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Con máscara y sin Expreso

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Con máscara. Así afronta el Real Madrid el futuro inmediato, un mes de diciembre que definirá sus objetivos futuros en la competición doméstica, la de la regularidad, el campeonato de liga. Y lo hará en todas las acepciones posibles del concepto. Sergio Ramos representará visualmente el estado en que el conjunto blanco enfrenta un mes que puede resultar decisivo para las aspiraciones al título liguero por parte del club madridista. Y es que el central camero estrenará en San Mamés su máscara protectora, la que ocultará su rostro para ofrecer cobijo a su fractura nasal. El Madrid, como equipo, también deberá aprender a ocultar su rostro, en este caso las debilidades que le han convertido en el primer tramo liguero en un equipo vulnerable, al que los rivales encuentran con facilidad las vías para hacerle daño.

 

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Por ello, el Madrid necesita colocar una máscara a sus debilidades actuales para afrontar un tramo inmediato que puede ser decisivo para su futuro competitivo. Con el liderato a ocho puntos, en el horizonte se sitúa ‘El Clásico’ del 23 de diciembre que podría devolver el optimismo y colocar con todas las opciones intactas de título al conjunto blanco. Y es que si bien es cierto que en las últimas semanas las carencias han ocultado las virtudes, a nadie escapa que éstas últimas existen dentro de la plantilla madridista. Tan sólo basta echar la vista atrás hasta agosto, cuando la maquinaria merengue aparentaba perfección. Sin embargo, a día de hoy, es inevitable aceptar que dicho engranaje se ha visto alterado, por lo que colocar una máscara parece la mejor solución a corto plazo, aquella que puede empujar a acercar objetivos mientras se trabaja para minimizar carencias, engranar virtudes y recuperar la identidad que convirtió al equipo de Zidane en dominador absoluto del fútbol mundial hace tan sólo unos meses. Una máscara para ocultar o disimular los problemas de creación futbolística del equipo, la falta de puntería, la crisis goleadora y, en definitiva, una máscara para priorizar los resultados sobre el juego al menos hasta que llegue el parón navideño. Si hay un equipo capaz de conseguirlo, ese es el Real Madrid. Está en su ADN.

Una medida transitoria con un objetivo opuesto a medio plazo: quitarse la máscara. Aunque parezca una contradicción, el objetivo no ha de ser otro que colocar una máscara provisional para terminar quitándosela, descubriendo las verdaderas intenciones del equipo, su verdadera identidad, esa que le permita ofrecer un rendimiento elevado a la altura de las expectativas de la plantilla blanca. La máscara que portará el capitán madridista es una representación perfecta de las necesidades como conjunto del Real Madrid actual. En San Mamés afronta una prueba de fuego, una final con todas las letras que puede terminar convirtiéndose en la clave y el punto de inflexión de las opciones de título liguero.

Y sin ‘Expreso’. El de Cardiff. Gareth Bale regresaba el pasado miércoles a la actividad futbolística tras haber superado aparentemente su lesión, esa que le ha apartado del terreno de juego una vez más y de la posiblidad de ofrecer alternativas y fortalezas al equipo a nivel individual y colectivo. El galés aparecío en el césped del Bernabéu en el minuto 63, justo los días que había permanecido de baja. Y su presencia desatascó ofensivamente al Madrid, ofreciendo una idea de la importancia que puede tener para el equipo su presencia, su disponibilidad.

Sin embargo, el atacante notó la inactividad, lo que le lleva a causar baja nuevamente para el decisivo envite ante los leones. Una baja de peso, más si cabe cuando tan reciente y aún en la retina de los aficionados se encuentra su actuación copera, en la que demostró que puede ofrecer alternativas al equipo de las que actualmente carece. Un tren rápido y confortable, especialmente útil para trayectos largos como lo es la competición liguera. No hay tiempo para lamentaciones, no es tiempo para excusas. Es el momento de demostrar identidad, personalidad, orgullo, ambición. Es el momento de mostrar el ADN madridista en su máxima expresión. La Liga se puede decidir en diciembre. Y el Real Madrid deberá tirar de máscara para evitarlo, sin contar para ello con su ‘Expreso’.

 

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