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Cuatro pilotos para cuatro legados históricos

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Nacho GONZÁLEZ – España e Italia. Son las dos palabras que saldrían de la boca de cualquier aficionado que fuese cuestionado sobre qué dos países han dominado -y dominan- el motociclismo mundial en el siglo XXI.

A día de hoy, la respuesta resulta evidente. Tan evidente como imposible de predecir unas cuantas décadas atrás. La presencia de Italia -gran potencia desde los tiempos de Giacomo Agostini y Carlo Ubbiali- podía haberse intuido; e incluso la de España, en clara evolución desde la época de Ángel Nieto.

Dos países bañados por el Mediterráneo que brillan con luz propia sobre el asfalto, contrastando con el brillo de la ausencia de otros países cuyo exitoso pasado conduce a una inevitable nostalgia.

Por lo tanto, no se trata de proclamar las excelencias de los que sí están; sino de recordar a aquellos países que no atraviesan por su mejor época. Y, sobre todo, de calibrar las posibilidades a corto y medio plazo de cada uno de ellos.

En concreto, hay cuatro países con un legado histórico cuya continuidad está en peligro. Y en cada uno de ellos hay un piloto (mínimo) capacitado para invertir dicha tendencia. Un elegido con la misión de conseguir que la presencia de su bandera nacional en el podio mundialista deje de ser considerado un hecho accidental.

Los países principales cuyo translúcido presente no hace justicia con la cristalina brillantez de su pasado son los que conforman la tríada anglosajona, que durante décadas capitalizó las victorias del medio litro: Gran Bretaña, Estados Unidos y Australia. A ellos se suma Japón, un país fundamental en MotoGP por el duopolio Honda-Yamaha; y que pese a no contar con ningún título en la clase reina, se encuentra muy lejos del altísimo nivel exhibido hace apenas década y media.


Sam Lowes (GBR) en unos entrenamientos en Jerez (España) | Getty

Gran Bretaña: SAM LOWES
Muy lejos quedan los tiempos de Barry Sheene y Phil Read; y aún más lejos los de Mike 'The Bike' Hailwood, John Surtees y Geoff Duke. Un quinteto de lujo que junto a Leslie Graham, primer ganador de 500cc; conquistaron 17 títulos de la clase reina. Una marca que todavía no ha sido superada, pese a que han pasado 37 años desde el último título de Barry Sheene.
Gran Bretaña necesita un campeón, y pese a que Cal Crutchlow ha podido pelear por podios en MotoGP, la apuesta de futuro más cercana es Sam Lowes; que tras proclamarse campeón del mundo de Supersport con 23 años llega a Moto2 y amenaza con pelear por el título.


Josh Herrin (USA) en unos entrenamientos en Jerez | Getty

Estados Unidos: JOSH HERRIN
El desembarco -con título incluido- de Kenny Roberts en 1978 supuso el inicio del dominio estadounidense, que continuaron Freddie Spencer, Eddie Lawson, Wayne Rainey y Kevin Schwantz para sumar 13 títulos en 16 temporadas. Desde entonces, dos títulos (Kenny Roberts Jr. y Nicky Hayden) en dos décadas.
Pero la peor noticia era la falta de relevo para Colin Edwards y el mencionado Hayden, algo que ha paliado la llegada de Josh Herrin, campeón a los 23 años del AMA Superbike; y que llega a Moto2 de la mano del ambicioso proyecto de Caterham.


Jack Miller es la nueva esperanza australiana | Getty

Australia: JACK MILLER
Si el primer título de EEUU tardó en llegar, más todavía lo hizo el estreno de Australia en la clase reina, que no se produjo hasta 1987 de la mano de Wayne Gardner. Siete años después Mick Doohan ganó el primero de sus cinco títulos.
Casey Stoner era el heredero, pero tras convertirse en bicampeón decidió irse a pescar, dejando un hueco que parecía querer ocupar Arthur Sissis, cuya irrupción se ha visto eclipsada por la de Jack Miller, que tras su gran 2013 ha fichado por KTM, lo que le convierte en uno de los principales candidatos al título de Moto3.


Nakagami es la nueva sensación del motociclismo nipón | Getty

Japón: TAKAAKI NAKAGAMI
A diferencia de la tríada anglosajona, Japón no cuenta con un título de la clase reina, pero suma ocho mundiales en las categorías inferiores. El primero llegó en 1977 de la mano de Takazumi Katayama, pero tendrían que pasar 16 años hasta que Tetsuya Harada ganó en el cuarto de litro, antes de los dobletes de Kazuto Sakata y Haruchika Aoki en 125cc.
El séptimo fue el de Daijiro Kato, ganador de 250cc en 2001 trágicamente fallecido cuando estaba llamado a pelear por el título de MotoGP. Desde entonces, el título de Horoshi Aoyama en 2009 sólo es un oasis en una parrilla desierta de nipones, donde Takaaki Nakagami aspira a poner a los suyos en el palmarés de Moto2, subir de categoría y saldar para siempre la deuda de los suyos con la categoría reina.

Lowes, Herrin, Miller y Nakagami tendrán que pelear con españoles, italianos y pilotos de otros países como Mika Kallio, que ansía lograr el segundo título para Finlandia tras el del malogrado Jarno Saarinen en 1972 en 250cc; Sandro Cortese, que aspira a seguir aumentando el palmarés de Alemania; Thomas Luthi, que busca el noveno título para Suiza; la República Checa, que cuenta en Moto3 con pilotos punteros como Jakub Kornfeil o Karel Hanika; sin olvidar a Miguel Oliveira, que busca poner a Portugal en el palmarés mundialista. Pese al dominio español, el Mundial sigue siendo mundial.

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