Multideporte

article title

Corriendo por la vida, luchando contra el cáncer

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn

He tenido la gran suerte de escuchar una voz que, situándose lejana entre kilómetros de distancia, me habla con un código de cercanía. Su proximidad crea la apetencia del abrazo humano, aquel que se ofrece sin previas vivencias, donde no hace falta reconocer la piel de esas extremidades que te rodean, porque sientes el confort de estar recogido con alguien que, sin conocerle, te resulta familiar. Amor humano.

Juan Dual abraza al mundo, con su mensaje. Lo transmite, con todas aquellas características que trazan la silueta de un hombre dispuesto a compartir su misiva. Un cuerpo flaco antagónico a su fortaleza, y un rostro donde se dibuja una sonrisa aniñada que revela ese punto de locura por la vida, por amarla, sentirla y valorarla. Por vivirla.

Un ser aferrado al valor de lo intangible, a las experiencias que componen el álbum de nuestro recorrido, y al aire puro que se respira en las alturas que se esconden en rincones del planeta.

A causa de perder a varios familiares, y de que su padre superara un mismo cáncer, los médicos advirtieron una posible condición genética en Juan. Así es como con 13 años, conoce la Poliposis Familiar Múltiple y ser portador del gen, con más de un 98% de posibilidades de desarrollar cáncer.

Donde empezó una lucha para evitar el cáncer, nació la oportunidad de visualizar la vida desde otra perspectiva.

Decidió darle la espalda a un nombre propio, desgraciadamente conocido en nuestro día a día. A plantarle cara, a pesar de que le exigiera entrar a quirófano hasta en cuatro ocasiones, con 19 y 27 años, para extirparle el estómago, el colon, el recto y la vesícula. Intervenciones y postoperatorios muy complicados, con los que rozó la pérdida de su vida. Sin embargo no siente que su cuerpo esté vacío. Juan Dual está lleno de alma, con la que sentir y hallar la transcendencia de las pequeñas cosas.

Estamos hablando de un tipo que ha vivido estos capítulos rodeado de naturalidad, una cualidad que le ha transportado a afrontar su condición física.

Estamos hablando de alguien que ha empatizado con la enfermería, con esos cuidados recibidos, descubriendo en ellos que esa debía ser su formación académica.

La pérdida de peso tras despedirse de su estómago, exactamente 49 kilos en un período de tres meses, le condujo al nómada en el que se ha convertido. En un itinerante con un preciado mensaje de motivación; la superación de los obstáculos y el descubrimiento de que los límites están más lejanos de lo que nunca imaginamos.

Tras ese azote físico, Juan era capaz de andar escasos metros, debido al agotamiento. Pero su constante esfuerzo por normalizar su situación le llevó a caminar y correr para intentar recuperar masa muscular. A expandir el número de kilómetros hasta aburrirse de correr en llano y llegar hasta las montañas, esas elevaciones naturales que, en su punto álgido, ofrecen la panorámica de paisajes maravillosos y la satisfacción de un reto.

Allí, en las cumbres, respiró su sueño. Un aire que llenó sus pulmones para almacenar una historia de la que inhalar día tras día superación y calidad humana.

En Noviembre de 2015, tras un voluntariado en Nicaragua, inicia un viaje de 10.000 kilómetros en bicicleta. Un proyecto llamado “Running for Life”, un hogar que cabe en una mochila. De Nicaragua a Ushuaia, Tierra del Fuego. Un recorrido en el que desarrollar su propio estilo de vida e inspirar a miles de personas, a tantas cuantas pueda llegar, para transmitir que alguien que convive con la falta de órganos es capaz de cambiar su vida a través del deporte, esa herramienta que comprende un abanico más extenso que el propio carácter competitivo.

En Mendoza, tras un año y un mes, unas piedras en el riñón, a causa de una descompensación mineral, frenó el pedaleo de Juan por América Latina, pasando de nuevo por una operación. Dice que cree en ese lema que entona que “La energía no se crea ni se destruye, se transforma”. Y así es como cambia de forma su energía, constantemente, suceda lo que suceda.
Tras un descanso forzoso, no detuvo su viaje, sino que buscó otras opciones de transporte para llegar hasta Ushuaia, la ciudad más austral del planeta.

Llegar al llamado fin del mundo es para Juan el inicio de todo. La confirmación de la capacidad de resiliencia, la base de un largo recorrido entre cimas con las que catalizar la conciencia del cáncer.

Esta hazaña abarca infinidad de encuentros con desconocidos que, al conocer su historia, abrieron sus brazos y las puertas de su hogar para ofrecer un plato, una cama y/o una conversación enriquecedora. Un sinfín de situaciones con las que conocer otras culturas y personas, compartir sus vivencias y crear vínculos que, a través del recuerdo, se transformarán en eternos. Que no nos engañen. Las personas, aquellas que viajamos en nuestro día a día con prisas, también somos capaces de tomar un respiro para mirar con afecto.

La heroicidad de alguien que le sugiere un gesto risueño al miedo, también incluye noches en la intemperie, bajo las estrellas de un cielo desconocido. Capaz de apreciar la luz de esos astros que iluminan un día a día alejado de las preocupaciones. De cualquier modo y en cualquier lugar, sin preparaciones ni demasiados preámbulos, porque así lo interpreta su filosofía. Haciéndolo, sin más.

Nada detiene a Juan, es imposible pararle. Sólo toma pequeñas pausas, pero sus pasos no tienen fin.

Me contó que nunca sintió miedo hasta ese viaje. Fue justamente en Colombia, por una obstrucción intestinal. Siendo enfermero tiene un extenso conocimiento de su cuerpo, y algo extraño estaba ocurriendo fuera de su control.

Un hombre que desde hace un tiempo no tiene estómago, colon, recto y vesícula no tuvo miedo hasta hace unos meses. Me cuesta creerlo, pero sus palabras suenan en concordancia con esa sinceridad que le define. En la dicción que pronuncia su transparencia, donde se plasma su honestidad.
Nunca tuvo miedo, porque se arriesgó a ser valiente.

Tras cruzar la meta de Ushuaia, nació una agenda de pruebas deportivas, dando por finalizadas la Ushuaia Trail Race 25km y el Ultra Fiord 50km Puerto Natales, Chile. En su calendario de retos y desafíos, citas marcadas en rojo para ejecutar la Transpirenaica en España, Dales Trail Series 30km en UK, Ultra Torres del Paine 35km en Chile, Eurafrica Trail 70km España-Marruecos y South Pacific Jungle Running Adventure en Costa Rica.

Mountain Hardwear y Vents de Muntanya, son dos empresas colaboradoras que ya se han subido al carro de Juan, apoyando con su material para estas especiales fechas venideras.
Juan Dual se ha convertido en un speaker motivacional. Su máximo deseo: llevar un mensaje por todo el mundo y vivir haciendo lo que le apasiona, sin límites, dejándolos tras todos esos kilómetros recorridos, siendo más veloz que ellos, ganando la carrera. Empaparse de las lecciones que se originan en el sufrimiento, para saber exprimir cada momento y saborearlo.

Los anónimos tienen una voz que cada vez cobra más notoriedad. La evolución nos ha ofrecido instrumentos para llegar a cualquier recoveco. Un regalo para aquellos que poseen tan preciado mensaje.

La historia de un tipo que da brincos por montañas no tiene un punto final. No hay un desenlace para este texto. Es un cuento que empezó con escasos metros y sigue escribiéndose cada día, imaginando capítulos y personajes.

El relato de un protagonista que estará encantado de conocerte, porque en su usanza todo transcurre con el deseo de crear una comunidad aferrada a la misma visión y sentimiento por la vida.

Alguien que coexiste con un organismo incompleto y un corazón repleto de vida. Un viajero que desea preguntarte, “Si puedo hacer todo esto, ¿de qué no eres capaz tú?”. Un paseante de extraordinaria sonrisa, que acumula kilómetros contra el cáncer para legar en cada uno de ellos la esperanza y el poder inmenso e incalculable que reside en cada uno de nosotros.

Gracias Juan, ¡#Nolopienses y que nada te pare!

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn

Artículos relacionados