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Cómo triunfar en el terreno más hostil: Jose Mourinho

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Esteban GÓMEZ – El Etihad Stadium tenía el placer de acoger uno de los grandes partidos de la jornada y casi de la temporada en Inglaterra. Era la envidia del resto de estadios, todos mirarían con recelo el encuentro que se disputaría en Manchester. Altas expectativas hacían que el Manchester City – Chelsea se convirtiera en el gran partido de la jornada, desplazado al lunes, para que el foco fuese todavía mayor.

Unas expectativas que cumplieron en el apartado del show, del espectáculo, tanto sobre el terreno de juego como en los banquillos. Sin embargo, en el resultado final, quizás sí hubo sorpresa, en parte. El Manchester City, pese al nivel importante del Chelsea, era favorito. En 11 partidos no habían perdido ni uno sólo, con un pleno de victorias que, además, lo complementaban con una cantidad bárbara de goles a favor y muy positiva en contra. Los de Pellegrini eran el equipo perfecto como locales. Sin embargo, llegó Mourinho.

La previa del choque había estado marcada por las declaraciones del técnico portugués tras el encuentro frente al West Ham, cuando Mourinho se quejó del planteamiento defensivo de los Hammers (tantas veces utilizado en cierta medida por él mismo). Es decir, el Chelsea llegaba con un planteamiento casi defensivo, intentando que la máquina perfecta e imponente de los Citizens hiciera el menor daño posible. Sin embargo, todo lo contrario. Partido casi perfecto para los Blues, que anularon las claves rivales, sumado a ciertas bajas, y consiguiendo una victoria vital de cara a las aspiraciones en Premier League y dando un auténtico golpe sobre la mesa a nivel mediático.

Un partido que no defraudó, que enfrentó a dos de los mejores equipos del torneo, dentro del Top3 de la clasificación y que deja una zona alta preciosa. Algunas de las claves del choque, fueron estas:

EDEN HAZARD. Quizás sea uno de los futbolistas más en forma del fútbol inglés actualmente. Junto a Yaya Toure, su protagonismo es vital, determinante, para su equipo. En el Etihad Stadium, en ningún momento se vio superado por la cita, por el aroma a noche relevante. Los grandes focos del partido no le fundieron las ideas, y se convirtió en el dueño y señor del partido. El ritmo del juego pasaba por sus botas, por sus decisiones. Una vez más, partidazo del belga, que está llamado a hacer grandes cosas en el Chelsea y en el fútbol europeo en la presente década.

ANULACIÓN DE YAYA TOURE. Una de las grandes causas por las que el siempre potente ataque del Manchester City se vino abajo. Mourinho sorprendía en el once inicial colocando a Matic y Ramires, más Willian, dejando claro que la importancia del choque pasaría por ganar el centro del campo. Y así fue. El planteamiento Blue anuló casi por completo al centrocampista africano, que pocas veces desequilibró, que en pocas ocasiones fue determinante, y evidentemente su equipo lo notó. También, justo antes del encuentro, Pellegrini veía como Fernandinho sentía molestias y debía recolocar a Demichelis de mediocentro. Control de la situación por parte del Chelsea.


Ivanovic (arrodillado) es abrazado por Matic. The Serbian Connection | Getty

BAJAS DEL MANCHESTER CITY. Evidentemente, los Citizens no tenían su plantilla al completo. Bajas importantes como Samir Nasri, Sergio Agüero, sumadas a otras como Javi García o Fernandinho (última hora) o Negredo, que pese a jugar venía de lesión, al igual que Jovetic. Una plantilla mermada, que sucumbió ante el planteamiento rival y que evidentemente notó en exceso el poco fondo de armario que tiene en la actualidad. Ante un equipo del nivel del Chelsea, se notó más de lo debido.

FIRMEZA DEFENSIVA BLUE. Una defensa formada por jugadores como Ivanovic, John Terry o Cahill suele ser sinónimo de un cerrojo atrás, y en el Etihad Stadium no fueron menos. Un partido que presentaba una dura batalla aérea frente a jugadores que van bien por alto como Kompany, Demichelis o Yaya Toure, pero que sin embargo, no faltos de sufrimiento, supieron sacar adelante con total solvencia, con rotunidad.

BATALLA TÁCTICA A FAVOR DE MOURINHO. La sensación, pese a la posesión favorable al Manchester City, fue de que el Chelsea no sufrió en exceso. Los jugadores Blues encontraron la mejor posición sobre el césped en cada una de las jugadas. Todo balón caía en su poder, todo rechace encontraba un imán en las botas de los londinenses. Una batalla táctica que, desde el principio, Mourinho ganó a Pellegrini. El sistema que reforzaba el centro del campo anuló la pieza clave de los de Manchester, con Yaya Toure, y en cada ataque del Chelsea parecía que los defensas no eran suficientes. Quizás, mayor posesión local, pero la sensación de peligro (y de que llegaron a perdonar) fue para el conjunto de Stamford Bridge.

Ganar o llevarse un gran chafón. Ese era el reto de ambos en el Etihad Stadium. Ganó el Chelsea, que no tira la toalla respecto al título, que le permite seguir teniendo opciones serias. Por su parte, el Manchester City, sufre la primera derrota en casa de la temporada en Premier League, justo cuando se le viene encima un grueso importante de partidos. El partido no defraudó.

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