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Cuando los Spurs no gustaban

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Actualmente, y sobre todo a raíz de lo ocurrido en los Playoffs 2013 y 2014, se habla de los San Antonio Spurs como el mejor equipo de la NBA. Como una mezcla perfecta entre la veteranía del trío de Duncan, Ginobili y Parker, con la juventud y el hambre de hombres como Kahwhi Leonard, Splitter o Green; dirigidos por uno de los mejores entrenadores de la historia. Como un equipo que tras muchos años trabajando con la misma base de jugadores ha conseguido crear una máquina de jugar al baloncesto casi perfecta, con un juego muy estético que consigue implicar a todos los jugadores de la rotación. Como la ONU de la NBA, debido a la gran presencia e importancia de jugadores internacionales en el equipo. La prensa y la afición al fin se rinden al equipo de “El Álamo”. Pero no siempre fue así.

Cualquier aficionado NBA con un poco de memoria recordará cómo eran los Spurs de principios de siglo. Un equipo rocoso, defensivo, duro, y efectivo. Entre los años 2003 y 2007 ganaron 3 anillos, de una manera muy diferente a la que lo hicieron en 2014. En lugar de los Leonard, Green, Splitter, Belinelli o Mills, los hombres de rotación de aquel equipo eran contrastados guerrilleros como Robert Horry, Rasho Nesterovic, Brent Barry, Nazr Mohammed y quizá el más importante Bruce Bowen. Tras una carrera poco exitosa que le llevó por Francia, ligas menores americanas, y varias franquicias NBA donde no cuajó, Bowen encontró su hogar en los Spurs y se consolidó como uno de los mejores defensores de la liga. Sin embargo, muchos también le calificaron como el jugador más sucio de la NBA. Que se lo pregunten sino a estos tres: Wally Scerbiak, Vince Carter y Steve Francis.

Spurs v SuperSonics

Muchos jugadores de aquellos años se quejaban de como Bowen les ponía el pie debajo cuando tiraban en suspensión, para que al caer se lesionaran. Además, esto siempre solía pasar contra los mejores jugadores del momento, como Kobe Bryant, lo que hizo que el aficionado medio NBA “cogiera manía” a Bowen y al equipo texano, a los que se acusaba de no jugar limpio. Las tácticas de Popovich (fue uno de los técnicos que más utilizó la polémica táctica del “Hack a Shaq”) tampoco ayudó a mejorar la imagen del equipo

Las finales de la NBA de 2003, 2005 y 2007, en las que los Spurs ganaron a los New Jersey Nets, Detroit Pistons y Cleveland Cavaliers respectivamente, fueron las tres series finales con menor audiencia televisiva de la historia. En 2003, para uno de los partidos de New Jersey, ni siquiera se agotaron las entradas para verlo ‘in situ’. Los Spurs aburrían, y en una liga en la que jugaban estrellas del nivel y el carisma de McGrady, Iverson, O’Neal, o los ya mencionados Carter y Bryant; no gustaba que al final acabara llevándose el gato al agua un equipo que no tenía a ninguno de los llamados ‘fan favourites’.

En 2005 surgió una alternativa al basket duro y defensivo que practicaban los Spurs y los Pistons. El recientemente retirado Steve Nash aterrizaba en Phoenix y formaría junto con el técnico Mike D’Antoni y el pivot Amar’e Stoudemire el equipo más vistoso que se recuerda desde los Lakers del ‘Showtime’. A pesar de todos los piropos y buena prensa que tenían, el equipo (que contó con Nash y Stoudemire juntos en sus filas hasta 2010) nunca pasó de la final de conferencia, y buena parte de culpa la tuvieron los Spurs, con los que iban a protagonizar una de las mayores rivalidades del nuevo siglo.

Phoenix Suns v San Antonio Spurs, Game 4

El primer encuentro entre estos dos equipos fue en 2005, el año de la explosión de los Suns. Se encontraron en la final del Oeste, y los Spurs se impusieron por un claro 4-1, ganando los tres partidos que se disputaron en Arizona. San Antonio se aprovechó de la mala defensa de los de D’Antoni para llevarse la eliminatoria. Bruce Bowen secó a Shawn Marion, uno de los jugadores más importantes de los Suns.

Pero esta serie solo fue un anticipo de lo que les esperaba a los Suns en 2007. Con un equipo con algo más de experiencia y tras los dos trofeos consecutivos de MVP para Steve Nash, los Suns se enfrentaron a San Antonio en la serie de Playoffs más polémica del nuevo siglo. El primer partido estuvo marcado por el golpe (fortuito) de Tony Parker a Steve Nash en la nariz, que provocó que Nash no pudiera disputar el decisivo último minuto del encuentro, que acabó ganando San Antonio. Phoenix también protestó mucho una falta señalada a Leandrinho Barbosa sin que el balón estuviera en juego a falta de nueve segundos lo que dio a los Spurs un tiro libre y posesión, que resultarían decisivos.

Tras repartirse los dos siguientes, se llegaba a un 4º partido clave en casa de los Spurs. Los Suns tenían el partido ganado, pero a falta de 20 segundos pasó esto:

Robert Horry mandó a Nash contra la publicidad, lo que provocó una tangana en la pista. Más importante que la jugada, serían las consecuencias que tuvo. Horry fue sancionado con dos partidos de sanción, pero Boris Diaw y Stoudemire, que estaban en el banquillo en ese momento y salieron a la pista durante la pelea, fueron sancionados con un partido cada uno. Esperaba el decisivo 5º partido en Arizona y los Suns iban a notar su ausencia.

La decisión de sancionar a Diaw y Stoudemire fue muy discutida en Phoenix y en toda la liga, y marcó el devenir de la serie. Las críticas a San Antonio y a Horry llegaron desde todas partes, rebautizando al alero como “Cheap Shot Horry”. La previa del choque estuvo cargada de tensión, incluso se llegó a desalojar el hotel de los texanos en Phoenix debido a una falsa amenaza de bomba. Los Suns solo usaron a 6 jugadores en el 5º partido, y los Spurs se llevaron el encuentro en un pabellón lleno de pancartas contra los Spurs y contra el comisionado de la liga David Stern. En San Antonio remataron la eliminatoria, y posteriormente, se alzarían con el anillo.

Entre esta historia y las finales del año pasado, pasaron siete años, y la opinión de la liga sobre los Spurs cambió mucho. Dejaron de ser el mejor equipo del oeste, aparecieron los Lakers de Kobe y Pau Gasol, los Oklahoma City Thunder de Durant y Westbrook y los Dallas Mavericks. En 2011, el equipo sufrió un revés importante cuando después de acabar con el mejor record de la NBA fueron eliminados en la 1ª ronda de playoffs por los Memphis Grizzlies. Durante esta época, la prensa se refería constantemente al equipo y a sus principales jugadores como viejos y acabados. Pero en San Antonio siguieron a lo suyo, trabajando de la manera que les llevó a conseguir tres anillos.

No ha sido hasta 2013, cuando perdieron de manera drámatica la final contra los Heat de LeBron, cuando el equipo ha empezado a tener el reconocimiento por parte de la prensa y aficionados (este apoyo de la prensa llegó también en parte por la tendencia que hay en USA a apoyar a todo aquel que juegue contra LeBron James), y muchos en San Antonio piensan que este ha llegado muy tarde. En Texas hace tiempo que los Spurs gustan.

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