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Conte-Italia, un matrimonio anunciado y cuesta arriba

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Antonio Conte es el nuevo entrenador de la selección italiana de fútbol. El técnico tricampeón de Italia con la Juventus firmó un contrato de dos años y sucede a Cesare Prandelli, quien abandonó el timón tras la prematura eliminación de los azzurri en el pasado Mundial de Brasil 2014.

El nombramiento de Conte no está exenta de polémicas. Para poder llegar a un acuerdo, el patrocinador azzurro Puma tuvo que hacer un aporte económico para poder satisfacer lo que pedía el técnico.

En la Federación Italiana terminó imponiéndose la lógica de escoger el entrenador con mejor presente y un currículo que lo avala. Le tocará al técnico originario de Lecce reconstruir una selección que tras quedar campeona del Mundo en 2006, ha visto muchas más sombras que luces. Italia viene de dos mundiales consecutivos en los que fue eliminada en primera fase y una EURO 2012 de la que sólo se recuerda un partido extraordinario (contra Alemania en semifinales).

EL ALUMNO MÁS AVANZADO
Como en todo nombramiento, el de Conte tiene puntos a favor y otros que generan dudas.

Tácticamente, Conte siempre ha sido un alumno avanzado de la escuela de técnicos de Coverciano. En sus inicios se distinguió por su 4-2-4, que luego evolucionó a un 4-3-3 y más tarde al 3-5-2 con el que dominó en largo y ancho el panorama del fútbol italiano con su Juventus. Su módulo con línea de tres en el fondo creó una marcada tendencia en Italia y, hoy por hoy, no son pocos los equipos del Calcio que utilizan esta organización defensiva.

A nivel técnico, Conte siempre ha sido de los que escoge a sus jugadores: si cree en él, hará todo lo necesario para incorporarlo a sus esquemas y planes para que crezca y destaque; si por el contrario no le convence, lo aparta sin pensarlo dos veces. Dos casos son Arturo Vidal y Milos Krasic. El chileno llegó a la Juventus el mismo verano que Conte para ser suplente pero desde el primer partido convenció al técnico, que entonces adoptó el 4-3-3 para que el ‘todocampista’ jugase junto con Pirlo y Marchisio. Todo lo contrario que el serbio Krasic, que venía de una gran temporada con la Vecchia Signora, pero Conte sólo le dio unos pocos minutos alegando que no entendía sus indicaciones.

LA GRAN INTERROGANTE
Desde un punto de vista puramente futbolístico, Conte es una de las mejores decisiones que podía adoptar la directiva de la FIGC. Las dudas sobre su nombramiento pasan por dos aspectos fundamentales: el carácter y la relación con ciertos jugadores.

Conte es un hombre que exige mucho de sus jugadores, que además soporta poco y mal ciertas actitudes. Salta entonces a la mente cuál será la actitud que adopte con relación a Balotelli, jugador públicamente criticado por los capitanes de la selección Buffon y De Rossi. Otro interrogante es saber qué posición adoptará con respecto a Pirlo, jugador que renació en la Juventus bajo sus órdenes y que el pasado junio anunció que dejaba la Nazionale.

Históricamente, Conte es alguien que en sus ruedas de prensa hace públicos sus dramas deportivos. Queda por ver si aprovechará el salto de un club a la selección para madurar desde el punto de vista comunicativo y presentarse frente a la prensa hablando de fútbol de manera serena.

Conte tiene tres puntos en contra: su pasado juventino (que generará rechazo por parte de la gran mayoría de la Italia futbolística), la manera tan rocambolesca en la que abandonó la Juventus, y sus fracasos en las Champions League.

Hace tres años, tomó un equipo que venía de dos séptimos lugares y lo llevó durante tres años consecutivos al Scudetto. La esperanza azzurra es que logre el mismo milagro de reconstrucción en una selección que lo pide a gritos.

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