Europa League

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Con olor a 2007

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Empate a 2 entre el Shakhtar y el Sevilla FC. Un resultado que se ha repetido en los dos únicos precedentes entre ucranianos e hispalenses. Un marcador que brilló tal y como hizo en 2007, cuando Andrés Palop se encargó de igualar una eliminatoria que parecía tener un ganador claro. Sucedió en el minuto 94, provocando una prórroga que acabó con gol de Chevantón. Remontada sevillista. Todo, para alcanzar la segunda UEFA consecutiva. Sevilla empezaba a oler a equipo grande en el viejo continente.

Nueve años después, la historia se repite. Tras un inicio de partido que olía a flores, y un tanto madrugador que aportaba aún más aroma de azahar a la eliminatoria, los de Emery se la prometían muy felices. El brillante tanto de Vitolo hacía presagiar una eliminatoria fácil para el actual campeón de Europa League. Pero pronto cambió la dinámica del encuentro, y el olfato empezaba a percibir ciertos toques putrefactos. El conjunto dirigido por el mítico Lucescu crecía y afinaba sus sentidos gracias a un Marlos que revalorizó su cotización con su aporte desde la banda derecha. Escudero y Carriço no eran capaces de sostener las constantes acometidas de su rival, cuya velocidad de vértigo trazando diagonales de fuera a dentro hacían daño una y otra vez a la defensa nervionense. Ni lo olían.
 

 
Pero de nuevo, el partido volvería a encontrar un punto de inflexión. El Sevilla se apoderó del encuentro como se apodera el olor a adobo en la Calle Tetuán. Casi sin darnos cuenta, Banega decidió coger la batuta y dirigir a su equipo como solo el argentino es capaz de hacer. Y el Sevilla empezó a crear ocasiones, desde la pausa y la fe. Y el Shakthar acabó entrando en el callejón que el equipo de Emery le había invitado, hasta llegar a dudar de su momentánea ventaja.

Y así fue. Un brillante Vitolo, tocado con una varita mágica llamada cámara hiperbárica que no huele, pero que ha sido capaz de acelerar el proceso de recuperación del canario de 3 a 2 semanas, volvió a ser determinante en una jugada que acabó con penalti del delantero argentino del Shakhtar al internacional español. Y Gameiro no falló. El francés, que previamente había saboreado un gol anulado por el asistente de manera errónea, lanzó la pena máxima tan seguro como siempre. Y el 2-2 ya lucía en el L’viv Arena, como ya sucedió en 2007 entre los mismos protagonistas. Y el hedor volvió a convertirse en perfume. El recuerdo es inevitable por culpa de los paralelismo con aquel año, cuando el Sevilla FC aumentaba su reputación y prestigio en Europa dejando su fragancia y esencia por los rincones del viejo continente.
 

 
Solo un tufo quedó en el ambiente tras el partido. Y es que la lesión de Krohn Dehli no huele nada bien. Las imágenes estremecen y el panorama para el veterano jugador danés se tiñe de oscuro. Pero eso no es más que un motivo más para afrontar la vuelta de la eliminatoria de la manera más enchufada posible, por un compañero querido en el vestuario, que ha sacrificado su rodilla por volver a oler a plata de Copa.

La final está más cerca. Europa huele a azahar, como en 2007.

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