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Cómo no fichar en el mercado invernal

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Superada la primera parte de la temporada, la decepción cundía en ambos lados futbolísticos de la ciudad de Milán. Tras sendas trayectorias marcadas por la mediocridad, que alcanzó su culmen en un partido que quedará en el recuerdo de los derbis a olvidar, Inter y Milan encontraron en el mercado invernal su gran oportunidad de tornar las suertes de sus caminos.

Consecuentemente, nerazzurri y rossoneri fueron dos de los equipos que más movimientos realizaron durante la ventana de traspasos de mitad de temporada, aquella de poner algún que otro parche con la esperanza de corregir errores en la planificación veraniega. Una decena de fichajes destacados entre ambos con un resultado simbolizado en el derbi de la segunda vuelta disputado en abril: solo uno de ellos fue titular.

Fue Suso Fernández, el joven español pagado seis millones al Liverpool que, no casualmente, disputó precisamente contra el Inter sus primeros minutos, bastante positivos, por otra parte, como titular con la camiseta del Milan. Posteriormente, Suso solo fue titular en el siguiente encuentro, una derrota en Udine. Nunca más. Ese fue el sino de la mayoría de estos fichajes.

Lukas Podolski llegó en loor de multitudes al Inter por 600.000 euros por el Arsenal, sin opción de compra: el alemán apenas dejó el mero recuerdo del paso de otros ilustres compatriotas hace más de dos décadas y un gol jugando contra nueve futbolistas del Verona. Xherdan Shaqiri aterrizó con la etiqueta de nuevo líder y un pago aplazado de 16 millones de euros para pasarse seis meses y más minutos en el banquillo que siendo decisivo sobre el campo.

Davide Santon volvió a casa por casi 4 millones de euros, rescatado en marzo tras su decente retorno que se diluyó desde entonces. Solo el mediocampista croata Brozovic, a su vez el menos conocido, alcanzó una discreta regularidad. Seis meses después, solo Brozovic tiene el futuro asegurado en el Meazza; Podolski volvió a Londres tras su cesión, Santon tiene mercado en Inglaterra y Shaqiri no cuenta mucho para Mancini por su falta de implicación y su alto precio. Sus ventas servirían para financiar los caros fichajes que se prospectan este verano, empezando por Kondogbia (35 millones) para relanzar el club.

Situación similar en el Milan, si bien con menos gasto. Durante la media temporada que transcurrieron en el club, las seis incorporaciones invernales pasaron casi desapercibidas. Solo Luca Antonelli se asentó en el lateral izquierdo, ahora y de cara al año que viene. Paletta comenzó a destacar cuando se quitó de encima los miedos tras su larga lesión y la presencia de Suso fue testimonial. No obstante, los tres seguirán en el club, a la espera de ver con qué protagonismo en esta época de renovación en casa Milan.

No así es el caso de los tres cedidos: Mattia Destro, cedido por la Roma por 300.000 euros, anotó apenas tres goles -uno más que Torres, uno menos que Pazzini-, el Milan no quiso rescatar su pase y en Roma le buscan salida digna. Alessio Cerci, gran objeto de deseo del verano, llegó cedido tras su fracaso en el Atlético y todos sus minutos fueron desesperantes. Como Bocchetti, que apenas pisó el campo, volveron a sus clubes de origen.

Inter y Milan afrontan la temporada que viene con ilusiones renovadas, especialmente en el plano económico. Las importantes inversiones que ambos pretender realizar ya han comenzado con Kondogbia, Bertolacci o, a falta de confirmación, Bacca. Lo que está claro es que ambos tendrán que olvidar y evitar los fracasos del curso recién terminado. Tanto sobre el campo como en los despachos.

 

 

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