaba en lo más alto, en la cima, y ahora tocaba mantenerse; pero no fue así. Pagó el caro porte de saberse jugador profesional, y su vida fuera del césped fue comiéndole el terreno al ámbito deportivo.

 

 

Su bajo rendimiento le obligó a hacer las maletas y marcharse de Mallorca. Finalmente, tras pasar con más pena que gloria por el Recreativo de Huelva y por el filial del Barça, recaló en Murcia. Fue en el conjunto pimentonero donde se rencontró con su pasado, y volvió a ser ese delantero centro sobresaliente. Algo que le valió para regresar a Primera División y ser protagonista absoluto, con sus dos tantos, en aquella semifinal en la que el Getafe selló su billete a la gran final de la Copa del Rey tras dar la vuelta a la eliminatoria y acabar superando a todo un FC Barcelona. La carrera de Dani Güiza volvía a despegar. Y lo hizo de tal modo que, de nuevo en Mallorca, se alzó como máximo goleador en la liga española (27 goles) y Bota de Plata en Europa, tan solo por detrás de un tal Cristiano Ronaldo. Luis Aragonés no dudó, y lo llevó a la selección.

 

 

Fue allí, en la Eurocopa de 2008 en Austria y Suiza, donde escribió su nombre en las páginas más doradas de nuestro fútbol, contribuyendo a levantar uno de nuestros éxitos balompédicos más cotizados. Poniendo la primera piedra de un equipo que dio inicio a un estilo y a un escudo que acabarían dominando el Mundo. Sus dos goles, uno en la fase de grupos frente a Grecia y otro en semifinales frente a Rusia, ayudaron a España a conquistar el viejo continente.
Pero, inexplicablemente, Güiza vuelve a desaparecer. En su periplo como trotamundos del fútbol, le dio tiempo a recalar en Turquía, Malasia, e incluso, Paraguay. Nada le salía bien, pero lejos de colgar las botas, el pasado año quiso probar suerte en nuestro país y en un histórico que, como él, no pasaba por su mejor momento. Cádiz le recibió de un modo hostil, gracias en parte a sus eternas declaraciones mostrando muy poca simpatía hacia el club andaluz. Paradojas del destino, ha pasado de ser el más odiado por toda una afición, a ser uno de los más queridos. Pieza clave con 13 dianas, la última de ellas al Hércules en el play off, han hecho de Dani unos de los héroes del tan ansiado ascenso cadista a la Segunda División.
Quién se lo iba a decir, de campeón de Europa a líder de un ascenso. Dos triunfos que poco o nada tienen que ver, pero que dejan consigo las mismas secuelas: las lágrimas de alegría de todo un pueblo. Así es el fútbol de impredecible y de emotivo.

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