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Conde de Godó 2014, Michael Chang sonrió

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Hay países y países para el tenis. Si el mundo anglosajón, encabezado por Estados Unidos, Reino Unido y Australia, ha sido el referente tradicional del tenis, Japón no es país para el tenis.

De ahí que Nishikori no tenga su residencia habitual en el país que le vio nacer, sino que vive en una de las tierras más prolijas en cuanto a grandes tenistas históricos; Estados Unidos es el lugar elegido por el nipón que, con el trofeo levantado en Barcelona, suma su quinto título en el circuito profesional.

Visto su potencial, lastrado en ocasiones por las lesiones, Nishikori quiso dar un paso delante de cara a su proyección de futuro; este año contrató a Michael Chang como asesor. Campeón de Roland Garros en 1988, Chang siempre fue una inspiración para Kei.

Hijo de una maestra de piano y de un ingeniero, Nishikori cogió las maletas a los 14 años para entrenar en la prestigiosa Academia IMG Bollettieri. Kei se tiró a la piscina sin saber si habría agua o no; no sabía ni una sola palabra de inglés y la jugada, diez años después, parece que le salió bien. Había agua. No sabemos si mucha o poca, pero la había; la justa como para bañarse en cinco títulos ATP.

El nipón, cuando le preguntaban, solía responder que sus dos superficies favoritas eran la rápida (habitual en aquellos que la han mamado desde pequeño) y, extrañamente, la tierra batida, que suele ser la más repudiada por los que suelen jugar en pista rápida.

Pero Kei no había ganado ni un solo título sobre el polvo de ladrillo. Hasta este domingo. En Barcelona. Sumando un nuevo título para un país al que el tenis no termina de convencer. Rompiendo con la tónica de 12 años de campeones españoles en el Real Club Tenis de Barcelona.

Chang, campeón en el torneo más importante del año que se disputa sobre tierra batida, seguro que esbozó una sonrisa. Vio como ese chico de 1,78 levantaba, con dificultad, los 13 kilos de peso del Godó.

Había valido la pena. Un buen primer paso para el actual número 11 del mundo. Algo de luz para el país del sol naciente, tradicionalmente oscuro para aquellos que se atreven a empuñar una raqueta.

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