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Las cuatro claves del Nadal – Federer

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¿Cómo llegan Roger Federer y Rafael Nadal a la final del Open de Australia? ¿Aguantará físicamente el español tras casi cinco horas de semifinal? ¿Qué peso tendrá el historial entre ambos? A continuación, ofrecemos varias claves de la final entre Federer y Nadal, protagonistas de una rivalidad legendaria en el deporte de la raqueta.

LA DERECHA DE NADAL , SU MEJOR TERMÓMETRO

“El drive de Nadal es probablemente uno de los mejores golpes de la historia del tenis, tan simple como eso”. La frase la pronunció el alemán Alexander Zverev hace unos días antes de sufrir en propia carne la derecha del español. Cuando el drive le funciona, el catorce veces campeón de Grand Slam tiene mucho ganado.

Conscientes de ello y de que Nadal fue perdiendo profundidad con ese golpe en las últimas temporadas, el equipo técnico del español se propuso recuperar su mejor arma para 2017. Así, Nadal añadió unos gramos de peso a la cabeza de la raqueta para ganar potencia. Perdió algo de precisión, pero las cuentas por ahora le están saliendo. En su camino a la final conectó 105 winners con la derecha, mientras que Federer -dueño de un tenis mucho más agresivo- llega con 92.

EL FÍSICO: NADAL ACUMULA CINCO HORAS MÁS EN PISTA

Federer ganó su semifinal ante Stan Wawrinka el jueves y lleva desde entonces preparando la final, mientras que Nadal acabó su duelo ante Grigor Dimitrov en la madrugada del sábado tras casi cinco horas de batalla. El español libra una carrera contra el reloj para recuperarse. “Creo que no le va a afectar para la final”, dijo Toni Nadal. “Se ha despertado bien, no más cansado de lo normal después de un partido de casi cinco horas, lo que demuestra que está jugando a un buen nivel”.

Nadal, de 30 años, llega a la final tras 18 horas y 59 minutos en pista, mientras que Federer empleó 13 horas y 40 minutos. Ahí reside parte del éxito del suizo a sus 35 años: jugar puntos rápidos y no desgastarse. Número nueve de mundo, el español apenas ha entrenado 45 minutos en la jornada previa a la final, cuando el resto del torneo había practicado unas dos horas en el día anterior a los partidos. En el recuerdo está el Abierto de Australia 2009, cuando Nadal batió en semifinales a Fernando Verdasco en más de cinco horas y superó después en la final a Federer en otro duelo a cinco sets. “Ahora tengo ocho años más”, indicó Nadal.

FEDERER , ATACAR O MORIR

“Creo que ganará el que sea más agresivo, así que será importante que Roger se lance al ataque y se vaya hacia adelante. Tiene que jugar su propio partido y fijarse en sí mismo”, dijo Severin Lüthi, uno de los entrenadores del campeón de 17 Grand Slam. Federer, que está quizás ante una de las últimas posibilidades de ganar otro grande más, nunca disfrutó con el juego de peloteos interminables de Nadal. Sufría físicamente ante el español, capaz de devolver siempre una pelota más.

Leer más: La rivalidad Nadal – Federer en siete partidos

“Tengo que seguir con la mentalidad de que no tengo nada que perder”, aseguró Federer tras su semifinal. “Llevo seis partidos pensando de esa manera y funcionó. Así que seguiré así”, prometió. Lo de no tener nada que perder podría traducirse en que saldrá al ataque, a buscar la línea. Ganar a Nadal por desgaste físico es un desafío que quizás esté fuera del alcance de Federer.

EL PESO DEL PASADO

Que Nadal haya ganado 23 de los 34 enfrentamientos con Federer y diez de los doce duelos que jugaron en Grand Slam dice mucho. El suizo sólo consiguió batir al español en un grande sobre la hierba de Wimbledon. En Australia, por ejemplo, jugaron tres veces y las tres fue el de Manacor el que cantó victoria. “Uno siempre intenta analizar los partidos del pasado, ver qué funcionó y qué falló”, señaló Lüthi. “Pero cada partido es diferente porque las condiciones no son las mismas”.

Con ese análisis coincide en parte Toni Nadal. “El pasado tiene un peso, pero esta vez no porque hace demasiado tiempo que no hemos jugado”, señaló el tío del jugador. El último duelo fue en octubre de 2015 en Basilea. De todas maneras, Toni Nadal aseguró que el balance de victorias y derrotas es algo “anecdótico”. “Al final lo que cuenta es… Yo cambiaba nuestro balance con él, perder con él, por sus 17 Grand Slam”.

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