Fútbol holandés

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Cuando el Feyenoord irrumpió en Europa

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El 6 de mayo se cumplen 47 años desde que el Feyenoord escribiera la primera página dorada del fútbol holandés. Aquel memorable día de 1970, el equipo de Ernst Happel salió campeón de Europa y demostró que en los Países Bajos se podía hacer buen fútbol. Ya el Ajax había mostrado algunos ribetes, pero los de Rotterdam dieron el primer golpe sobre la mesa. Y ese golpe nunca dejó de resonar: Holanda se inscribió en el firmamento de los grandes del fútbol europeo. La historia sigue escribiéndose.

El aviso del Ajax

Con un tal Johan Cruyff a la cabeza, Ajax de Ámsterdam irrumpió con fuerza en el concierto internacional. El 4-3-3 afianzado con jugadores que presionaban en todos los rincones de la cancha, convirtieron al equipo de la capital holandesa en toda una referencia. Nadie le conocía hasta que el Benfica de Eusebio se enteró. Los de la “Pantera Negra” de Mozambique quedaron absortos cuando inmersos en una neblina, Ajax les vapuleó 3-0 en la prórroga y les apeó de la competencia. Un gol de Cruyff y un doblete de Danielsson hicieron posible la hazaña y el equipo dio un paso histórico. Ajax estaba en semifinales, y tras vencer sin mayores contratiempos al Spartak Trnava, se coló en la final. Ahí estaba el Milán, el experimentado equipo que comandaba Gianni Rivera.

Ajax alineó con su 11 de lujo en el Santiago Bernabéu. Gerrit Bals, Bernardus Hulshoff, Wim Suurbier, Theo van Duivenbode, Velibor Vasovic, Hendrick Groot, Anton Ponk, Johan Cruyff, Inge Danieldsson, Pieter Keizer y Jack Swart. El entrenador Rinus Michels estaba entusiasmado, pero la planificación no pudo se reflejó en la cancha como se había pensado. Fue el día de Piero Prati y Milán se llevó el título. 4-1 terminó un cotejo en el que Vasovic maquilló el resultado final a través de un lanzamiento desde el punto penal. Ajax había dado un aviso, el puntapié inicial, pero no había salido campeón. El fútbol holandés festejaría de plano poco tiempo después.

El camino del campeón desconocido

En 1970, Feyenoord sería el representante holandés en la Copa de Europa tras conseguir un sonado doblete en la anterior campaña. Ajax había demostrado que había que cuidarse de los equipos salidos desde los Países Bajos, sin embargo, los de Rotterdam, mejor conocidos como “El Club del Pueblo”, seguían siendo desconocidos para muchos. El estratega austriaco Ernst Happel no se amilanó y logró conciliar a un grupo importante de jugadores que le dio la oportunidad de armar un bloque competitivo. El arquero era el inexpugnable Eddy Pieters Graafland y el timón defensivo el eterno Rinus Israel. El eterno Coen Mouljin, quien llegó a disputar 17 temporadas en el club y que ya apuntaba al retiro, se sostuvo en el equipo en dicha temporada y ayudó a potenciar talentos como Wim Jansen y Willem Van Hanegem, este último futura estrella de la casaca rojiblanca. Ruud Geels hacía los goles y se apoyaba en el sueco Ove Kindvall para apuntalar a las defensas rivales. En el equipo había otros jugadores de renombre como el austríaco Franz Hasil, Piet Romeijn, Henk Wery o Theo van Duivenbode, quien había jugado con Ajax en la final del Bernabéu de la última temporada y que se quería sacar la espina.

 

En la primera instancia, los de Rotterdam apabullaron a KR Reykjavik con un sonado 16-2 entre el partido de ida y vuelta, en el que Geels hizo seis goles y Kindvall cinco. Los neerlandeses iban en serio y así se plantaron contra Milán en la siguiente ronda. San Siro les esperaba con alevosía, querían derrotar al campeón holandés como había sucedido en 1969. Todo comenzó mal con un tanto de Néstor Combin al minuto nueve que parecía presagiar una jornada infernal para los del norte de Europa, sin embargo nunca llegó la estocada final. Feyenoord consiguió aguantar las embestidas y la derrota 1-0 le dejó con vida para el retorno a disputarse en De Kuip.

De Kuip esperaba una jornada de gloria, y la tuvo. Wim Jansen se quitó a varios rivales con su dribbling endemoniado, ingresó al área por un costado y disparó un centro chut envenenado que golpeó sutilmente al palo antes de incrustarse en la red. Era el minuto seis y los de Rotterdam ya ganaban el partido y empataban la eliminatoria. El acoso continuó y tuvo su recompensa en los minutos finales. En el minuto 82 Van Hanegem llegó por un costado y cabeceó mortífero a la red. Feyenoord ganaba 2-0 y sumaba una victoria histórica. En la ciudad portuaria empezaban a creerse la hazaña y la posibilidad de un título europeo lucía muy cerca.

En la siguiente instancia, Feyenoord tuvo que jugar contra Frankfurt, y revivió los momentos épicos de la eliminatoria contra AC Milán. Tras caer 1-0 en territorio bávaro, se impuso 2-0 en Rotterdam y consiguió el boleto a la semifinal. En esta ocasión los goles fueron de Ove Kindvall y de Henk Wery. La final estaba muy cerca pero antes había que apuntalar al Legia Varsovia. Esta vez no hubo que sufrir mucho. Tras igualar sin goles en Polonia, Van Hanegem madrugó a todos en el minuto tres de la vuelta efectuada en Holanda, y para poner cifras definitivas, el austríaco Franz Hasil marcó el 2-0 que determinó la clasificación soñada. Feyenoord jugaría el duelo definitivo, en Milán, ante Celtic de Glasgow y tendría la posibilidad de levantar el primer trofeo internacional en la historia del fútbol holandés.

Sin miedos por una Copa vigente

Feyenoord no se amilanaba. Tenía que visitar un campo en el que había sufrido contra Milán en la misma temporada y encaraba a un Celtic que partía ligeramente favorito por haber ganado el certamen tres años antes contra Inter de Milán. Pero los de Rotterdam no se asustaron y trataron de dominar, aunque no tuvieron mucho éxito al principio luego que Tommy Gemmell disparara con potencia al borde del área y abriera el marcador al minuto 30. Sin embargo, Feyenoord quería su Copa, y dos minutos más tarde, tras varios cabezazos en el área, Rinus Israel también cabeceó certero y empató el compromiso. El marcador no volvió a moverse hasta la prórroga. Ambas oncenas tuvieron oportunidades, pero fueron los neerlandeses los que capitalizaron el triunfo: Kindvall consiguió obtener un balón en el área tras un rechace rival y envió sutilmente el balón sobre el portero rival con dirección a la red. 2-1 y el Feyenoord celebraba y daba inicio a una Era de triunfos para el balompié del norte de Europa. Los festejos continuaron. Los neerlandeses derrotaron 1-0 a Estudiantes de La Plata en la Copa Intercontinental con un riflazo de Van Daele y se coronaron campeones del mundo.

La Copa de Europa de 1970 fue el primer título internacional del fútbol holandés. Los de Rotterdam consiguieron posteriormente dos Copas UEFA, incluso la última edición de la misma, la cual también fue el último título de un equipo del país en el Viejo Continente. Feyenoord hizo historia en 1970 y dio pie a un fútbol que marcó una época. Por eso, fue un título especial y al que se debe valorar. Por eso el seis de mayo debe ser una fecha para el recuerdo.

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